El Senado de Italia aprueba la supresión de las provincias para ahorrar
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El Senado de Italia aprueba la supresión de las provincias para ahorrar

Se eliminarán 3.000 cargos políticos, con un ahorro de unos 800 millones de euros. Un primer paso para reducir los costes de la Administración

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Por fin, Italia elimina las provincias, una reforma que desde hace años se invocaba en la república. El primer ministro, Matteo Renzi, ha querido dar un mensaje fuerte al país con la aprobación de esta ley en el Senado (160 votos a favor y 130 en contra), que ahora debe recibir el visto bueno definitivo en el Congreso. La cancelación de las 73 provincias tiene un gran valor simbólico, porque es un primer paso en el gran objetivo de Renzi de reducir de inmediato los costes de la política y de la Administración. El primer ministro aseguró que el ahorro será de unos 800 millones de euros. No es una cantidad exorbitante, pero Renzi asegura que así se envía al país un «mensaje claro, fuerte y neto»: «Tres mil cargos políticos menos es la premisa para volver a dar esperanza y confianza a los ciudadanos», manifestó el primer ministro.

Matteo Renzi, que avanza con paso enérgico en su camino reformista, casi en el límite con la temeridad por la velocidad que trata de imprimir, ha recibido ciertas críticas por lanzar duros reproches sobre el papel de las provincias y sus funcionarios, muy lejos del ritual de un jefe de Gobierno: «Tres mil personas experimentarán ahora la emoción de ir a trabajar», dijo Renzi, en clara referencia al bajo rendimiento de los 3.000 cargos provinciales.

Una de las novedades más importantes de la ley es el nacimiento de diez ciudades metropolitanas, que comenzarán a funcionar el 1 de enero 2015 y cuyo territorio coincide con el de la homónima provincia: Turín, Milán, Venecia, Génova, Bolonia, Florencia, Nápoles, Bari y Reggio Calabria, además de Roma, que asume el estatus de capital. A la espera de la próxima ley que elimine las entidades provinciales de la Constitución, las provincias, que hasta ahora contaban con un presidente y consejeros elegidos en comicios provinciales, se transforman en entes de segundo nivel, gestionadas por los alcaldes del territorio, que trabajarán sin ulteriores compensaciones económicas. Cada provincia tendrá un presidente elegido entre los alcaldes de los pueblos que forman parte de la provincia;_sus competencias actuales pasarán a las regiones y municipios.

La nueva organización de los entes locales prevé la posibilidad de fusiones entre municipios para hacerlos más eficaces, al optimizar y simplificar sus servicios.

El poder central, más fuerte

La eliminación de las provincias forma parte de una reforma más amplia que está a punto también de llegar, con la modificación del Titulo V de la Constitución, que regula las relaciones entre el Estado, las regiones, provincias y municipios. Objetivo fundamental de este capítulo de la reforma constitucional será devolver al poder central ciertas competencias que se habían traspasado a las regiones.

Además de la modificación de la Constitución y la eliminación de las provincias, Renzi se ha comprometido a realizar un proyecto de reformas impresionante: nueva ley electoral para dar estabilidad política al país, reforma de la Administración pública y de la Justicia, y modificación del Senado que pasará a ser Cámara de las autonomías, con senadores que no cobrarán porque los escaños los ocuparán los presidentes de las regiones y de ciertos municipios que ya perciben un salario. «Si el Senado no se reforma, yo dejo la política», ha advertido, tajante, Matteo Renzi.

El primer ministro tenía prisa por eliminar las provincias, porque la reducción de costes de la política será uno de los temas fundamentales sobre los que se jugará la campaña electoral para las elecciones europeas del 25 de mayo. Renzi quiere llegar a esa fecha con reformas aprobadas para frenar la ola populista contra el euro que se extiende por Europa y que tiene también en Italia cada día más adeptos. Preocupa en especial el Movimiento del cómico Beppe grillo, que se podría convertir en el segundo partido italiano, desplazando de ese lugar a la Forza Italia de Silvio Berlusconi, quien no podrá presentarse a las elecciones al estar condenado de forma definitiva.

Prestigio en juego

En las elecciones europeas Renzi se jugará no solo su credibilidad, sino también el futuro de su Gobierno. El primer ministro ha percibido el deseo de cambio de los ciudadanos y la hostilidad de estos hacia la clase política. De ahí que Renzi haya decidido escuchar a la calle antes que a sus críticos entre los partidos aliados, los empresarios o los sindicatos.

En definitiva, Renzi está siendo especialmente sensible al grito de ciudadanos airados por la crisis económica que claman a favor de drásticos recortes en el coste de la política. Se trata de un malestar cada día más extendido ante una crisis dramática. Por ejemplo, el presidente de la Federación de las Cámaras de Comercio, Ferruccio Dardanello, ha apuntado ante la comisión de Industria del Senado que 17 millones de italianos han vendido 200 toneladas de oro, por valor de unos 8.000 millones de euros. Lo que significa que un italiano de cada tres, para evitar pedir limosna, se ha tenido que despojar de recuerdos de familia, desde una cadena de oro a anillos u otras pequeñas joyas. Italia se ha convertido así, aun no teniendo minas, en un exportador de oro, escribía ayer el semanario Panorama.