Manuel Viñuelas: «Yo canté el primer Gordo tras la Guerra Civil»
Manuel Viñuales sostiene el ejemplar de ABC de 1939 en el que aparecía - ABC

Manuel Viñuelas: «Yo canté el primer Gordo tras la Guerra Civil»

Manuel Viñuelas, el único superviviente de los protagonistas de la portada de ABC del Sorteo de Navidad de 1939, cuenta como le cambió la vida dar el primer premio hace 74 años

israel Viana
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Han pasado 74 años desde que ABC publicó la portada que puedes ver en este reportaje. Edición de Madrid del 23 de diciembre de 1939, número 10.556. Hace tres cuartos de siglo, toda una vida. Todas las personas que aparecen en ella han muerto. Todas, menos una: el segundo niño empezando por la izquierda que sonríe emocionado, con su impecable uniforme, mirando hacia un lado. Es Manuel Viñuelas, el alumno del Colegio de San Ildefonso que cantó el primer Gordo después de la Guerra Civil.

En la imagen tenía 13 años. Hoy cuenta con 87 y vive en Sevilla, tiene seis hijos, 17 nietos y seis bisnietos, más otros dos que vienen en camino. Han pasado muchas décadas desde aquello, pero asegura no haber olvidado ninguno de los detalles del que dice fue uno de los momentos más importantes de su vida. El minuto de gloria para él y sus compañeros, de los cuales es el único que hoy puede contarlo: «El número lo cantó Juan José Martínez, el segundo por la derecha de la fotografía de la portada, que ya falleció. Ciro Mañueco, el primero por la izquierda, echó las bolas de los premios al bombo y también murió. Los números fueron introducidos por Benito Aparicio Antón, el de la derecha del todo, que también ha fallecido. Era el más grandote, a pesar de tener la misma edad. Y yo canté el primer premio, que era un poco el que dirigía el cotarro, y estoy al otro lado del lotero de la Calle Alcalá que vendió el primer premio», recuerda mirando el número del ABC original que aún conserva.

Para Viñuelas, nacido en la madrileña calle del Almendro en 1926, anunciar aquel gordo fue una alegría inmensa. Aun se le puede ver en el vídeo del NODO, con sus 13 años recién cumplidos, su pequeña estatura, achaparrado, delgado, con gorra de plato, guantes blancos y emocionado al cantar con esa voz chillona y una melodía ligeramente diferente a la de ahora aquel 13.093. «Era todo un triunfo, con las ovaciones del público del salón y con todo el escándalo que se formó. Uno llegaba a creerse que había cortado dos orejas en los toros. No hay más que ver como sonrío en la imagen. Y luego tuve la alegría de verme en la portada de ABC. Siempre digo en broma que en esa época solo salíamos en ella dos personas, una que aparecía más, Franco, y después yo. Fíjate si fui importante», comenta riéndose.

15 millones de pesetas para la posguerra

De lo que no hay duda es de que este antiguo alumno de Colegio de San Ildefonso –donde había ingresado en 1933 con el número 78, durante la Segunda República– fue la persona que tuvo la suerte de dar la primera buena noticia en una España destrozada por la guerra, la cual había acabado tan solo ocho meses antes. «Esa es la razón por la que aquel Gordo fue mucho más importante que otros. Si tenemos en cuenta la miseria en la que había quedado el país, el premio era un cañonazo», asegura.

Aquel Gordo de Navidad de 1939 era de 15 millones de pesetas. Una fortuna para un año en el que se produjo una importante reducción salarial, acentuándose hasta el punto de que, en 1950, los sueldos aún eran un 50% de los existentes en 1936. El coste de la vida, además, se fue incrementando durante la década de los 40 hasta un 55%. El hambre hacía estragos en la población, los comedores de Auxilio Social acogían a miles de familias y el problema del abastecimiento se convertía en el tema estrella de los informes de la dictadura franquista.

«Figúrese a la persona que le tocaran 15, 10 o 7 millones… ¡si el ABC valía 15 céntimos! Fíjese en toda la gente que se ve en la portada del periódico, congregada al día siguiente para comprobar su décimo», señala Viñuelas sobre aquel día que le cambió la vida poco después de regresar de Vilanova i la Geltrú, donde había pasado la guerra, junto al resto de los niños del colegio.

El Gordo que le cambio la vida

A su madre, a la que no vio ni una sola vez entre el 36 y el 39, no le hubiera venido nada mal poseer un décimo de aquel bendito número, pero no todo el mundo podía permitirse comprar uno. Viñuelas había perdido a su padre con 3 años por una peritonitis, o eso cree que le contaron. Nunca recordó bien su cara, salvo por alguna vieja fotografía. Su madre, modista hasta entonces, tuvo que empezar a trabajar de lo que pudo para sacarle adelante. Por lo menos tuvo la suerte de que, a los ocho años, aceptaran su ingreso en el Colegio de San Ildefonso. Un colegio para huérfanos madrileños con dificultades económicas, en el que era muy difícil entrar, pues tan solo ofertaban unas 10 plazas al año.

Pero le salió el Sol aquel 22 de diciembre de 1939, cuando cantó el primer Gordo de la posguerra. Uno de los premiados, un militar de Jaén llamado Alejandro, quiso tener un detalle con él y sus compañero, a los que llevó a almorzar a su casa en un país hambriento, y les dio 3.500 pesetas a cada uno.

El gesto no quedó ahí, porque Viñuelas volvió a acudir a él cuando se le acabó la estancia en el Colegio de San Ildefonso. Necesitaba dinero para pagarse una academia con la que ingresar en la carrera de Perito Agrícola. «En mi familia nunca había habido un universitario y mi madre no ganaba lo suficiente para pagármela», cuenta. La matrícula costaba 300 pesetas al mes, que por entonces era más de lo que cobraba el director de una sucursal de banco. «Me dijo que podía contar con su dinero todo el tiempo que lo necesitara, advirtiéndome de que tendría que estar preparándome mínimo dos años, aunque no le importaba».

Viñuelas consiguió el título de Perito Agrícola del Estado con el que ha podido llevar una vida más que digna y mantener la promesa que le hizo a Don Alejandro. «Me pidió que no dijera nunca sus apellidos. No quería publicidad ni que se conociera la buena obra que estaba haciendo. Yo mantengo la promesa 74 años después, no he revelado su identidad ni a mi familia. Y no lo haré», promete.