FAMOSAS

De la alfombra roja a los consejos de administración

A las estrellas del cine y la televisión norteamericana ya no les vale con prestar su imagen para vender productos. Ahora ellas crean sus propias empresas y facturan miles de millones de dólares

Nueva YorkActualizado:

Hace no tanto, las pocas decisiones empresariales que tomaban la mayoría de los famosos tenían que ver con su cara: elegir a qué marca iban ceder su imagen, evaluar el efecto de esas marcas en su carrera, definir si es compatible con otros contratos… El resto de operaciones con dinero de por medio -«¿necesito una mansión en St. Barts?»- tenían que ver con las finanzas personales. Pero ahora las celebrities toman cada vez un papel más activo en lo que hacen con su patrimonio y con la posición que les han dado sus carreras en el cine, la moda o la música. No dejan de acudir a las fiestas y eventos publicitarios en Beverly Hills o Tribeca, pero, la mañana siguiente, presiden consejos de administración.

Uno de los ejemplos más significativos es Jessica Alba. La actriz cofundó en 2012 The Honest Company, una empresa dedicada a los productos para el hogar ecológicos. Tras la última ronda de inversiones del pasado verano, donde recaudó cien millones de dólares, la compañía está valorada en cerca de 1.700 millones de dólares. Pero los inicios no fueron fáciles, y sus intentos por encontrar apoyo financiero no encontraron al principio tierra fértil. Ahí fue cuando su experiencia en la gran pantalla le sirvió de ayuda. «Las actrices estamos acostumbradas al rechazo», explicó hace poco a la revista «Vanity Fair». Insistió y acabó consiguiendo inversores, que hoy no se arrepienten de su decisión.

«Se puede decir que Jessica Alba ha abierto la puerta a que no se subestime lo que una actriz es capaz de hacer». Lo dice otra actriz-empresaria, Drew Barrymore, que ha colocado su empresa de cosméticos a buen precio, Flower Beauty, en el gigante de los supermercados Wall-Mart. «Hemos pasadhttp://flowerbeauty.com/o de ser embajadores a emprendedores», dijo a WWD, en un momento en el que trata de ampliar su negocio a otros productos, como gafas y relojes. «Puedes ser muy famosa, pero tienes que darte cuenta de que lo único que eso te va a conseguir es abrirte una puerta para una reunión. Lo importante es cómo aprovechas esa oportunidad y si tienes un producto que lo respalde», apuntó.

Imperios de moda

La lista de quienes han conseguido montar un negocio es larga. Las gemelas Mary-Kate y Ashley Olsen se han hecho un nombre en el negocio de la moda con su firmaThe Row, que vende ropa, bolsos y gafas; Jay-Z no para de vender con su marca Rocawear; lo mismo le ocurre a Gwen Stefani, ex líder de No Doubt, con su línea L.A.M.B. y a Pharrell Williams con Billionaire Boys Club.

El éxito más apabullante quizá es el deJessica Simpson, que ha montado un imperio que ingresa 1.000 millones de dólares al año con una línea de ropa y complementos con su propio nombre. Esa misma idea es con la que fracasaron muchas otras celebrities -David Hasselhoff con Malibu Dave, Mandy Moore con Mblem o Heidi Montag con Heidiwood- y parece que la implicación personal tiene que ver con el buen rumbo del negocio. «Creo en ello porque yo lo monté», dijo Justin Timberlakea «The Wall Street Journal» sobre sus negocios en la moda. «Se huele la diferencia entre quien solo es un nombre y la persona que realmente trata de crear una compañía», insistió Barrymore a WWD.

Aunque la moda es el ámbito preferido para los negocio de los famosos, no es el único. Gloria Estefan, por ejemplo, maneja restaurantes, hoteles y una participación en el equipo de fútbol americano de los Miami Dolphins; Ashton Kutcher es conocido por sus apuestas a start ups tecnológicas de Silicon Valley; Gwyneth Paltrow ha establecido una plataforma online de estilo de vida; y Tyra Banks controla un fondo de inversión, Fierce Capital.

No es algo para todo el mundo, advierten algunos. «Tienes que querer hacerlo realmente», aseguró Halle Berry también a WWD, en relación a su implicación en Scandale, una línea de lencería parisina fundada hace 80 años de la que es accionista. «Consume tu tiempo, hay que trabajar duro en ello. Además de tu carrera, es otro trabajo al que hacer frente». Y, por supuesto, está el riesgo de que la buena imagen del famoso sea uno de los pilares de la empresa, lo que los expertos llaman «el riesgo de la persona clave». Un desliz, y la imagen del famoso y, con ella, la reputación del producto, pueden verse comprometidas. Y eso, en Hollywood, es un riesgo constante.