Michèle Marchand
Michèle Marchand - «Le Point»

La vida íntima de los Macron, en manos de una temible «comadre»

Los Macron descubrieron y contrataron sus servicios entre el invierno del 2016 y la primavera de 2017, cuando el presidente tuvo que afrontar rumores sobre su presunta homosexualidad

Corresponsal en ParísActualizado:

La consejera íntima de Emmanuel y Brigitte Macron ha estado varias veces en prisión y conoce intimidades peligrosas de varios presidentes de la República y toda la élite «rosa» de la vida pública francesa. Antes de ser contratada por los Macron para que se ocupase de su «imagen pública», Michèle Marchand (71 años), «Mimí» Marchand (MM), había sido peluquera, vendedora de coches usados, confidente de la policía, «periodista especializada» en «rosa», traficante en «exclusivas» fotográficas montadas a gusto de los vendedores, directora de clubs de alterne homosexual, compañera sentimental de comisarios de policía y gangsters que han cumplido muchos años de cárcel por atracos a mano armada…

Los Macron descubrieron y contrataron los servicios de Mimí Marchand entre el invierno del 2016 y la primavera de 2017, cuando el candidato Emmanuel Macron tuvo que afrontar rumores sobre su presunta homosexualidad. Fueron los fotógrafos de la agencia Bestimage, dirigida por Mimí, lo que hicieron los reportajes consagrados a «glosar» la imagen del futuro presidente y su esposa destinadas a combatir una campaña que podía ser temible.

Antes de trabajar para los Macron, Mimí Marchand trabajó con mucho éxito para Nicolas Sarkozy y sus sucesivas esposas (Celia Ciganer y Carla Bruni). Fueron los fotógrafos de Mimí quienes montaron un largo rosario de «reportajes» consagrados a la «intimidad» de Sarkozy en el Elíseo, con los hijos de varias esposas y con Cecilia, primero. Fueron reportajes «rosa glamour», que la prensa del corazón «rosa» compró y distribuyó con relativo éxito, sin impedir que Cecilia terminase en el lecho de un publicitario que trabajaba para Sarkozy, su futuro esposo.

De aquellos años, Mimí Marchand guardó un número importante de secretos de alcoba, sobre Sarkozy (y distintas aventuras, comenzando por su intimidad con una cronista de Le Figaro), Cecilia y Carla Bruni. Secretos bien guardados y siempre temibles.

Instalado en el Elíseo, François Hollande fue víctima de los fotógrafos que trabajaban para Mimí Marchand y consiguieron la exclusiva de los amoríos entre el presidente y la actriz Julie Gayet. Años después, el expresidente declara a los biógrafos de Mimí Marchand: «Es una señora temible. Su trabajo plantea un problema político de fondo, en la cúspide del Estado».

Jean-Michel Décugis, Marc Leplongeon y Pauline Guéna, periodistas y novelista, son los autores de la primera biografía consagrada a Mimí Marchand, simplemente «Mimí», el gran acontecimiento de la temporada libresca. El libro ha sido impreso fuera de Francia, para evitar fugas. Al poco de conocerse la publicación del libro, unos atracadores «registraron» el apartamento de uno de los autores, Marc Leplongeon.

Entre otras exclusivas, «Mimí» vuelve a publicar una foto célebre: Mimí Marchand en el despacho del jefe del Estado, haciendo un gesto de victoria con sus brazos, a las pocas semanas de la instalación en el Elíseo de Emmanuel y su esposa Brigitte.

Más allá de los secretos de Estado, Mimí es una cueva de secretos íntimos de toda la élite «rosa» de Francia. Un famoso locutor de radio, homosexual, paga mucho dinero por que ella «controle» su imagen pública. Numerosos actores, actrices y cantantes que frecuentaban y frecuentan clubs de alterne para lesbianas y gays le están eternamente agradecidos por su silencio, que puede comprarse o venderse a un precio consecuente.

En el caso de los Macron, Mimí Marchand está muy presente en el Elíseo, en todas las reuniones oficiales y oficiosas relacionadas con la imagen y la «comunicación» de la pareja presidencial. Ella y sus fotógrafos son los autores de todas las fotos exclusivas montadas con fines publicitarios, para glosar la imagen del presidente y su esposa. En este caso, imagen y seguridad están íntimamente asociadas.

El último de los compañeros sentimentales de Mimí Marchand es un influyente oficial de policía, conocedor emérito de los problemas y vericuetos que plantea la seguridad de un presidente. Hasta las revelaciones sobre sus violencias contra manifestantes, el 1 de mayo pasado, Alexandre Benalla, el «gorila» del presidente, su guardia de seguridad personal, también se ocupaba de la seguridad no solo profesional de Mimí.

Cuando Benalla aceptó posar para una sesión de fotos periodísticas, destinadas a «mejorar» su imagen, Mimí Marchand asistió «por azar» al «shooting». Cuando Emmanuel Macron decidió «controlar» el seguimiento fotográfico de sus actividades, recortando y limitando mucho el trabajo tradicional de los reporteros, Mimí Marchand asistió a las reuniones que «organizaron» la nueva y muy férrea comunicación visual del Elíseo. Cuando el presidente y su esposa anunciaron que perseguirían judicialmente a los «paparazzi» que intentaran «entrometerse» en su intimidad, Mimí fue la primera gran beneficiaria, cuyos ingresos han crecido en unos 500.000 euros anuales, gracias al tráfico de sus «exclusivas», montadas y vendidas con el fin de dirigir y mejorar la imagen de sus clientes, comenzando por el presidente Macron y su esposa.