Los Reyes con Macron y su mujer, Brigitte
Los Reyes con Macron y su mujer, Brigitte - EFE

Macron escenifica su cercanía con los Reyes en París

Cambia en el último momento la cena oficial para poder conversar abiertamente

ParísActualizado:

Visitando juntos la gran retrospectiva consagrada a Joan Miró (1893 - 1983), español universal, don Felipe y Emmanuel Macron, acompañados de sus esposas, doña Letizia y Brigitte Macron, pusieron de manifiesto, la tarde-noche del viernes, una profunda complicidad en la cúspide del Estado, trabajando en los terrenos sensibles de la diplomacia cultural y la diplomacia de proximidad.

El presidente de la República francesa deseó dar una cierta intimidad a la visita de los Reyes de España a la exposición Miró, altamente simbólica. Y los servicios de seguridad del Estado «peinaron» con mucha antelación la zona y vaciaron las grandes salas del Grand Palais, con el fin de poder dialogar y comentar por lo menudo la obra de uno de los gigantes del arte contemporáneo.

Los Reyes de España prestaron una atención particular a las salas consagradas a la ascensión del fascismo italiano y el nazismo alemán, anteriores al estallido de la guerra civil española.

Entre otras obras maestras, don Felipe y doña Sofía se interesaron en particular por una obra emblemática: «Pintura. Caracol, mujer, flor, estrella» (1934), propiedad del MNCA Reina Sofía madrileño. Tras un sueño deslumbrante, de raíces profundamente españolas, el dramatismo histórico de esa obra salta a flor de piel. Deteniéndose en particular ante ese óleo sobre lienzo, de 195 x 172 cm., acompañados del presidente de Francia y de su esposa, los Reyes ponían de manifiesto la serena contemplación de la historia, a la luz de la modernidad constructiva que vendría.

Dos horas de visita

Más adelante, los Reyes de España seguirían «saboreando» la dimensión «solar» y «celeste» de una obra de genio, terrenal y espiritual, a un tiempo.

Un visitante ordinario tarda normalmente una hora corta en visitar la gran retrospectiva Miró. Don Felipe y Doña Letizia se demoraron dos horas en el mismo trayecto. Descubriendo, admirando, preguntando y escuchando a los especialistas, haciendo sugerencias.

Buen conocedor de España, aspirando a mejorar y profundizar unas relaciones que vienen de muy lejos, Emmanuel Macron decidió en el último momento cambiar la cena oficial y protocolaria, que estaba previsto celebrar en el Elíseo, por una cena «íntima», a cuatro, en un restaurante parisino, de comida francesa clásica «pero moderna», según las fuentes diplomáticas españolas.

Las cenas oficiales, con discursos, tienen la ventaja de su «oficialidad» y el inconveniente del protocolo estricto: es imposible hablar «a tumba abierta» entre medio centenar de invitados, respetando los equilibrios diplomáticos establecidos.

El presidente del gobierno español y sus ministros ya dialogan de manera permanente en los consejos europeos, en el Ecofin, a través de todos los canales clásicos de la diplomacia bilateral.

Emmanuel Macron ha deseado trabar una relación íntima y cómplice, entre jefes de Estado, trabajando ambos en el terreno de la diplomacia cultural y la diplomacia de proximidad.

Los Reyes de España y los Macron cenaron en un conocido restaurante, en una mesa para cuatro, acompañados de otras dos parejas, en un restaurante que tenía otras mesas reservadas. La sobremesa se prolongó hasta una hora próxima a la media noche.

Diálogo a «tumba abierta»

En ese marco, «informal», los jefes de Estado de España y Francia pudieron dialogar «a tumba abierta» de las relaciones bilaterales, europeas e internacionales.

Las relaciones gubernamentales entre España y Francia son buenas y sólidas. Don Felipe y Emmanuel Macron han deseado darles una complicidad de fondo, en la cúspide del Estado. Y el «pretexto» de una gran retrospectiva consagrada a un español universal ha ofrecido el marco ideal de la cultura, con la «guinda» de una comida íntima que permitió ahondar el diálogo más allá de los equilibrios diplomáticos convencionales.