La cantante Jamala en un momento de la actuación
La cantante Jamala en un momento de la actuación - EFE

Eurovisión 2016Ucrania contra Rusia, un pulso histórico que se cobra la revancha en Eurovisión

La victoria de la canción «1944» de Jamala supuso también un éxito, cultural y político, contra la apuesta realizada por Moscú

MADRIDActualizado:

La victoria de Ucrania en la final del festival de Eurovisión celebrado este sábado en Estocolmo no solo ha supuesto un éxito musical para Kiev, sino también un triunfo simbólico ante Rusia tanto en el frente cultural como en el político. La cantante Jamala obtuvo el primer puesto para su país gracias a una canción con contenido político e histórico, titulada de forma significativa «1944» y compuesta para narrar la peripecia de su familia, tártaros expulsados de Crimea por el estalinismo durante la Segunda Guerra Mundial. Un éxito que logró a pesar de la apuesta rusa, situada en las encuestas como favorita gracias a la melodía «You Are The Only One», interpretada por Sergey Lazarev y acompañada de una ambiciosa puesta en escena.

La polémica estalló hace meses. Conocida la canción ucraniana, Rusia protestó de inmediato para denunciar el contenido político de la melodía, un tono reivinidicativo que, en principio, prohíbe la normativa del concurso. Sus quejas cayeron en saco roto. El éxito obtenido por «1944», triunfo logrado a pesar de que la candidatura de Lazarev partía como favorita, ha causado una oleada de críticas en Rusia. Como recoge AFP, la portavoz de su diplomacia, Maria Zakharova, ironizó en su perfil de la red social Facebook considerando que, para ganar el próximo año, tendrían que presentar una canción sobre el «sanguinario» presidente sirio Bashar Al Assad, apoyado por Moscú.

Enfrentamiento histórico

La canción de Jamala recuerda un acontecimiento histórico que sucedió hace décadas, pero con repercusiones en nuestro presente inmediato. El Imperio Ruso anexionó Crimea durante el reinado de Catalina la Grande, a finales del siglo XVIII. Los tártaros, habitantes originales de la península y practicantes, en su mayoría, de la religión musulmana, se convirtieron entonces en una minoría perseguida. Un acoso con consecuencias dramáticas siglos más tarde.

Los tártaros abandonaron definitivamente Crimea durante los desplazamientos frozados de 1944, cuando la Unión Soviética, entonces dirigida por Stalin, decidió expulsaros como castigo a su presunta colaboración con el nazismo. Un total de 400.000 seres humanos tuvieron que dejar sus hogares para ser trasladados a repúblicas centroasiáticas. «A finales de 1945, casi la mitad de los tártados deportados habían muerto de frío, de hambre o de enfermedad», recuerda el historiador Álvaro Lozano en su libro «Stalin, el tirano rojo».

Las cosas cambiaron tras la muerte de Stalin en marzo de 1953. Nikita Kruschev, el nuevo líder de la Unión Soviética (URSS), inició su mandato denunciado las purgas cometidas por su antecesor, pero mantuvo el autoritarismo propio del país de los soviets. Conocido por su verborrea —«Berlín son los testículos de occidente. Cada vez que queramos que occidente grite, apretaremos Berlín», llegó a afirmar en una ocasión— su procedencia ucraniana debió influir para la decisión que tomó en febrero de 1954, cuando entregó Crimea a Ucrania como regalo. Ucrania era, por entonces, una de las repúblicas que componía la URSS. Ese regalo tuvo repercusiones años después.

Conflicto actual

En su obra «Postguerra», el historiador británico Tony Judt afirma que la desaparición de la Unión Soviética se produjo de una forma tan repentina como sorprendente. Las consecuencias que tuvo su caída han demostrado, sin embargo, un empeño más tozudo. La guerra abierta en Ucrania en 2014, donde los separatistas del este combaten por obtener su independencia de Kiev, lo demuestra: Rusia no ha renunciado a su influencia en ese territorio, y precisamente por ello ha brindado su apoyo a los rebeldes. En medio la guerra abierta, el presidente Putin decidió dar un golpe de mano y convocó un referéndum en Crimea, mayoritariamente poblada por rusos, para anexionar la península a su país. Finalmente lo logró, gracias a la consulta convocada en marzo de ese mismo año y que se saldó con un 96,77% de los votos a favor de regresar al dominio ruso.