Agentes de la Policía Nacional «reducen» a un taxista que se niega a abandonar la Castellana
Agentes de la Policía Nacional «reducen» a un taxista que se niega a abandonar la Castellana - Efe

Los antidisturbios desalojan a los taxistas acampados en el Paseo de la Castellana

Decenas de grúas se llevan los coches de los conductores que no se desplazan voluntariamente. Las multas ascienden a los 200 euros

MADRIDActualizado:

La octava jornada de la huelga indefinida que mantienen los taxistas con el objetivo de que el Gobierno regional regule los VTC se está caracterizando por el desalojo del Paseo de la Castellana. Tras varios días «acampando» en Ifema, el sábado por la noche 2.000 huelguistas trasladaron su centro neurálgico de operaciones al Paseo de la Castellana. La Policía los ha comenzado a desalojar pasadas las 08.00 horas, no quieren que se repitan las imágenes de bloqueo de la ciudad que se vieron en verano, cuando tomaron por primera vez esta arteria de la capital. Tras casi tres horas de trabajo, la vía ha quedado despejada.

Los taxistas ahora se han trasladado a la calle de Génova, para protestar frente a la sede del Partido Popular. Ahora mismo, los carriles de subida están cortados. La Policía ha formado un cordón de seguridad en la entrada de la sede. «Corruptos, cabrones», insulta a gritos el centenar de taxistas aglomerados en la entrada.

A primera hora, agentes de Unidades de Intervención Policial (UIP), con hasta 40 furgones, han intentado desplazarlos y que los conductores retrocediesen hasta la glorieta de Gregerio Marañón y Colón, con el fin de despejar la zona de Nuevos Ministerios. Al no conseguir que abandonasen voluntariamente, decenas de grúas se han dirigido al lugar para «aliviar», sobre todo, el tráfico en los carriles centrales, donde más taxistas hay apostados. Además, los agentes han comenzado a multar, con hasta 200 euros, a los taxistas que se han resistido y que han comenzado una sentada junto a sus vehículos.

En estos episodios se han vivido momentos de tensión con forcejeos entre manifestantes y policía, si bien no se han producido cargas por parte de las fuerzas antidisturbios, que, en todo momento, han tratado de contener a los taxistas.

Protestas en Colón

En el otro extremo, en la plaza de Colón, también hay hasta tres filas de agentes de la Policía Nacional que está tratando de desalojar a los taxistas desviándoles hacia la plaza de Emilio Castelar por tramos. Se están produciendo sentadas de los profesionales del taxi al grito de «Somos taxistas, no terroristas».

Por otro lado, van llegando más grúas hasta el centro de la capital, custodiadas por Policía Nacional. De hecho, en la entrada de uno de los depósitos de las grúas de la Empresa Municipal de Transportes ubicado en el acceso a la carretera de Castilla, hay dos furgones de la UIP. Estos acompañan a las grúas que se dirigen a Colón para sacar los vehículos de los taxistas que se están negando a moverlo.

La intención de los huelgistas es clara: quieren «petar» Madrid y, para ello, han pedido a compañeros de otras ciudades españoles que se sumen a su lucha. Mantienen que aguantarán en la calle el tiempo que sea necesario hasta conseguir un «acuerdo justo». Tras varias reuniones con el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, el entendimiento no ha llegado. Exigen, como «línea roja», la precontratación temporal del servicio. De momento, el Ejecutivo de Ángel Garrido se niega a recoger este concepto en el documento presentado, pero sí establece otro: la precontratación espacial. Uber y Cabify deberán estar al menos a 300 metros del cliente que los solicita para poder recogerlo y no podrán captar pasajeros en la calle. Esta medida, la última presentada, no es del agrado de los taxistas, que la consideraron una «broma». Afirman que la huelga se mantendrá «el tiempo que sea necesario».