Un caza de Rafale francés, en una imagen de archivo
Un caza de Rafale francés, en una imagen de archivo - AFP

Fuerzas especiales francesas libran una guerra secreta en Libia contra el yihadismo

«Le Monde» desvela que Hollande ha decidido implicarse junto a los aliados occidentales en operaciones encubiertas para combatir a Daesh

Corresponsal en ParísActualizado:

Francia está realizando operaciones militares clandestinas en Libia: acciones de comando, sabotaje y asesinatos selectivos contra militantes o dirigentes de Daesh, en el marco de un estrategia occidental de lucha contra el terrorismo islámico en todo el Magreb. Según el vespertino Le Monde, el presidente Hollande ha decidido cambiar la estrategia militar de Nicolas Sarkozy, partidario de una batalla y guerra frontal que comenzó con la destrucción del estado libio de Gadafi.

Tras la trágica experiencia en curso, en Irak y Siria, los principales aliados occidentales en el terreno estrictamente militar de la lucha contra el terrorismo islámico (EE. UU., Reino Unido, Italia y Francia) han decidido «colaborar» de manera «discreta» en una guerra secreta en Libia, en la que Washington, Londres, Roma y París están inmersos desde distintos frentes: intercambiando informaciones sensibles, prestándose apoyo logístico y coordinando acciones no siempre clandestinas, como los recientes bombardeos selectivos del arma aérea estadounidense.

El poder libio consiente y quizá colabora con las fuerzas especiales de los aliados occidentales, pero no desea una intervención militar abierta, con presencia de tropas extranjeras en su territorio. En ese marco, comandos y fuerzas especiales francesas han comenzado a actuar con una «discreción» aparente.

Según Le Monde, la guerra más o menos clandestina e inconfesable de los comandos y fuerzas especiales francesas en Libia, tiene dos dimensiones: operaciones realizadas por el servicio «acción» de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSS, contraespionaje), consumadas por soldados en uniforme, discretísimos pero actuando de forma «oficial» y operaciones de comando realizadas por especialistas de manera «oficiosa».

Un nuevo frente

Por su parte, la aviación francesa realiza desde hace meses operaciones de información y espionaje, en estrecha colaboración con el arma aérea de los EE. UU., fruto de la concertación al más alto nivel, entre Obama y Sarkozy, hace años, entre Obama y Hollande, desde 2012. En su día, Sarkozy fue partidario de la intervención militar directa. «Enriquecido» con la trágica experiencia en Irak, Siria y Libia, Hollande se inclina por la intervención «elíptica», las acciones de comando, sabotaje y asesinatos selectivos contra militantes o dirigentes de Daesh.

Para Francia y los aliados europeos se trata de un nuevo frente de resistencia y lucha contra Daesh y el terrorismo islámico, no exento de riesgos: el terrorismo islámico sigue siendo amenazante en Túnez y Argelia. Boualem Sansal, novelista argelino, describe de este modo la amenaza islamista, en su patria: «No hay que olvidar a los islamistas argelinos, que hicieron, en su día, un pacto con el poder local, para repartirse la renta petrolífera e introducirse en el aparato del Estado. Buteflika les «cedió» la «gestión» del pueblo. En los últimos quince años, se han construido en Argelia más mezquitas que durante el último siglo.