Unos niños con sus mochilas reforzadas entran en una escuela en Estados Unidos
Unos niños con sus mochilas reforzadas entran en una escuela en Estados Unidos - ABC

Mochilas blindadas para el colegio: cada vez más niños en EE.UU. irán a clase con un protector antibalas

El producto más popular es este inserto antibalas que se coloca dentro de las mochilas y le sirve a los niños para protegerse de tiroteos masivos

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Cada uno cuesta 180 dólares, más de 160 euros, y Mia Jones no lo tenía previsto en el presupuesto que cada mes de agosto hace para la vuelta a la escuela. Quiere comprar tres y la decisión está tomada, ahora solo duda entre comprarlo aquí en este Walmart en Virginia, a las afueras de Washington, o si lo encontrará más barato en Amazon o Ebay. Cuando las clases comiencen el 26 de agosto, sus tres hijos, de 8, 11 y 14 años, irán todos a clase con un protector antibalas dentro de la mochila.

La incapacidad del Gobierno estadounidense de impedir la repetición de masacres en lugares públicos, incluidos colegios, ha llevado a muchos padres como Jones a tratar de blindar a sus hijos en la escuela. Tras las matanzas de hace dos semanas en Texas y Ohio, la venta de material escolar antibalas se ha multiplicado por más de diez, según información de las empresas que los distribuyen, incluidos Walmart y Office Depot. El producto más popular es este inserto antibalas que se coloca dentro de las mochilas y le sirve a los niños para protegerse.

En Walmart, Jones, la madre, le explica a su hijo menor, Josh, cómo usarlo. Mete la pantalla dentro de una mochila infantil que el niño ha elegido con la cara del protagonista de El Rey León. «Si oyes disparos lo abrazas así», le dice, mientras lo coloca ante su pecho. El niño duda: «¿Y si me disparan en la mano?» La madre piensa un minuto y su respuesta es reveladora de hasta qué punto las matanzas con armas de fuego han hecho que ni siquiera las escuelas sean ya sitios seguros: «Si te disparan en la mano te dolerá, pero sobrevivirás. Es mucho peor que te disparen en la cabeza o en el pecho». El niño asiente.

Tanto en los pasillos de los supermercados como en las grandes tiendas online de EE.UU. ha proliferado en años recientes todo un nuevo género de material escolar a prueba de balas. Hay colchonetas, pizarras, cojines y hasta chaquetas blindadas con las que protegerse ante un tiroteo, siempre que la munición empleada sea convencional, no de uso militar. Los fabricantes admiten que en la mayoría de casos no sirven frente a ataques con fusiles de asalto como el AK-47 que empleó el asesino de Texas en la masacre en la que murieron 22 personas el 3 de agosto.

Uno de los principales fabricantes es TuffyPacks, una empresa con sede en Houston. Vende tanto mochilas como pantallas a prueba de balas de cuatro tamaños diferentes, por precios que van desde los 129 a los 219 dólares (entre 115 y 195 euros). El material empleado, hecho de fibra sintética, pesa algo más de un kilo y tiene una vida útil de cinco años. Según Steven Naremore, el fundador de la empresa, «está diseñado para ser un escudo, si el niño lo coloca entre él y el arma, la mochila absorbe los disparos».

Cada inserto que vende TuffyPacks viene con una guía en la que se recomienda a los padres que los niños no revelen a sus compañeros de clase que tienen un escudo antibalas en la mochila «porque en caso de que haya un tiroteo, se le pueden sustraer otros para protegerse». Varios vídeos publicados por clientes en YouTube muestran cómo el material absorbe los disparos de pistolas de mano.

Protocolos de actuación

Hasta principios de este mes, la empresa vendía insertos cubiertos de tela con diseños infantiles y juveniles, incluidos dibujos de princesas Disney, Los Vengadores y Harry Potter. Después de que las productoras Disney y Warner Bros protestaran por el uso de sus productos, TuffyPacks los retiró. A pesar de la popularidad de estos productos, el Gobierno no ha certificado que sean realmente útiles en caso de un tiroteo. La Administración Trump cuenta con un departamento, el Instituto Nacional de Justicia, que se encarga de probar y certificar material antibalas para establecer el tipo de chaleco que deben llevar los cuerpos policiales. Según un portavoz del Ministerio de Justicia, Devin O’Malley, este departamento «nunca ha probado ni certificado el uso de artículos antibalas, como mochilas, mantas o maletines, con excepción de los chalecos antibalas para uso policial. Cualquier campaña de marketing que mantenga que el Instituto Nacional de Justicia ha probado o certificado el uso de esos productos es falsa».

Los expertos no recomiendan el uso de este tipo de productos e insisten en que lo mejor es enseñarle al menor los protocolos de actuación en caso de tiroteo, incluidas las vías de evacuación del colegio. Según Matthey J. Mayer, académico en el campo de la prevención de la violencia en la escuela de la universidad norteamericana de Rutgers, «no hay pruebas de que este tipo de productos funcionen, y algo peor, le dan a los niños y a los padres una falsa certeza de que están protegidos».

A Mia Jones, la madre que ha acudido con su hijo al Walmart de Virginia, las dudas le parecen razonables. De hecho ha repasado con sus hijos varias veces qué hacer ante un tiroteo en la escuela: ocultarse, no hacer ruido y hacer caso a los maestros. Pero va a insertar el escudo antibalas en la mochila porque «cuanta más protección mejor, aunque solo sea por si acaso».