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Cisma en la corte rural de Norkfolk, el refugio de los Duques de Cambridge

Catalina ha pedido al Príncipe Guillermo que «elimine» a la marquesa de Cholmondeley de su círculo de amigos

MADRIDActualizado:

Una pelea entre Catalina de Cambridge (37 años) y Rose Hanbury (35), marquesa consorte de Cholmondeley, ha provocado un cisma en el «círculo de Norkfolk», la pandilla con la que el Príncipe Guillermo y su esposa hacen planes cuando se alojan en Anmer Hall, el refugio en el campo que la Reina Isabel les regaló tras su boda.

La noticia copó ayer los tabloides británicos. Al parecer, al Duquesa de Cambridge habría entrado en cólera al enterarse de que Hanbury se consireda una «rival de su corona rural», según informó ayer el «Daily Mail». Varias amigas de Catalina afirmaron también que la furia que se desató en ella tras la pelea con Hanbury fue tan grande que le ha pedido al Príncipe Guillermo (36) que la destierre de su círculo social, lo que supondría una situación muy incómoda en la corte rural de Norkfolk de los Duques de Cambridge.

Hasta ahora, según los medios ingleses, Catalina y Rose han tenido muy buena relación. Hanbury se casó en 2009 con David Rocksavage (58), el séptimo marqués de Cholmondeley, quien hasta ese momento era considerado el soltero de oro más codiciado de la jet británica. Se dieron el «sí, quiero» dos días después de anunciar su compromiso y que ella estaba esperando gemelos, Alexander y Oliver (9), más tarde tuvieron hija Iris (3). Los pequeños han compartido hasta ahora tardes de juegos con el Príncipe Jorge (5) y su hermana Carlota (3) en los jardines de Anmer Hall y la finca de Cholmondeley, entre las que solo hay seis kilómetros de distancia.

En bikini con Tony Blair

Esta no es la primera vez que Hanbury da que hablar. Con grandes ojos claros y gestos delicados, siempre se le ha considero una de las mujeres de sociedad más seductoras. Y, además de hacer sus pinitos como modelo en la misma agencia que descubrió a Kate Moss, tiene raíces aristocráticas, algo que siempre suma en los círculos de influencia birtánicos: su abuela, Lady Elisabeth Longman, fue amiga de la infancia de Isabel II y una de sus damas de honor cuando se casó con Felipe de Edimburgo. Aunque su abolengo no impidió que en 2005 ella y su hermana Marina se convirtieran en noticia tras salir a la luz una fotografía donde aparecían en bikini junto al primer ministro Tony Blair en un chiringuito en la playa. Años después, antes de casarse, Rose también trabajó para el ministro conservador Michael Gove, partidario del Brexit.

Amigas cercanas a Hanbury, han afirmado estos días que ella «siempre ha querido desafiar las convenciones». Un atractivo que, aderezado con su belleza, le permitió tener numerosos pretendientes. De hecho, los medios ingleses decían estos días que el Príncipe Guillermo pudo estar entre los candidatos a pedir su mano.

Amantes de las fiestas

La noticia de que se convertiría en marquesa consorte de Cholmondeley sorprendió por el hecho de que entre los novios existía una diferencia de edad de 23 años. Por lo demás, Hanbury siempre ha tenido una personalidad muy transgresora. Junto a Rocksavage, una de las mayores fortunas de Inglaterra, forman parte de los «Turnip Toffs». Así llaman a los residentes en Norkfolk amantes de las grandes fiestas, que siguen recibiendo a sus invitados en sus majestuosas casas de campo, algunas de ellas más grandes que las de los miembros de la realeza. Por eso, entre sus amigos se encuentran el actor Johnny Depp, el músico Mick Jagger o el político Peter Mandelson.

Pero, llegados a este punto, a Catalina de Cambridge le da igual el arraigo de los marqueses de Cholmondeley. Dice el «Daily Mail» que los intentos del Príncipe Guillermo por arreglar la situación entre su esposa y la de su amigo David Rocksavage no son suficientes. Parece que la duquesa quiere mantener lejos de sus lides a la marquesa, aunque eso suponga que sus hijos se queden sin compañeros de juegos.