La glorieta de Plaza Elíptica
La glorieta de Plaza Elíptica - ISABEL PERMUY

El Ayuntamiento de Madrid reordenará el tráfico en Plaza Elíptica para reducir la contaminación

Medio Ambiente desarrollará un proyecto piloto para reorganizar la movilidad en la zona tras reunirse con el Ministerio de Fomento y el Consorcio Regional de Transportes

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Plaza Elíptica es una de las más zonas castigadas por las emisiones de NO2 en toda España. Por este enclave cruzan día y noche miles de coches que usan la autovía de Toledo (A-42) para ir y volver de la capital hacia sus localidades de origen. Su estación de medición no solo registra las cotas más altas de polución de toda la ciudad, sino que en 2018 fue la que más veces rebasó en toda España el límite horario que establece la normativa europea, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. El Ayuntamiento de Madrid tiene puesto el foco en este lugar y, por ello, pondrá en marcha «en los próximos meses» una reorganización del tráfico con el fin de mitigar los «malos humos» en la zona.

«Vamos a hacer algunas pruebas para ajustar la gestión del tráfico para ver si con eso reducimos las emisiones en ese punto y evitamos esos picos de contaminación», explicó a ABC el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. En concreto, el concejal del PPindicó que se realizarán «pruebas piloto» y, después de «analizar cuáles son sus efectos», se «evaluará su implantación». «Las medidas tienen más que ver más con la gestión del tráfico o con el desvío de coches que con realizar peatonalizaciones. Pero estamos abiertos a todo», añadió el edil del ramo.

En este momento, en el Área se están analizando los antecedentes con los estudios previos realizados. Con esa información, se plantearán y podrán en marcha medidas a corto plazo centradas en la reorganización del tráfico en el entorno. Antes de poner en marcha el periodo de pruebas, el Ayuntamiento mantendrá reuniones con el Ministerio de Fomento, que es titular de la autovía hasta la antigua plaza de Fernández Ladreda, y con el Consorcio Regional de Transportes de Madrid, ya que hay un intercambiador de autobuses interurbanos en la misma plaza. Posteriormente, «más a largo plazo y en base a los resultados que arroje el proyecto piloto, se podrán llevar a cabo actuaciones de mayor envergadura», añaden fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente.

El objetivo del Gobierno de PP-Cs es reducir la contaminación actuando en todos los distritos. Por eso, además de intervenir en este punto problemático que separa Usera de Carabanchel, Medio Ambiente ha pedido a todos los concejales-presidentes que estudien qué calles son susceptibles de peatonalizar. «Nosotros siempre hemos dicho que Madrid Central está superado y que queremos abarcar los 21 distritos. Por supuesto, también emprenderemos peatonalizaciones en distritos como Chamberí o Moncloa», añadió Carabante.

Valores medios de dióxido de nitrógeno en Plaza Elíptica y en el resto de estaciones en microgramos por metro cúbico de aire
Valores medios de dióxido de nitrógeno en Plaza Elíptica y en el resto de estaciones en microgramos por metro cúbico de aire - ISABEL PERMUY

La «zona cero»

Solo los datos de contaminación en Plaza Elíptica ya justifican la denuncia de la Comisión Europea contra España. Ninguna otra estación arroja unos datos similares. Según el informe de Calidad del Aire que el Ministerio para la Transición Ecológica remitió a Bruselas este verano, la capital fue la única ciudad española que rebasó en 2018 el índice del valor límite horario (concentración de más 200 microgramos de NO2 por metro cúbico durante una hora). Solo este medidor superó el límite legal en 33 ocasiones.

Este año, lejos de remitir, la tendencia va en aumento y entre enero y agosto la estación de Plaza Elíptica superó los 200 microgramos hasta en 45 ocasiones, 41 durante el mandato de Manuela Carmena. En el acumulado, de enero a febrero se pasó de 16 picos a 35, creciendo progresivamente hasta los 45 actuales. Pero los problemas de esta «zona cero» de la polución se reflejan también en el índice del valor límite anual, que cifra en 40 microgramos de NO2 el límite de lo que ya está considerado como perjudicial para la salud.

No hubo un solo mes en el que no se rebasara este límite, oscilando entre el pico de 80 microgramos en enero y febrero y los 34 de agosto. Siempre por encima de la media de las otras 24 estaciones de la capital, estos dos primeros meses, más marzo y abril, son los más conflictivos. Esto se debe a lo que se conoce como inversión térmica; un fenómeno que, presente en otoño e invierno, altera las capas de aire. Las capas más frías se quedan en la parte alta de la atmósfera y las más calientes abajo. Cuando el ciclo se interrumpe en periodos de estabilidad, se forma un estrato frío e inmóvil sobre el suelo que impide la circulación normal.