El canciller austriaco, Sebastian Kurz (izda) junto al hasta ahora socio y número dos del Ejecutivo, además de líder de la extrema derecha, Christian Strache - EFE

El número dos del gobierno austriaco dimite tras la aparición de un escandaloso vídeo

Según estas grabaciones, en 2017, el ultraderechista Christian Strache habría prometido a un inversor ruso contratos públicos a cambio de ayudas para la campaña de su partido

Corresponsal en BerlinActualizado:

El número dos del gobierno austriaco y líder del partido de extrema derecha FPÖ, Christian Strache, ha presentado su dimisión este mediodía en un intento para salvar el gobierno de coalición co el canciller Sebastian Kurz, del Partido Popular (ÖVP), después de que le haya comunicado que no deseaba seguir trabajando con él. «Hoy he tenido una reunión con el canciller federal y le he ofrecido mi dismisión, que él ha aceptado», ha señalado Strache durante la rueda de prensa celebrada hoy. El político austriaco ha reconocido que ha cometió un «error» y que se sacrificaba para impedir la caída del Ejecutivo. Esta tarde habrá una reunión entre ambos socios para salvar la coalición y presentar al excandidato presidencial de los ultraderechistas y ministro de Infraestructuras, Nobert Hofer, como vicecanciller.

La fulminante ruptura tiene lugar después de que dos publicaciones alemanas, «Der Spiegel» y «Sueddeutsche Zeitung», publicasen anoche comprometedores fragmentos de una grabación con cámara oculta de una reunión que habría tenido lugar antes de las elecciones en Austria. Strache ha atribuido la difusión de estas imágenes a «una campaña de desinformación sucia» por la que habría caído en una trampa de «agentes provocadores». En este sentido, ha reconocido que su comportamiento fue propio de un adolescente, con la «lengua floja» por el alcohol comentiendo un «error» y una «idiotez». A su juicio, ha negado que hiciera algo ilegal y que «no fluyeron las donaciones».

Reunión con un inversor ruso

Según estas grabaciones, durante una reunión en julio de 2017 a la que también asistía el destacado miembro del FPÖ Johann Gudenus, Strache prometió a un inversor ruso en un chalet en Ibiza contratos públicos a cambio de ayudas para la campaña electoral de su partido. En realidad se trataba de un montaje para cazar al jefe del FPÖ que se ha hecho público a solo una semana de las elecciones europeas y cuando la tensión entre los miembros del gobierno de Viena era ya evidente.

En las imágenes se ve al vicecanciller Strache y a Johann Gudenus, jefe del grupo parlamentario del FPÖ, discutiendo con una mujer, que afirma ser la sobrina de un oligarca ruso, sobre cómo puede invertir dinero en Austria, concretamente para controlar el periódico de mayor tirada del país, el Krone Zeitung. La conversación se centra principalmente en la posibilidad de adquirir una participación importante del accionariado del poderoso tabloide austríaco. Se oye a Strache sugerir que, bajo un nuevo liderazgo, el Krone podría ayudar al FPÖ en su campaña electoral.

También sugiere a la mujer que esta podría tener acceso a contratos públicos. «Ella tendrá todos los contratos públicos obtenidos actualmente por Strabag», dice Strache, en referencia a un grupo austríaco de construcción clave en el sector. También queda registrado cómo rechaza que se puedan dar resistencias en el seno de la redacción del Kronen Zeitung porque «los periodistas son los mayores prostituidos del planeta», afirma.

Petición de dimisiones

Tras la publicación de estos videos, los principales partidos de oposición austriacos se han apresurado a reclamar la dimisión de Strache y, por haber formado coalición de gobierno con él, también la dimisión del jefe del Partido Popular austriaco. La principal formación de oposición, el Partido Socialista (SPÖ), ha calificado el asunto del «mayor escándalo» de la república austriaca de posguerra. El partido liberal NEOS se ha hecho eco de la petición de renuncia y ha declarado que las elecciones parlamentarias ahora se han convertido en «inevitables».

En una primera reacción, Strache ha admitido que la reunión tuvo lugar, pero ha negado haber cometido delito alguno. El líder de extrema derecha ha declarado a Sueddeutsche Zeitung que «se consumió mucho alcohol a lo largo de la noche» y que existió una «gran barrera lingüística» durante la conversación.

La prensa austriaca, por su parte, no puede ser más contundente en sus valoraciones. «Una trampa, un vídeo, un daño total: la carrera política de Heinz-Christian Strache terminó abruptamente el viernes por la noche. La coalición turquesa-azul (ÖVP-FPÖ) ha fracasado», titula el prestigioso semanario vienés Profil, que cita fuentes del partido del canciller.