Boumeddiene, del bikini a la yihad
Boumeddiene, del bikini a la yihad - ABC

La mujer «más buscada de Francia» huyó a Siria pasando por España

Hayat Boumeddiene voló vía Madrid a Estambul antes de que su marido atentase

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Varias fuentes policiales concordantes afirman que Hayat Boumeddiene, la esposa musulmana de Amedy Coulibaly, el asesino de Montrouge y la parisina Puerta de Vincennes, podría estar en Siria, cuando continuaba siendo la mujer más buscada de Francia, una «loba solitaria, armada y peligrosa».

Las informaciones policiales filtradas profusamente a toda la prensa parisina en la tarde de ayer contradicen expresamente todos los escenarios difundidos por las mismas fuentes, desde el instante en que Amedy Coulibaly se atrincheró en un supermercado judío de la Puerta de Vicennes, amenazando con provocar un baño de sangre si las fuerzas de seguridad no abandonaban la caza y captura de los hermanos Said y Chérif Kouachi, atrincherados ellos mismos en una modesta imprenta de Dammartin-en-Goële, a unos cuarenta kilómetros al norte de París.

Comenzó por afirmarse, en la mañana del viernes, que Hayat Boumeddiene participaba en el secuestro protagonizado por su esposo. Se dijo más tarde que, en verdad, Boumeddiene huyó antes que las unidades especiales diesen un expeditivo y ensangrentado asalto. Veinticuatro horas más tarde, las fuentes policiales filtraban a la prensa parisina informaciones muy distintas.

Según las versiones de «Le Monde», «Le Parisien», «RTL» y «Europe 1», medios tradicionalmente muy bien informados, la mujer más buscada de Francia pudo haber huido días antes en un vuelo Madrid-Estambul el día 2 de enero (cinco días antes de la matanza de Charlie-Hebdo) y pudo haber cruzado la frontera turco-siria el día 8, el mismo día que su esposo preparaba el secuestro de la tienda judía en la Puerta de Vincennes.

Según ese mismo escenario, los servicios de seguridad turcos identificaron a la sospechosa el día 7 o el día 8. Transmitieron su información a sus colegas franceses de inmediato. Otras fuentes afirman que, en verdad, la huida de la mujer más buscada de Francia pudo ser detectada, tardíamente, tras el análisis de más de 500 llamadas telefónicas realizadas por Hayat Boumeddiene.

En Siria, desde el jueves día 8, según toda la prensa parisina, Hayat Boumeddiene habría conseguido huir cuando Francia vivía una jornada de angustia nacional. Presentada como cómplice de un esposo terrorista, amiga fraterna de otros dos asesinos, la sospechosa consiguió escapar de las gigantescas mallas policiales de un Estado en pie de guerra.

Una historia familiar

La historia familiar y personal de Hayat Boumeddiene explica en cierta medida la facilidad de su huida.

Nació en un suburbio, en el seno de una familia de origen magrebí, muy modesta y poco letrada, con siete hermanos. Su madre murió cuando ella era una niña. Su padre apenas podía atender a unos hijos, que se vio forzado a entregar a un servicio de ayuda social.

A partir de ahí, comenzó una vida errante, de suburbio en suburbio, de banda en banda, hasta conocer a su futuro esposo, Amedy Coulibaly, y descubrir la religión musulmán, para convertirse en una fanática temible con cierta rapidez. Una trayectoria tan «trivial» le ha permitido escapar, hasta hoy, a los radares de los servicios de inteligencia y seguridad franceses.

Su esposo y sus mejores amigos (los hermanos Kouachi) pudieron conseguir fusiles de asalto, pistolas y mucha munición con relativa facilidad. La prensa francesa publica desde hace años prolijos reportajes contando con mucho detalle la existencia de verdaderos mercados de armas de guerra, en los suburbios franceses, con precios al alcance de todos los públicos.

Informado con mucha precisión militar sobre las idas y venidas de las bandas criminales del Ejército islámico, entre Siria e Irak, el gobierno francés tiene algunas dificultades para neutralizar esos «híper» del tráfico de armas, entre la antigua Yugoslavia, el Líbano, Siria y Francia. Esas mismas complicidades han permitido a Hayat Boumeddiene huir de Francia, vía Madrid, para entrar en Siria a través de Estambul.

A lo largo de la jornada de ayer, más de 700.000 personas se habían manifestado en toda Francia contra la barbarie criminal islamista. Y todos los servicios de seguridad del Estado continuaban en pie de guerra, intentando descubrir el rastro de la sospechosa en alguna madriguera perdida en alguno de los numerosos suburbios donde ella ha vivido y cultivado amistades de todo tipo.

François Hollande y Manuel Valls han repetido una y otra vez que Francia debe afrontar una amenaza terrorista «sin precedentes», ligada a la presencia militar francesa en Malí y el frente sirio-iraquí. Ante esa amenaza, los servicios de seguridad tradicionales siguen siendo eficaces e indispensables. Muchos especialistas temen, sin embargo, la existencia de un nuevo frente de operaciones, de invisible fronteras en muchos de los 700 suburbios franceses, donde la pobreza, la marginación, la incultura, el fanatismo religioso y el proselitismo criminal son un peligroso caldo de cultivo.

Manifestación judía

Por otra parte, y seún informa Efe, la comunidad judía francesa homenajeó anoche a los cuatro fallecidos durante la toma de rehenes en un supermercado de París por un yihadista, con una concentración en la que se leían mensajes de «Yo soy judío».

La concentración se produjo ante la tienda atacada, el supermercado judío «Hyper Cacher», cerca de la Puerta de Vincennes, en el este de la capital, y a ella acudieron, entre otros, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo; el primer ministro, Manuel Valls, y varios ministros, como el de Interior, Bernard Cazeneuve. «El antisemitismo es inaceptable en la República francesa», dijo el titular de Interior a su llegada al acto.

Los participantes portaban carteles con los nombres de los cuatro rehenes asesinados y mensajes de «Yo soy judío», en alusión al lema «Yo soy Charlie» que se hizo famoso tras la masacre del miércoles en la revista «Charlie Hebdo». La concentración fue organizada por el Consejo Representativo de las Instituciones judías de Francia (CRIF), que ayer identificó a las cuatro personas fallecidas en el supermercado, al parecer cuando el yihadista, Amedy Coulibaly, irrumpió en la tienda con un kalasnikhov. Se trata de Yoav Hattab, Philippe Braham, Yohan Cohen y François-Michel Saada.