El primer ministro de Rumanía, Victor Ponta
El primer ministro de Rumanía, Victor Ponta - REUTERS

El primer ministro rumano dimite tras el incendio que dejó 32 muertos en una discoteca de Bucarest

Las protestas masivas han motivado la decisión de Victor Ponta de renunciar a su cargo, según ha afirmado en el Parlamento Liviu Dragnea, uno de los líderes de su partido

Corresponsal en BerlínActualizado:

En sus primeras declaraciones tras presentar la dimisión por la indignación desatada tras la muerte de 32 personas en el incendio de una discoteca de Bucarestu, el primer ministro rumano, el socialdemócrata Victor Ponta, ha señalado que es la ingobernabilidad del país lo que le impulsa a tomar esta decisión. «En un clima de inestabilidad política es imposible promover proyectos», ha justificado la medida, añadiendo una advertencia: «Haré además una observación y es que quienes especulan con el sufrimiento político de un pueblo pagarán un precio muy alto por ello». «La gente quiere otra cosa», ha sentenciado su número dos en el gobierno, Liviu Dragnea, antes de proceder a convocar a los partidos para consensuar el proceso de sucesión.

Ponta llevaba meses cuestionado en la jefatura del Gobierno debido a que la Corte Suprema abrió un juicio contra él por corrupción el pasado 21 de septiembre, por cargos de fraude, evasión fiscal y lavado de al menos 180.000 lei (43.000 euros). El Parlamento ha apoyado su inmunidad como diputado, evitando así su detención, pero las peticiones de dimisión por parte de su máximo rival político, el presidente Klaus Johannis, han sido reiteradas. Esas mismas peticiones han sido coreadas en sucesivas manifestaciones de protesta como la que anoche protestaba contra la gestión del incendio.

Posible pacto

«Espero cumplir con mi renuncia con las expectativas de aquellos que la solicitan», ha dicho Ponta, sugiriendo la existencia de algún tipo de pacto y garantizando que no va a formar parte de ninguna de las fórmulas que se presenten para formar nuevo gobierno.

«La dimisión de Victor Ponta es demasiado poco y llega demasiado tarde», ha declarado unos de sus más duros críticos dentro de su partido, Mircea Geoana, «los rumanos llevan más de un año diciendo que las cosas no pueden seguir así y sus voces han sido ignoradas. La corrupción sistemática ha llegado a un nivel tan alto que no solo es la principal causa de pobreza, es una tragedia. La clase política entera debe escuchar y obedecer la voz del pueblo indignado. Todos tenemos el deber de decir que Rumanía merece una oportunidad de desarrollo, un nuevo comienzo».

Apenas ha sido hecha pública la dimisión, los liberales se han reunido en Cotroceni para concretar una propuesta de sucesor, mientras que los socialdemócratas están reunidos en la oficina del presidente de la cámara de diputados, Valeriu Zgonea.

Según la Constitución rumana, el presidente debe llamar a consultas a los partidos con representación parlamentaria y formular una propuesta que debe ser sometida a votación del parlamento. Si esta no es aceptada, deberá ser el propio Johannis el que haga una nominación. Si esa segunda posibilidad no obtiene tampoco la mayoría parlamentaria, han de disolverse las cortes y serán convocadas elecciones anticipadas. Johannis derrotó hace un año a Ponta en las elecciones presidenciales con un programa de lucha contra la corrupción y la dimisión del gobierno puede considerarse un gran triunfo para él.