Ángel Cervantes, el pasado viernes en la redacción de ABC en Toledo
Ángel Cervantes, el pasado viernes en la redacción de ABC en Toledo - Luna Revenga

«Los abogados del turno de oficio somos quijotes pero no tontos; ¡Ya está bien de ningunearnos!»

El decano del Colegio de Abogados de Toledo desconfía de las asesorías jurídicas de bajo coste

ToledoActualizado:

El decano del Colegio de Abogados de Toledo, Ángel Cervantes (Mora, 1965), está a pocos días de coger una pancarta y salir a la calle. Lo hará para protestar en el caso de que el Ministerio de Justicia no se comprometa, antes del 6 de noviembre, a establecer una solución verdadera a las «denigrantes» condiciones económicas con las que trabajan sus compañeros del turno de oficio. Cervantes, que forma parte de ese servicio desde que comenzó en esto del derecho y se colegió hace casi 25 años, ha visto cómo abogados de este turno han hecho huelga este fin de semana en los partidos judiciales de Illescas y Ocaña.

Como Ángel, esos profesionales están cansados de que el Ministerio de Justicia paga poco, mal y tarde. «Somos quijotes, vocacionales, pero no tontos. ¡Ya está bien de ningunearnos!», exclama el decano, que viste un elegante traje azul, con una corbata a juego y una camisa blanca, en el encuentro con ABC. Llega con el cuchillo entre los dientes [anótese la metáfora] desde Zaragoza, donde asistió a unas caldeadas jornadas de asistencia jurídica gratuita.

Pero Ángel Cervantes no siempre ha vestido con ese atuendo. Su padre fue taxista y agricultor; sus tíos, dueños de viñas y olivas. «En Mora, como todo el mundo que es de un pueblo, va a la vendimia sí o sí», dice taxativo el letrado, que fue cocinero antes que fraile.

¿Qué es más cansado: varear en el campo o ser el representante de los abogados de Toledo?

Hablo con conocimiento de causa. Puedo hablar de la aceituna, de la vendimia,... En mi época, la varea era un trabajo físico y muy cansado. El de decano es un trabajo psíquico que llega a agotar. Ten cansas de reuniones, teléfonos, tienes muchos frentes abiertos, vas representando la institución... Aunque sarna con gusto no pica.

Taxista y policía local

Pero Ángel Cervantes (53 años) no se hizo abogado de la noche a la mañana. Dejó de estudiar en BUP (Bachillerato Unificado Polivalente, para los más jóvenes) y se marchó a cumplir el servicio militar voluntario. Estuvo cinco años sin hincar codos. Después de pasar por el Ejército, trabajó con su padre un año largo en el campo y en el taxi.

Quizá por la influencia indirecta de su novia (ahora su mujer), que estudiaba Derecho, Ángel Cervantes opositó a policía local de su pueblo y aprobó en 1985. «Poca gente lo sabe. Estoy en excedencia», revela. Después de un año y medio como agente de la ley en su querida Mora —«No me veía haciendo muchas guardias en mi pueblo, con tantos compromisos»—, se preparó otra oposición y en 1987 entró como funcionario en el Ayuntamiento de Toledo, donde trabajó en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), a las órdenes del concejal de Salud, Consumo y Medio Ambiente, Emiliano García-Page, hoy presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Trabajaba de 8:00 a 15:00 en el Ayuntamiento y estudiaba por las tardes. Primero aprobó COU y luego se lanzó a Derecho. Aprobó, ascendió al cuerpo superior jurídico del Ayuntamiento, donde pidió la excedencia para dedicarse a la abogacía. «En Reyes me haré un gran regalo, cumpliré 25 años como abogado», anuncia orgulloso.

Y, para matar el gusanillo futbolero, durante ocho años presidió el equipo de fútbol del Mora, al que logró ascender a Tercera división. Hasta que la temporada pasada, porque este deporte también desgasta lo suyo, lo dejó.

