Un manifestante brasileño muerto tras ser atropellado en una nueva jornada de protestas
Miles de personas inundan las calles de Río de Janeiro - reuters

Un manifestante brasileño muerto tras ser atropellado en una nueva jornada de protestas

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VERÓNICA GOYZUETA
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Un manifestante brasileño ha muerto tras un atropello la noche del jueves en Sao Paulo, según ha informado la Policía.

«Un vehículo ha atropellado a un grupo de tres personas y uno ha fallecido», en Ribeirao Preto, a 330 km de Sao Paulo, ha indicado la policía militar en un comunicado en Twitter.

El hecho ocurrió en la Avenida Fiusta, según esa fuente, que informó de que en ese grupo había tres personas, aunque no indicó el estado de las otras dos. Se trata de la primera muerte vinculada a la ola de protestas que se iniciaron la semana pasada en Sao Paulo por un alza del precio del transporte.

Actos de vandalismo marcaron este jueves la fiesta que reunió más de un millón de personas en 100 ciudades brasileñas, dejando claro que las protestas seguirán, a pesar de la reducción de tarifas de transporte. Un grupo de 20 personas rompió los vidrios del Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería, en Brasilia. La violencia en Brasilia y en otras ciudades, como Río de Janeiro, dejó más de 80 heridos. Hubo episodios de violencia en por lo menos seis ciudades y un muerto en Ribeirão Preto, interior de São Paulo. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, desmarcó su agenda de viajes, entre ellas, una visita a Japón.

Uno de los líderes del Movimiento Pase Libre (MPL) que convocó las marchas, el historiador Lucas Monteiro, declaró que su grupo ya dejó las manifestaciones porque consiguió el objetivo de la baja de tarifas, pero dijo también que no será la última protesta. “Seguiremos movilizándonos por la tarifa cero”, afirmó. Sin el MPL a la cabeza, diferentes movimientos llamando nuevas marchas por todo el país y por motivos distintos, la mayor parte de ellas contra la corrupción. “Vamos protestar hasta el Mundial”, dice la profesora de educación física Patricia de Oliveira, para quien el país está una vergüenza.

En Brasilia, los manifestantes, enmascarados con pañuelos y camisas, aprovecharon que la Cancillería estaba desprotegida, invadieron el zaguán del edificio, que es una de las obras más importantes del arquitecto Oscar Niemeyer, y encendieron una hoguera con carteles cerca al palacio. Cerca de 100 manifestantes bailaban alrededor de la hoguera, cuando fueron dispersados por la policía con bombas lacrimógenas. Los vándalos respondieron con piedras y con más focos de incendios. Manifestantes pintaron las paredes del ministerio de la Salud el mensaje: “Dónde está la salud”, uno de los temas que debe seguir en la pauta de reclamos.

La policía de Brasilia, donde han ocurrido algunas de las manifestaciones más violentas, había protegido con más de 300 hombres el Palacio del Planalto, sede del Gobierno, y el Congreso, donde los manifestantes se han concentrado con más fuerza. Una de las dificultades que la policía encuentra en la capital, es que la mayoría de los edificios públicos diseñados por Niemeyer, son de vidrio.

Hubo también mucha tensión y enfrentamientos entre manifestantes y el batallón de choque en Río de Janeiro, donde marcharon 300 mil personas, la mayoría pacíficamente. Un grupo trató de invadir la alcaldía y otro depredó el Sambódromo de Sapucaí, donde se celebra carnaval más famoso de Brasil. En Porto Alegre fueron registrados saqueos de tiendas. En Salvador, Bahia, un grupo trató de invadir un hotel de la cadena Sheraton, donde se hospeda el equipo de la Fifa.

São Paulo

En São Paulo, la ciudad donde comenzaron las protestas, las manifestaciones fueron bastante tranquilas, pero se registraron algunos incidentes cuando militantes de partidos políticos trataban de levantar sus banderas. “Mi partido es mi país”, gritaban los manifestantes para quien tratase levantar una bandera partidaria. Una bandera fue quemada y quien usaba camisas rojas era cuestionado.

Durante el día, el presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcão, había convocado a su militancia a levantar banderas y llevar una “ola roja” a las marchas. La actitud fue muy criticada en redes sociales y por los líderes del MPL, que ha convocado las protestas. Lo que se vio en las calles fue una ola verde y amarilla.

El PT, fue el partido más criticado, así como la presidenta Rousseff. La principal consigna de la manifestación cambió de “Ven contra el aumento!” por “Ven contra el Gobierno”, mostrando que el descuento de las tarifas de transporte no fue suficiente ni atiende todos los cambios que los brasileños esperan. “No queremos derribar al gobierno, queremos que nos escuchen”, decía el sociólogo Gilbert Zarnati, de 55 años.

Más de 100 mil personas salieron a las calles de São Paulo, en un ambiente festivo, pero bastante crítico. Los temas de los carteles cambiaron y ahora se seguían reclamando por asuntos diferentes al de la tarifa, como la salud, la educación, los impuestos.