ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Del tiempo y sus caminos (7): Llamando al tiempo hermano

«Como un camino de retorno, como una vuelta a los orígenes»

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El tiempo, como aparece en la mitología, puede ser percibido como padre, puede ser incluso devorador de sus hijos, lo que viene a mostrar la humana necesidad de explicar lo que en realidad es el tiempo: un enigma, una abstracción cuyos efectos se notan, testigos de esto último son los cambios de forma y lugar, el crecimiento, la vejez y tanto más, siendo todos efectos visibles de una entidad invisible. Con el tiempo caminamos en el viaje de la vida, y la vida, entendida como viaje, lleva ya, por ello mismo, la realidad del tiempo en sus entrañas. Y desde esta vida nuestra, una poderosa tendencia es percibir el tiempo como flecha haciendo un viaje directo desde el principio al fin. Lo que no impide que también el tiempo sea percibido como un camino de retorno, como una vuelta a los orígenes. Pensar y sentir el tiempo forma parte esencial de nuestra vida y de esto siempre han dado testimonio filósofos, místicos, poetas. La ineludible y a la vez misteriosa presencia del tiempo en nuestro viaje vital puede llevarnos también a un hermanamiento, pues de su mano transitamos sus caminos. En uno de esos momentos de inspiración, en la que yo creo, aunque esté, a la vez, relacionada con la búsqueda, con el trabajo y con el esfuerzo, me llegó el título de Hermano tiempo para mi reciente libro de aforismos y de algo más, pues son tres las partes que lo componen: «Signos», «Tomando la palabra» y «Meditaciones. Los caminos andados», parte ésta en la que la brevedad del aforismo da lugar a un número algo mayor de pasos y de palabras. Mas en este aquí y en este ahora, compartiré unos pocos ejemplos aforísticos, de la sección «Signos», del libro en el que llamo hermano al tiempo:

La dimensión exacta del amor está en su desmesura.

Hay una sabiduría que consiste en convertir la triste circunstancia en palabra fecunda.

No pocas veces la verdad se presenta increíble, será que tiene ironía.

Leer, como comer, es necesario, pero no olvidemos que se puede estar sobrealimentado y mal nutrido.

La duda no es enemiga de la fe: en naufragios metafísicos es tabla a la que aferrarse para seguir a flote.

Qué amigable bofetada nos da la física cuántica mostrando que lo infinitamente pequeño es a la vez infinitamente grande.