En marzo ya había tomado las riendas de otra entidad, el Colegio de Abogados de Toledo, como decano. Desde entonces representa a 840 colegiados ejercientes y a otros 256 que ya no trabajan. Y la vida de Ángel Cervantes ha cambiado sustancialmente; ahora se tiene que multiplicar. «Estuve durante diez años como diputado quinto y vicedecano, pero no es lo mismo». Ha pasado de dormir 8 horas a 6, y a trabajar también los sábados y muchos domingos en su despacho profesional, «porque ante todo sigo siendo abogado».

Dice un colega suyo que la formación de los abogados y la comunicación ha cambiado «muchísimo» desde que usted es el decano del colegio ¿Exagera?

En mi toma de posesión dije que había que modernizar el colegio, entrar en el siglo XXI, en las nuevas tecnologías y usar las aplicaciones necesarias porque estábamos anquilosados. Quizá yo aburra a correos electrónicos y a información, aunque prefiero que el compañero nos tenga por cansinos, que esté saturado de información sobre cursos, nuevas pólizas de responsabilidad civil,...

«No somos mercenarios»

Ángel Cervantes es uno de los cientos de abogados del turno de oficio que ejercen en la provincia de Toledo. En España hay cinco comunidades autónomas que no tienen transferidas las competencias en Justicia (Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia y Baleares), así como Ceuta y Melilla. En total, son 23 colegios, de los 83 repartidos por todo el país, que «son hijos» del Ministerio de Justicia. «¡Si vieras las tarifas del territorio común, que somos nosotros, con las otras comunidades! Las punteras, como Cataluña, Navarra y el País Vasco, las triplican. ¡Solo pedimos igualdad de trabajo, igualdad de retribución!», exige.

¿No tienen ustedes, los del turno de oficio, un punto de quijotes?

Aquí hay un componente vocacional que no se puede imaginar. Porque me da vergüenza hablar de las cantidades que el ministerio nos paga. Por ejemplo, un tema matrimonial de mutuo acuerdo, 150 euros, mientras que en un despacho profesional cobran entre 1.200 y 1.500 euros. ¡Y te pagan un 70 por ciento al inicio y el 30 por ciento cuando termine el procedimiento! Ahora mismo te llaman de un cuartel de la Guardia Civil o de una comisaría de la Policía Nacional, te desplazas, una hora u hora y media para una declaración y luego te pagan 60 euros.

El decano insiste en que en el turno de oficio hay un componente vocacional, «no mercantilista», porque luego los abogados del turno de oficio terminan de cobrar todo el servicio pasados dos años [Ángel Cervantes suspira cuando pronuncia esa cifra]. «Que el Ministerio de Justicia lo dignifique, porque llevamos desde 2003 sin actualizar las tarifas», se queja.

Entonces, ¿les han tomado el pelo con la justicia gratuita?

Los abogados somos civilizados. Somos quijotes, vocacionales, pero no tontos. ¡Ya está bien de ningunearnos! Es una función social que tenemos que prestar los colegios legalmente, pero, oiga, por favor,... no somos mercenarios, pero dignifíquenmelo. Los colegios del territorio común hemos dado al ministerio un baloncito de oxígeno hasta el 6 de noviembre. Si no lo arreglan, la abogacía, con decanos y letrados, estará en la calle al día siguiente.

El Ministerio de Justicia lleva tres meses sin cumplir con sus obligaciones. «Paga poco, tarde, mal y nunca, con unos precios ridículos. Los trabajos de julio, agosto y septiembre no se han cobrado aún», enumera con una cierta crispación.

Pero no todo es el turno de oficio en Castilla-La Mancha. Los decanos de los colegios, como Ángel Cervantes, también están intentando eliminar asperezas con la Junta de Comunidades.

¿Por qué no está de acuerdo con que una entidad privada asesore a víctimas de agresiones sexuales? ¿Ya han hecho las paces con el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha?

