El antiguo hotel de Santa María de El Paular con el cartel de «cerrado» colgado en su verja
El antiguo hotel de Santa María de El Paular con el cartel de «cerrado» colgado en su verja - JOSÉ RAMÓN LADRA

Rascafría sueña con reconvertir el hotel del Monasterio de El Paular en un parador nacional

Vecinos, autoridades y antiguos empleados del establecimiento, cerrado en 2014, piden a Cultura que le dé una nueva vida

MadridActualizado:

Sobre el papel, no en vano de aquí salieron los pliegos sobre los que se imprimió la primera edición de El Quijote, el Real Monasterio de El Paular quiere forjar las primeras líneas de su futuro más urgente. Aquellas que desean dar forma a los sueños de los vecinos de Rascafría y de los que viven y defienden el Valle del Lozoya. Negro sobre blanco –también alto y claro, a viva voz–, claman por recuperar la vida de uno de sus espacios más singulares: el antiguo hotel de Santa María de El Paular. Cerrado desde 2014, sus exempleados, con el apoyo de los vecinos y de los alcaldes de municipios como Alameda del Valle, Pinilla, Lozoya y Garganta de los Montes –además de Rascafría–, pidieron el pasado viernes al Ministerio de Cultura que reconvierta este otrora establecimiento de lujo en un parador nacional.

El primer paso de esta quijotesca empresa se dio el pasado viernes frente al Ayuntamiento de Rascafría con la lectura pública del manifiesto por el que se reivindica dar una nueva vida a las instalaciones del hotel, anejas a la Real Cartuja del siglo XIV. Los encargados de hacerlo fueron Juan Carlos Galán, uno de sus antiguos trabajadores, y Antonio Giménez, el abogado que defendió a los empleados cuando el establecimiento –gestionado por Sheraton– cerró.

Vecinos de Rascafría, el pasado viernes, firmando el manifiesto en el que piden a Cultura que reconvierta el hotel en un parador
Vecinos de Rascafría, el pasado viernes, firmando el manifiesto en el que piden a Cultura que reconvierta el hotel en un parador - José Ramón Ladra

Ante la corporación municipal, presidida por su alcalde, Santiago Marcos, y con la presencia de otros regidores de la zona como Roberto Canencia (Alameda del Valle), Juan Carlos Tejedor (Pinilla) y Rafael Pastor (Garganta de los Montes) expusieron la «necesidad» de trazar un plan para recuperar el «turismo de calidad» en una zona tan «frágil» como esta.

Sus promotores, que cuentan con el apoyo del Comisionado del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la Revitalización de los Municipios Rurales entre otras asociaciones vecinales y de amigos del Valle del Lozoya y El Paular, llevan años luchando por dar visibilidad a sus anhelos. «El alto valle del Lozoya está en un momento difícil aunque aparentemente no sea esa la imagen que proyecta», defienden en las primeras líneas de un manifiesto que ya han apoyado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell; o la vicepresidenta primera del Senado, Cristina Narbona, entre otros artistas como el pintor Luis Feito, el exseleccionador nacional de fútbol Vicente del Bosque, o el exministro de Cultura César Antonio Molina.

El hotel Sheraton Santa María de El Paular cerró sus puertas hace cinco años. ABC ha venido informando desde entonces de todos y cada uno de los acontecimientos que ha vivido este lugar. Los muebles, los cuadros, sus lámparas y todo lo que le daba vida y conformaba su estilo monacal fueron subastados. El Estado asumió en aquella fecha la propiedad y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte firmó una encomienda para la gestión del uso y la explotación del conjunto monumental con la empresa pública Tragsa. En este tiempo se han celebrado dos concursos para su explotación. El primero quedó desierto. Tras fracasar, se redactó un nuevo pliego de condiciones que tampoco ha logrado seducir a las grandes cadenas hoteleras. «Necesitan entre 8 y 10 millones de inversión para renovarlas», explican desde Rascafría como principal hándicap para su reapertura como hotel privado. «Por eso creemos que la mejor opción es que lo explote directamente Paradores Nacionales», defienden.

Clave para el Valle del Lozoya

«El hotel es clave para garantizar la sostenibilidad del conjunto monumental y la economía de la zona», asegura el alcalde de Rascafría, Santiago Marcos. El regidor, del Partido Popular, asegura que todas las fuerzas políticas locales apoyan la iniciativa. «En noviembre se aprobó en el Pleno una moción para solicitar a Paradores Nacionales que se hicera cargo. La anterior corporación mandó una carta que no obtuvo nunca respuesta», explica. «Los contactos con el Ministerio de Cultura, con el Gobierno en funciones, son ahora mismo inviables», reconoce.

El cierre del hotel supuso un mazazo para la economía local. «Es vital no solo para Rascafría. Lo es para todo el valle. Cuando estaba funcionando había 54 empleados directos que vivían, con sus familias, en el entorno», destaca el alcalde. El establecimiento, en manos de distintas cadenas hoteleras desde que abrió sus puertas en los años 70, se convirtió en la principal fuente de empleo en la zona. «Sobre todo a partir del cierre de la industria maderera que explotaba los pinares de El Paular desde finales del siglo XIX», explican en el manifiesto.

Otra de las cosas que echan en falta en Rascafría, desde que fue clausurado, es la ausencia del «turismo de calidad» que antes se alojaba allí. «No es lo mismo que el señor que viene a pasar el día al campo, que llega con su mochila y su bocadillo, se da un paseo y se vuelve con su coche a Madrid», lamenta. «Eso no deja nada en términos económicos para el municipio», asegura en referencia al bajón que también han notado los hosteleros del Valle del Lozoya. En esta línea, el PP registró el pasado jueves en la Asamblea de Madrid una Proposición No de Ley que pide al Ministerio de Cultura que de «forma urgente» proceda a «dar viabilidad de nuevo a la gestión hotelera» para que sea de nuevo «un motor económico de la comarca».

Paradójicamente, el Monasterio atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente gracias a las actuaciones que se han emprendido en los últimos años de la mano de la comunidad benedictina que lo habita desde 1954 –tras casi un siglo de abandono–. El proceso de recuperación de la antigua cartuja se viene desarrollando de forma paulatina desde 1985. Entre las últimas reformas que han acometido destaca la restauración del claustro de Legos, las obras del corredor norte del claustro mayor o la nueva iluminación led de su espectacular transparente barroco.

Un refugio para encontrar la inspiración

Jovellanos (1744-1811), fue uno de los ilustres huéspedes que buscó inspiración en esta cartuja castellana. Como él, también lo hicieron el poeta de la Generación del 98 Enrique de Mesa (1878-1929); el líder del Modernismo Rubén Darío (1867-1916); Pío Baroja (1872-1956); o Luis Buñuel (1900-1983). «Puedo decir que llegué a querer aquel lugar tanto como a un viejo amigo», dejó escrito sobre el hotel de El Paular el cineasta en «Mi último suspiro», sus memorias.