Los dueños del hostal «Compostela», en su negocio en La Habana
Los dueños del hostal «Compostela», en su negocio en La Habana - reuters

El régimen cubano empieza a abrir el turismo al sector privado

Las agencias estatales podrán contratar a trabajadores «por cuenta propia» y el pago será en la moneda más fuerte

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Las agencias de viajes y entidades turísticas dependientes del Estado de Cubapodrán contratar alojamientos y restaurantes privados, entre otros servicios, para ofrecerlos a grupos organizados de turistas, según fuentes oficiales. En una resolución publicada esta semana en la Gaceta Oficial, el Ministerio de Turismo da luz verde a que los particulares que alquilan viviendas y habitaciones o los «paladares» (restaurantes privados) puedan prestar servicio al sector turístico estatal, informa Efe

De la misma manera, las agencias y entidades turísticas podrán contratar los servicios de particulares o «cuentapropistas», como se dice en Cuba, para organizar excursiones para grupos de visitantes como paseos a caballo, en carreta o en los clásicos automóviles antiguos que aún circulan por el país, entre otros.

El sector turístico pagará estos servicios particulares en pesos convertibles o CUC, la moneda fuerte (equivalente al dólar) de las dos que circulan en el país.

Esta nueva disposición forma parte de las reformas emprendidas por el Gobierno del presidente Raúl Castro para «actualizar» el modelo económico de la isla. Una de las principales medidas de ese plan de ajustes ha sido una controlada apertura a la iniciativa privada con la extensión del trabajo «por cuenta propia». En la actualidad, más de 436.000 cubanos ejercen el empleo autónomo en alguna de las cerca de 200 actividades u oficios permitidos para el «cuentapropismo».

El sector privado representa solo el 2% de la economía de la isla

De acuerdo a fuentes oficiales, desde que en 2010 se impulsó el trabajo privado ese sector ha crecido un 18 por ciento, aunque aún solo representa un dos por ciento en la economía del país.

Miles de «paladares»

Uno de los efectos más visibles del fenómeno del «cuentapropismo» en los últimos tres años ha sido la proliferación de restaurantes no estatales y alojamientos privados con licencia para alquiler. Se calcula que en la isla hay ya más de 2.200 «paladares», así como unas 6.200 habitaciones y 950 viviendas de particulares con licencia para alquiler.