La exconcejal del distrito de Latina, Esther Gómez, la alcaldesa Manuela Carmena, la delegada de Medio Ambiente Inés Sabanés y el delegado de urbanismo José Manuel Calvo, en el entorno de la A-5 - JOSÉ RAMÓN LADRA | Vídeo: los cambios en el tramo de la A5

Carmena reconoce que los semáforos del paseo de Extremadura provocarán un 350% más de atascos

El Ayuntamiento admite que sus nuevas medidas de tráfico (Bus-VAO, carril bici y radar de tramo) buscan disuadir el uso del vehículo privado

MADRIDActualizado:

El Ayuntamiento de Madrid quiere cerrar la «brecha» abierta hace cincuenta años por el asfalto y los 120.000 vehículos que transitan por la A-5 al día a su paso por los barrios de Cuatro Vientos y Batán y convertirlo en una vía urbana como las del resto de la ciudad. Para ello, como adelantó ABC, colocará cuatro puntos con semáforos, un radar de tramo, reducirá la velocidad de 70 a 50 kilómetros por hora, instalará un carril bici central y otro carril Bus-VAO y ensanchará las aceras. Todas estas medidas, que se implantarán en distintas fases, provocarán al término de las obras un incremento de los atascos en esta vía del 350 por ciento, es decir, 2.500 vehículos en cola, según los datos proporcionados por el propio Consistorio.

«Nuestro modelo no es el de esconder el tráfico, sino reducirlo en volumen y capacidad potenciando otros modos de transporte», explicó el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, que presentó el proyecto para transformar el paseo de Extremadura junto con la alcaldesa Manuela Carmena, la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés y el actual concejal-presidente del distrito de Latina Carlos Sánchez Mato. Este motivo, el medioambiental, fue el que impulsó al Ayuntamiento a descartar el soterramiento de esta carretera, ya que, además, «supone un enorme coste y endeudamiento» para la ciudad. El delegado de urbanismo explicó que gran parte del tráfico de la A-5 es de paso de los propios vecinos, a quienes «un túnel resuelve poco porque es un encajonamiento que dificulta la incorporación desde el distrito».

El Ayuntamiento aprovechará la próxima campaña de la «operación asfalto» para crear el carril Bus-VAO en sentido entrada e instalará los dos primeros semáforos, uno en la nueva conexión que se creará desde la avenida de los Poblados hacia la A-5 en sentido salida, y otro a la altura del acceso de la carretera de Boadilla. Cuando esta fase esté terminada, antes de que finalice este año, el Ayuntamiento prevé que se generarán colas de unos 1.400 vehículos, es decir, un 150 por ciento más que en la actualidad. El objetivo es que el primer semáforo en sentido entrada sirva de barrera y lamine el flujo de entrada.

El proyecto, que culminará tras las elecciones de 2019, contempla la reordenación del tráfico en la avenida Padre Piquer al eliminar los accesos a la A-5 y desviar la circulación hacia la avenida de los Poblados. Además, se duplicarán los carriles que desembocan en la carretera de Boadilla, para mejorar la utilización del carril Bus-VAO en los dos sentidos. También se intervendrá en el entorno de la calle de Carabias, que tendrá zonas peatonales y banda de arbolado. Por último, se conectará el paseo de Extremadura con el centro a través de un carril bici en el eje central.

Medida «timorata»

Esta transformación, impulsada por el PSOE, fue calificada de «timorata» por el concejal socialista Chema Dávila, que afeó la «oportunidad perdida» del gobierno municipal para poner en marcha todos los cambios esta legislatura. En este sentido también se manifestó el concejal de Cs, Bosco Labrado, que censuró que sólo se reduzca el tráfico con «prohibiciones» y «sin dar alternativas». El portavoz popular, José Luis Martínez-Almeida, a su vez, cuestionó que qué va a hacer el Consistorio con las necesidades de movilidad de las miles de personas que salen y entran por la A-5.