Josu Erkoreka e Iñigo Urkullu
Josu Erkoreka e Iñigo Urkullu - EFE

El Gobierno vasco no prevé pero tampoco descarta un adelanto electoral

El Ejecutivo dice que estudirá «cómo terminar» la legistlatura este mayo

BilbaoActualizado:

Se avecina marejada política en Vitoria. El runrún sobre un posible adelanto electoral ha cobrado fuerza en las últimas jornadas, e incluso el Gobierno vasco especula ya con la posibilidad de acudir a las urnas antes de lo previsto. El lendakari, Iñigo Urkullu, rebajó ayer los ánimos y aseveró que, «de momento», no tiene previsto convocar elecciones, una posibilidad que sin embargo está sobre la mesa y que los dos partidos que conforman el Ejecutivo, PNV y PSE, abordarán previsiblemente este mismo mayo.

Aunque hace días que la idea de un adelanto electoral sobrevuela la Cámara vasca, fue el portavoz del Gobierno, Josu Erkoreka, quien prendió la mecha el pasado miércoles, cuando reconoció que el gabinete de Urkullu estudiará «cómo terminar» la legislatura una vez se celebren los comicios municipales, forales, nacionales y europeos. «Cuando acabe mayo veremos, teniendo en cuenta cómo queda el panorama», manifestó en Radio Euskadi.

El Gobierno de Vitoria, y por ende los dos partidos que lo sustentan, asumen el adelanto electoral como una vía de escape para acabar con su situación de debilidad en el Parlamento, donde se encuentran a tan solo un escaño de diferencia de la mayoría absoluta. Este hecho motivó que el gabinete de Urkullu retirara su proyecto de Presupuestos, que iban a ser inevitablemente tumbados por la oposición.

Fue esa misma debilidad la que propició la dimisión de Jon Darpón como consejero de Salud. El nacionalista, señalado por el escándalo de la OPE en Osakidetza, iba a ser reprobado en la Cámara autonómica ante el empuje de EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP. El «tridente opositor», decía ayer Andoni Ortuzar, presidente del PNV, que acusó a las tres formaciones de suplir con un «“no” perpetuo a todo» su «falta de ideas».

El lendakari, «con fuerza»

Durante la presentación en Bilbao del libro de Eugenio Ibarzabal «Juan Ajurigerra, el Hermano mayor», Ortuzar avisó de que ve al lendakari con «fuerza» para agotar la legislatura, aunque recordó que la potestad de disolver la Cámara pertenece al propio Urkullu. Este último negó ayer la mayor: «Mi voluntad es seguir cumpliendo el programa de Gobierno, que es lo que nos guía», argumentó en los pasillos del Parlamento el dirigente nacionalista, que sin embargo no cerró del todo la puerta a convocar elecciones antes de septiembre de 2020.

En este sentido, el lendakari matizó que no convocará elecciones «de momento», y añadió que su Ejecutivo analizará «con absoluta tranquilidad» el contexto postelectoral del próximo mayo y sus consecuentes efectos sobre «la estabilidad y la gobernabilidad» en el País Vasco. En todo caso, hizo hincapié en que «hacer reflexiones y análisis» sobre la situación política no implica «necesariamente» adelantar los comicios.

«No es un buen negocio»

Evidentemente, la hipótesis de un adelanto de las elecciones al Parlamento vasco fue la comidilla de la sesión plenaria de ayer. Al respecto se refirió Borja Sémper, portavoz del PP en la Cámara autonómica, que se mostró contrario a acudir a las urnas: «No es un buen negocio para Euskadi», afirmó el popular, que advirtió de que «romper la estabilidad» puede generar incertidumbre y abocar al territorio a un escenario que, bajo su punto de vista, «podrá interesar a los cálculos electorales partidistas pero no al conjunto de los vascos».

El mandatario conservador acusó al Ejecutivo de querer «arrojar la toalla a mitad de legislatura», al tiempo que recordó que el Parlamento solo ha aprobado cuatro de las 28 leyes prometidas por la coalición de PNV y PSE. «Si mañana se disolviera la Cámara y se convocaran elecciones, ¿qué balance de gestión podría hacer el señor Urkullu?», alegó Sémper.

Tampoco Podemos es partidario de acudir a las urnas, pues entiende el posible derrape de Urkullu como una maniobra para prescindir del diálogo con la oposición.