Captura de una página de la guía de comunicación inclusiva
Captura de una página de la guía de comunicación inclusiva - ABC

La RAE de Colau: prohibido decir «abuelo», «madre soltera», «terrorista islámico» o «inmigrante ilegal»

El líder del PP en el Ayuntamiento, Josep Bou, pide retirar una Guía de Comunicación Inclusiva editada por el Ayuntamiento por «pretender adaptar el lenguaje a su ideología de extrema izquierda»

Barcelona eActualizado:

¿Por qué decir abuelo pudiendo hablar de «las personas mayores? ¿Y terrorismo islámico? Nada de eso. Mejor «el nombre del grupo terrorista concreto sin asociarlo a todo el islam o reducir la yihad a la violencia». ¿Y una operación de cambio de sexo? Tampoco: se trata de una operación de «afirmación de género». ¿Persona de color? No: mejor persona racializada. O persona afrodescendiente.«Es importante tener presente la manera como las personas queremos ser nombradas y escucharnos. Los cambios en nuestras sociedades son constantes y configuran una pluralidad que cada vez más abraza su diversidad y su complejidad. Reflejar esta diversidad también en el lenguaje nos ayudará a construir un mundo más justo e igualitario. ¡Te ayudamos a hacerlo!», puede leerse en la Guía de Comunicación Inclusiva publicada por el Ayuntamiento de Barcelona y de la que salen los ejemplos anteriores.

Una guía de la que se han editado 62.000 ejemplares y que proscribe el uso de palabras y expresiones como «inmigrante ilegal», «raza gitana», «ir al paki o al chino», «hermafrodita», «madre soltera», «inválido» o «estoy muy depre». Según el consistorio, se trata de una herramienta para construir una comunicación libre de estereotipos, prejuicios y discriminación que recoge recomendaciones relativas al racismo, el género, la salud mental y las personas con discapacidad o diversidad funcional.

Sin embargo, el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Bou, ha denunciado que la adecuación a este lenguaje es condición sine qua non para las empresas que aspiren a trabajar con el Consistorio. «Para conseguir contratos municipales, el Ayuntamiento obligará a las empresas que se adapten a esta guía, un hecho que favorece a las empresas amigas de Colau», asegura Bou al tiempo que lamenta que la alcaldesa intenta «adaptar el lenguaje a su ideología de extrema izquierda».

La guía señala que conceptos de uso habitual como inmigrante, persona de color o terrorismo yihadista demuestran que el lenguaje está impregnado de prejuicios étnicos y racismo y recomienda evitar generalizaciones como árabes, africanos o latinoamericanos. «Hay expresiones que ya no se utilizan por sentido común, pero decir que la expresión 'lenguaje de signos' no es respetuosa y que se debe utilizar 'lengua de signos' es bastante esperpéntico», ha añadido Bou, quien ha pedido conocer el coste de esta «Guía de comunicación inclusiva» y los criterios que se ha seguido para definir algunas expresiones o palabras como excluyentes, racistas y no respetuosas.

Según Bou, Colau quiere convertirse «en la nueva RAE y pretende adaptar el lenguaje a su ideología de extrema izquierda, cuando debería preocuparse más en mejorar la inseguridad y la convivencia en las calles de Barcelona».