ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Del tiempo y sus caminos (8): El haiku en asonante

«Tiendo a favorecer la rima asonante...y que capture el instante con asombro en la mirada»

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El haiku, con la gran fuerza de sus breves versos, llama. He ahí su paradoja, algo que, siendo tan pequeño de tamaño, es a la vez tan poderoso. Siento yo su ineludible llamada y doy las gracias por ello. Sí, me siento agradecida por recibir la inspiración del haiku, y, desde mis Testigos del asombro (el haiku, cada haiku, como testigo del asombro permanente que causa la realidad, nuestra existencia y todo lo que existe), el haiku ha tenido un espacio en cada uno de mis poemarios posteriores.

En Testigos del asombro puede verse claramente que tiendo a favorecer el haiku de rima asonante, algo que me sucede de forma espontánea. Me sucedió entonces y me sigue sucediendo. Nada premeditado, pero sí una predilección espontánea evidente. Lo expreso así con esta cuarteta que aparece en la introducción al libro:

Quiero mi haiku asonante

como una visión rimada

y que capture el instante

con asombro en la mirada.

Aquí algunos «testigos»:

Se acerca el alba,

caen los ojos del cielo

sobre la almohada.

En cada charco

el cielo se hace niño

como jugando.

Tarde de invierno,

el fuego se hace amor

y el amor fuego.

Aquí la rosa:

un misterio visible

en cada hoja.

Se acerca el alba,

caen los ojos del cielo

sobre la almohada.