El canciller austriaco, Sebastian Kurz, con los nuevos ministros en Viena
El canciller austriaco, Sebastian Kurz, con los nuevos ministros en Viena - Reuters

Un gobierno provisional de técnicos toma las riendas de Austria tras el «Ibizagate»

Los nuevos cargos asumen asumen su cargo ante el canciller, Sebastian Kurz, tras la ruptura con el FPÖ por la trampa tendida a Strache

Corresponsal en BerlínActualizado:

La trampa tendida, todavía no se sabe por quién, a Heinz-Christian Strache, hasta hace unos días vicepresidente de Austria y líder del partido ultranacionalista FPÖ, ha hecho explotar por los aires el gobierno de Austria. La coalición entre los conservadores del ÖVP y y el FPÖ ya no es posible tras el escándalo, que ha causado la dimisión no solamente de Strache, sino también del resto de ministros del FPÖ. Solo el de Exteriores sigue en su despacho, mientras los demás han sido este miércoles sustituidos por expertos independientes. A excepción del conservador (ÖVP) Hartwig Löger, que ha asumido la vicecancillería y el Ministerio de Finanzas.

La oficina del presidente de la República, el ecologista Alexander van der Bellen, se ha visto obligada a improvisar fórmulas protocolarias, porque es la primera vez que han de nombrarse esta especie de ministros provisionales independientes. La cartera de Interior es asumida por el expresidente de la Corte Suprema, Eckart Ratz. Al frente de Asuntos Sociales, Walter Pöltner, quien anteriormente fue jefe de sección en el departamento. El subjefe de personal, Johann Luif, asume la cartera de Defensa, mientras que del departamento de Infraestructuras se hace cargo Valerie Hackl, anteriormente jefa de control de la agencia nacional de tráfico aéreo, Austro Control.

Los nuevos «miembros del Ejecutivo» (no les precede el título de ministros, porque su nombramiento no corresponde al proceso legar que requiere ese cargo) han prestado juramento de sus cargos todos en un mismo acto, ante el presidente del país e inmediatamente antes de entrar a la primera sesión del nuevo Consejo de Ministros, que sí sigue llamándose así.

Las reacciones en las redes sociales no dejan de prestar atención al hecho de que pueda funcionar un gobierno sin tener que pasar por unas elecciones y sin ni siquiera pasar por los partidos políticos. «Si lo hacen bien hasta septiembre, esta podría ser la fórmula en el futuro», dice uno de los chistes más repetidos, en referencia a las elecciones anticipadas convocadas ya para después de las vacaciones de verano.

Moción de confianza

Pero no habrá tregua hasta entonces. La ruptura de la coalición entre conservadores y extrema derecha ha propiciado un nuevo equilibrio de poder entre los partidos y la izquierda radical no ha podido resistirse a la tentación de hacer un Rajoy. El partido minoritario Jetzt ha solicitado una moción de confianza contra el canciller, Sebastian Kurz, que será votada por el parlamento el próximo lunes y que podría dejar al país también sin jefe de gobierno.

«No lo veo como una espada de Damocles», ha dicho Kurz, el afectado, «sino que creo que cada institución tiene su propio trabajo y su propia responsabilidad». Sus más estrechos colaboradores trabajan contrarreloj en la búsqueda de acuerdos para el lunes. El voto decisivo será el del Partido Socialdemócrata (SPÖ), que se comprometió a no apoyar una moción de confianza si Kurz cumplía con la condición de deshacerse de los ministros del FPÖ, cosa que ha hecho, pero según sus portavoces la decisión todavía no está tomada. En cuanto al FPÖ, hasta ahora socio de gobierno de Kurz, iba a votar en contra del canciller según declaró el mismísimo Strache, pero horas después la dirección del partido rectificó y sumó su voto a la lista de los todavía no decididos.

En cuanto al gabinete que sin precedentes se ha reunido este miércoles por primera vez en Viena, Kurz ha tratado de tranquilizar acerca del déficit democrático de su composición y ha garantizado que «solo se tomarán las decisiones necesarias» y que «no se trata de hacer política de futuro». «No es tiempo de reformas, sino un resorte para la estabilidad en la gestión», ha descrito.

El presidente van der Bellen, por su parte, en el discurso que ha dirigido al gabinete durante el acto protocolario de jura de los cargos, les ha recordado que «ahora tienen una responsabilidad esencial para con nuestro país, para que este nuestro hogar que es Austria tenga un desarrollo positivo durante este periodo de transición».