Evo Morales y el ex presidente Carlos Mesa, en un fuego cruzado por acusaciones por el Lava Jato

El expresidente considera que la comisión que investiga el caso Lava Jato no es imparcial y busca interesadamente perjudicarle de cara a las elecciones

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El caso Lava Jato, mientras no se demuestre lo contrario, la mayor red de corrupción conocida en Latinoamérica, está salpicando a un presidente que hizo de la honestidad bandera propia. Evo Morales, el primer indígena en llegar a la Presidencia de Bolivia, aparece en un correo de Marcelo Odebrecht (ex CEO de la multinacional donde estalla la causa) como presunto partícipe de la trama en la que, según uno de sus mails, el ex presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, habría ejerció de intermediario con Hugo Chávez de testigo.

El correo, fechado el 15 de enero del 2009, lo descubrió la Policía Federal y lleva copia a varios de sus socios, entre otros, a Bernardo Alfonso de Almeida, Roberto Ramos, Joao Grubisich y Luis Antonio Mameri. En el mismo, el “arrepentido” que estuvo preso dos años, escribe: «Acabo de tener la oportunidad de conversar con Lula y Chávez mientras estaban en el postre. Lula insistió con Evo la cuestión del polo Pteroq. Evo llamó al ministro de Hidrocarburos y fue conminado a una presentación por parte de Braskem (la mayor compañía petroquímica de la región)». En otro fragmento del mail, Odebrech da cuenta de una petición de Lula en nombre de Evo Morales. «Lula después me pidió mirar un proyecto de azúcar y alcohol de interés de Evo en el norte de Santa Cruz», la provincia más importante de Bolivia. El correo, reproducido en su día por el diario O Estado de Sao Paulo y la prensa local, se dio a conocer junto a un discurso de Lula, archivado en los registros del Palacio de Planalto, donde en los actos de apertura de los proyectos de carreteras, mencionada la presencia in situ de Marcelo Odebrech.

El escándalo lo aprovechó Carlos Mesa, otro ex presidente y candidato a las elecciones de próximo año, aparentemente también afectado por el caso (como su sucesor, el ex titular de la Corte e interino en la Presidencia, Eduardo Rodríguez Veltzé). Ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, Mesa se remitió a las pruebas descubiertas por la justicia y criticó la comisión boliviana que investiga todo, antes de apuntar en dirección a Morales que reaccionó airado y amenazante.

En un acto en el Beni (departamento fronterizo con Brasil), le exigió que pusiera las pruebas encima de la mesa en 24 horas y en caso de no hacerlo, le advirtió que deberá «atenerse a las consecuencias». «Mesa involucra a Evo en Lava Jato», anuncio el presidente de Bolivia que aspira a su tercera reelección. “Afirma –continúo– que los pagos por presuntos sobornos a las empresas brasileñas se hicieron cuando Morales era presidente”, dijo, refiriéndose a sí mismo, como es habitual, en tercera persona.

A renglón seguido, añadió, «tiene 24 horas para presentar pruebas sobre Evo o retractarse. Si no, tiene que atenerse a las consecuencias. Quiero decirle a Bolivia -continuó- y al mundo, que no soy cobarde ni maleante como Carlos Mesa», atacó. En su intervención, el presidente que insiste en defender la inocencia de Lula, equiparó su caso personal a un agravio general de su partido, «¡Que no se meta con el movimiento indígena, que no se meta con los movimientos sociales. Nosotros somos la reserva moral de la sociedad!», proclamó. Mesa, en su cuenta de Twitter, preguntó, «¿Acaso no se pagaron sobornos de Carmargo (otra empresa) durante su gestión? Lo que no haré es rebajarme a su lenguaje y sus insultos… No es digno del cargo que ocupa».

El ex presidente considera que la comisión que investiga el caso Lava Jato no es imparcial y busca interesadamente perjudicarle de cara a las elecciones, al acusarle de presuntos sobornos en un contrato de obras públicas que, «no se cumplió ni ejecutó un milímetro», en alusión a dos tramos de la carretera que une Roboré-Arroyo en la provincia de Santa Cruza. En ese contexto, criticó la difusión de su nombre y el de sus colaboradores por parte de la presidenta de la Comisión, la oficialista Susana Rivero, «con información sesgada y manipulada que nos atribuye falsamente una participación que no hemos tenido en supuestos sobornos de la empresa Camargo Correa».