Un vehículo policial atraviesa una barricada establecida por los manifestantes de Caracas
Un vehículo policial atraviesa una barricada establecida por los manifestantes de Caracas - AFP

Un beso y una piedra, la foto símbolo de la protesta en Caracas

Las movilizaciones contra el gobierno de Venezuela se han recrudecido este fin de semana mientras el presidente solicitaba diálogo

ABC.ES/AGENCIAS
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Manifestaciones, golpes y represión. Desde el 12 de febrero, esta es la imagen que los disturbios sucedidos en Venezuela contra el gobierno de Nicolás Maduro están generando en una buena parte de Europa. Sin embargo, desde el fin de semana hay dos nuevos símbolos de la lucha anti gubernamental: un beso y una piedra. La perfecta unión entre el amor y la fuerza ha llegado de manos de dos manifestantes que, durante los disturbios sucedidos el pasado sábado, dedicaron un momento entre el desconcierto para demostrarse su amor.

Con todo, esta imagen ha sido el telón de fondo de un fin de semana que ha quedado marcado por las continuas marchas de los opositores al régimen de Maduro y a los contra opositores que, favorables al líder venezolano, han hecho todo lo posible por salir a las calles de la capital a demostrar su apoyo al régimen. Todo ello, además, ha quedado salpicado por las declaraciones del presidente, quien ha pedido a la oposición que no «sigan rechazando dialogar».

Marchas y contramarchas

El fin de semana se inició cargado de protestas en toda Venezuela, aunque fueron especialmente destacadas en la capital. Concretamente, estas comenzaron el pasado sábado, día en que miles de venezolanos marcharon desde cinco localidades de Caracas contra el Gobierno de Nicolás Maduro bajo el lema «Por la libertad. Dale un 'parao' al Gobierno». La convocatoria de estas manifestaciones fue realizada por Leopoldo López, líder del partido opositor Voluntad Popular (VP) y encarcelado desde el pasado 18 de marzo cuando, tras ser acusado de ser el autor intelectual de la violencia, se entregó voluntariamente a las autoridades.

Las cinco manifestaciones confluyeron horas más tarde en El Rosal, donde el coordinador político de VP, Carlos Vecchio –contra quien pesa una orden de captura-, se dirigió brevemente a los venezolanos antes de marcharse para evitar a las autoridades. «Esta lucha no es de pueblo contra pueblo, sino del pueblo que sufre contra la cúpula que está en el poder», destacó, al tiempo que agradeció el apoyo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), coalición opositora a la que pertenece VP.

Tampoco faltó a la cita el conocido Henrique Capriles, quien insistió en que las manifestaciones deben forzar al Gobierno a solucionar los problemas de la población. «Nuestro pueblo merece una vida mejor, por eso estamos aquí (...) Pero toda esta fuerza, la fuerza de las calles, tiene que pasar a la organización, a la suma a los debates en las comunidades», apuntó.

Tras la marcha opositora algunos grupos decidieron ir hacia el municipio Chacao, en el este de Caracas, con la idea de activar nuevamente una protesta en la zona como lo han hecho a lo largo de las últimas cinco semanas, y fueron reprimidos fuertemente por la Policía y la Guardia Nacional (policía militarizada).

Por su parte, los partidarios del gobierno venezolano no se quedaron en casa, sino que programaron varias contramarchas a las ya establecidas por el VP. Así pues, mientras que el este de la ciudad estuvo tomado por los opositores al régimen, el oeste quedó en manos de los seguidores de Maduro.

Por el diálogo

Maduro tampoco fue una excepción y ofreció un discurso en el que acusó a los manifestantes «neofascistas» de quemar quince universidades en todo el país desde que se iniciaron las protestas. «La derecha venezolana ha derivado hacia posiciones neofascistas. Éstos que queman a nombre de una supuesta protesta (...), eso se llama terrorismo, fascismo», destacó.

Con todo, Maduro invitó a la oposición a dialogar –algo que, según afirmó, han rechazado sus representantes en varias ocasiones- con el objetivo de solucionar los problemas de Venezuela. «Les pido que me acompañen en este llamado, Yo vuelvo a llamar a la Conferencia Nacional de Paz para que la oposición se incorpore al Diálogo Nacional por la paz. Ya basta de que ustedes sigan rechazando el dialogar. Yo abro las puertas de Miraflores y lo digo por enésima vez, sin condiciones ni agenda previa», comentó el presidente.

Además, Maduro acusó a la oposición de creer que, al desestimar las ofertas al diálogo, su Gobierno caerá por la presión de las manifestaciones. «Ellos creen que si pasa el tiempo y no van a la mesa de diálogo, este gobierno va a caer. Si mi Gobierno fuera derrocado y la ultraderecha tomara el poder, entraríamos en una fase de desestabilización peligrosa para Venezuela, toda América y el Caribe», indicó.

Muertes, el domingo

El domingo la situación no se calmó. De hecho, y según han indicado fuentes militares, un teniente resultó herido en una manifestación. A su vez, falleció un joven de 16 años tras recibir «una fuerte paliza» de la Guardia Nacional Bolivariana», según denunció el VP. De momento, se desconoce si el joven ha muerto realmente pero, de confirmarse, aumentarían a 35 las personas fallecidas en el marco de la ola de violencia que recorre Venezuela.