Obama no obtiene de Netanyahu el apoyo a un Estado palestino

PEDRO RODRÍGUEZ | WASHINGTON
Actualizado:

El presidente Obama del "sí se puede" se ha reunido en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Netanyahu, para abordar la amenaza nuclear planteada por Irán y el frustrado proceso de paz en Oriente Medio. Agenda de enorme trascendencia para la seguridad internacional pero complicada por grandes diferencias entre los nuevos gobiernos de Estados Unidos e Israel que -a pesar de su estrecha y tradicional alianza- no comparten en estos momentos calendarios, objetivos o métodos.

Tras dos horas largas de encuentro, primero a solas y luego en compañía de sus respectivos equipos, la cita de Obama y Netanyahu en Washington terminó con una cuidadosa presentación de todas esas diferencias. El primer ministro de Israel se declaró dispuesto a iniciar conversaciones de paz con los palestinos "inmediatamente" pero evitando asumir el objetivo de un Estado palestino independiente con la excusa de estar interesado en "sustancia, no terminología".

Por el contrario, el presidente Obama sí que reiteró su compromiso con la solución de dos Estados para terminar con las seis décadas del conflicto palestino-israelí. Idea respaldada por un profundo consenso internacional pero rechazada por sectores conservadores de Israel de cuyo apoyo depende la coalición política que ha vuelto a convertir a Netanyahu en primer ministro.

El presidente de Estados Unidos también aprovechó para recordar a su invitado que Israel tiene la obligación de congelar la expansión de asentamientos judíos en territorios palestinos, de acuerdo a los compromisos de la "hoja de ruta" acordada en el 2003. En opinión de Obama, "no hay razón para que no aprovechemos esta oportunidad y este momento".

Amenaza iraní

En el frente de la amenaza nuclear de Irán, el gobierno de Netanyahu insistió en que ese peligro es tan real como urgente y prioritario. Valoración no compartida por la Casa Blanca que todavía considera que existe un margen de tiempo suficiente como para intentar la búsqueda de un entendimiento diplomático con Teherán y reconducir su inquietante programa nuclear.

Obama, pese a declararse contrario a plazos artificiales, dejó saber que "para finales de este año tendremos una idea" sobre si es posible llegar a un acuerdo con Irán. Según el presidente, su objetivo es integrar a Irán en la comunidad internacional pero eso no debe interpretarse ni como un signo de debilidad ni como un deseo de querer "hablar para siempre".

Dentro de esta delicada operación diplomática, el propio gobierno de Estados Unidos se encontraría dividido sobre hasta dónde se puede presionar a Israel para impulsar un acuerdo de paz con los palestinos. Con opiniones a favor de establecer claros objetivos y realizar una gran inversión de capital político. Pero también con partidarios de estrategias más graduales y no formular grandes ambiciones que puedan terminar en desmoralizadores fracasos.

Aunque la Administración Obama no ha terminado de establecer un esquema de negociaciones, la Casa Blanca estaría considerando alguna forma de compromiso a plazos. Como uno de los primeros pasos en búsqueda de impulso destaca la opción de lograr que Israel congele los asentamientos judios en Cisjordania a cambio de una normalización parcial de relaciones con países árabes.