No del todo. Es un tema candente desde hace un mes. Por definición legal, los abogados damos servicio a las personas sin recursos y que tengan el derecho a la asistencia jurídica gratuita en general. Además, cuando se trata de supuestos de violencia de genero, también nosotros debemos prestar este servicio. Es cierto que hay un trabajo previo, desde que una mujer es objeto de un presunto delito de violencia de género y justo antes de judicializar las actuaciones, en el que necesita también un psicólogo que la ayude, la mime. Si ese asesoramiento es previo y se queda ahí, vale. Si luego la Junta deriva un dinero a una asociación privada para ese asesoramiento jurídico previo y procesal o la presentación de denuncias, creemos que está invadiendo nuestro campo. Nos están quitando el negocio que ha sido atribuido legalmente.

«La raya no estaba clara»

Porque, además, los colegios de abogados en Castilla-La Mancha tienen un turno especializado para los casos de violencia machista. Y por eso cuatro de los seis decanos se reunieron con el vicepresidente primero del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro, y la directora del Instituto de la Mujer, Araceli Muñoz. «Quizá, a lo mejor, la raya no estaba clara», especula Ángel Cervantes. Los colegios han recurrido el proyecto de la Junta de Comunidades, aunque los abogados no han cerrado sus puertas. «Si firmamos un convenio [con el Gobierno regional], desistiremos de este procedimiento», afirma el decano de Toledo.

Además del turno de oficio, el asunto «top» para los abogados del territorio común, los colegiados se están enfrentando a otro caballo de batalla en toda España.

Pregunta un abogado de Talavera de la Reina qué opina sobre la rebaja de precios de algunas conocidas asesorías jurídicas de bajo coste. Anuncian precios de entre 10 y 30 euros al mes, dependiendo del paquete que contrate. ¿Pueden ofrecer unos servicios de calidad?

No sé qué ofrecen. No sé si te coge el teléfono un estudiante de derecho te da una primera noción informativa. Yo, sinceramente, si usted quiere un servicio jurídico en condiciones, si quiere tener una cierta seguridad jurídica, iría a un profesional. Igual que, si tienes un problema médico, debes ir a un especialista, y no a un curandero, le recomiendo que, si tiene un problema jurídico por una herencia, un accidente o un despido, vaya a un profesional de verdad y que pida presupuesto entre profesionales. Si uno te lo hace por 1.000 y otro por 700 euros…, pero que sean profesionales contrastados. Huiría de esas publicidades, me dan mucho miedo.

Un eterno romántico

Menos horror le habría dado defender a Patrick Nogueira, el asesino confeso de sus tíos Marcos Campos Nogueira y Janaina Santos y de sus primos —David, de sólo un año, y Carolina, de cuatro— en una vivienda de Pioz (Guadalajara) el 17 de agosto de 2016. «Todo el mundo tiene derecho a una defensa —recalca Cervantes—. Yo no concibo un estado social y de derecho que no tenga una abogacía potente que vele por los derechos de los delincuentes, de las personas sin recursos,... ¿Solo el que tenga dinero puede tener derecho a siete abogados?».

Entonces, ¿habría sido el abogado de Patrick Nogueira si se lo hubiera ofrecido?

Sí. Seré un eterno romántico, pero todo el mundo tiene derecho de defensa. Sí hay crímenes execrables o delitos de una violencia a una menor (yo tengo hijos), pero creo firmemente en el derecho de defensa. Si veo que voy a flaquear o me crea un problema de conciencia, yo daría un paso al lado y que lo cogiera otro compañero. Porque el acusado debe tener todas las garantías, una garantía procesal de defensa. Si no, seríamos una república..., no sé cómo. Somos abogados, es una profesión, y alguien tiene que hacer ese trabajo.

Nogueira está siendo escudriñado por un jurado popular. ¿Es usted partidario de esta figura?

Los jurados no me terminan de convencer. No termino de sacarle el sabor.