Jamala representará a Ucrania en Eurovisión con la canción «1944» - REUTERS

EurovisiónUcrania traslada el conflicto por Crimea a Eurovisión

Kiev envía al festival un tema que hace referencia a las deportaciones del pueblo tártaro ordenadas por Stalin en 1944

La canción, en pleno conflicto por la península de Crimea, podría ser descalificada por su contenido político

Uno de los aspirantes a representar a Ucrania, cuestionado por haber cantado en Rusia y Crimea tras la anexión

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La cicatriz indeleble que dejó en el corazón de los ucranianos la pérdida de Crimea se vuelve cada vez más evidente. En un país impregnado de odio por la sangre derramada y sumido en la división, las reivindicaciones en contra de la anexión de este territorio a Rusia siguen proliferando en un año en el que el presidente Poroshenko marcó como objetivo primordial recuperar la zona. Su protesta va más allá de cualquier frontera y, decididos a que su grito de lucha y esperanza se escuche por toda Europa, los ucranianos están dispuestos a todo. Incluso, a propagar su discurso a través del potente altavoz que supone Eurovisión.

La cantante Yamala representará este año a Ucrania en el famoso festival europeo después de ser elegida por el público en una gala televisada. La artista, de 32 años y con una amplia carrera a sus espaldas, concurrirá con una balada dedicada a los tártaros de Crimea, que sufrieron deportaciones masivas durante el estalinismo. La propia cantante, como gran parte de los tártaros de Crimea, nació en la república centroasiática de Kirguizistán, donde sus familiares fueron reubicados. Tras la independencia de Ucrania de la URSS en 1991, regresó junto con su familia a la península de Crimea, que hace dos años fue anexionada por Rusia tras un polémico referéndum no reconocido por la comunidad internacional.

La canción que interpretará Yamala a Eurovisión no deja lugar a dudas sobre su intencionalidad política. Su título es «1944», el año en que Stalin ordenó la deportación de un cuarto de millón de tártaros, casi toda la población de esa etnia en Crimea, con destino a varias repúblicas de Asia Central. «Cuando los extraños llegan, van a vuestras casas, os matan y dicen: 'Nosotros no somos culpables', dice el tema en su inicio.

Los tártaros se han opuesto recientemente a la anexión de la república por parte de Rusia y han denunciado la conculcación de sus derechos desde que el territorio ya no forma parte de Ucrania. «Esta es mi historia. La historia de un pueblo, tal como me la contó mi abuela, que fue deportada a Asia Central y que perdió a una hija a la que ni siquiera pudo enterrar», cuenta la artista.

Graves acusaciones contra otro candidato

Jamala fue apoyada por el 37% de la audiencia en una noche donde la televisión ucraniana superó el record de votos recibidos, con más de 340.000. Ruslana, ganadora de Eurovisión en 2004, aprovechó su oportunidad como miembro de jurado para defender el mensaje de la canción y consideró que la candidata tenía opciones reales de ganar el festival. Una actitud muy condescendiente que chocó con la que dedicó al cantante SunSay, máximo rival de Jamala para el triunfo. Además de recordar que su tema podría no ser elegible dado que se publicó antes de la fecha estipulada en las normas, le echó en cara haber actuado en Crimea y Rusia después del conflicto bélico y cuestionó su nivel de patriotismo. «Yo quiero saber cuánto de patriota tienes para decidir si debo votar por ti o no», le dijo. SunSay se limitó a responder que él se sentía ucraniano y que su objetivo siempre ha sido tender puentes culturales con Rusia, una respuesta que no convenció a la juez y que dañó sus aspiraciones eurovisivas, puesto que finalmente sólo pudo ser tercero en la votación.

Pese a que Jamala será la representante ucraniana en Eurovisión, la organización del festival podría descalificar el tema al considerar que infringe la norma que impide que temas con claro contenido político puedan ser interpretradas en el concurso. «En la canción no hay ninguna mención sobre la ocupación u otros ultrajes que los ocupantes están haciendo en nuestra patria», comenta Mustafa Jemilev, líder de los tártaros de Crimea. Una opinión que respalda la propia Jamala al considerar que su canción no puede ser acusada en este aspecto, «como nadie lo hace con una película como 'La lista de Schindler'»

Sin embargo, no sería la primera vez que Eurovisión veta canciones con Rusia como objeto de crítica. Para el festival de 2009, que precisamente se celebró en Moscú, Georgia presentó un tema cuyo titulo, «We don’t wanna put in», fonéticamente parecía decir «No queremos a Putin» («We don’t wanna Putin»). La petición de Rusia prosperó y la canción fue finalmente descalificada, aunque no ocurrió lo mismo en 2007 cuando los rusos mostraron su desagrado con el tema ucraniano «Dancing lasha tumbai», ya que para ellos contenía un mensaje político subliminal debido a la similitud de la repetida frase «Lasha tumbai» con la frase «Russia goodbye» («Rusia, adiós»).

«Quieren explotar la tragedia de los tártaros»

Aunque la delegación rusa todavía no se ha pronunciado sobre esta candidatura, el viceprimer ministro de la República de Crimea ya ha acusado al gobierno ucraniano de usar Eurovisión con fines políticos. «Quieren explotar la tragedia de los tártaros de Crimea para imponer al público europeo una imagen forzosa, de supuesta persecución contra los miembros de esta comunidad en la Crimea rusa», señala Ruslán Baalbek.

Ucrania se ausentó el año pasado de Eurovisión debido a los estragos a nivel político, económico y social que causó su guerra con los prorrusos. Su última participación fue en 2014, cuando apenas acababa de iniciarse el conflicto. Pese a todo, en esa ocasión hubo tregua en las votaciones: Ucrania le dio cuatro puntos a Rusia y Moscú, siete a los ucranianos. Pero para Estocolmo, se abre una nueva brecha entre ambos países: una nueva guerra con Crimea como origen del conflicto.