Operarios borrando el nombre del pabellón por orden del gobierno municipal, hace cuatro años
Operarios borrando el nombre del pabellón por orden del gobierno municipal, hace cuatro años - Fabián Simón
Política

El alcalde de Zaragoza pierde su particular «guerra de brochazos» contra la monarquía

Santisteve, forzado por los juzgados, repinta el nombre del pabellón Príncipe Felipe que borró al llegar al poder en 2015

ZaragozaActualizado:

La franquicia municipal que Podemos trabó con IU en Zaragoza para las elecciones municipales de 2015 ha perdido la particular «guerra de brochazos» contra la monarquía en la que se embarcó nada más llegar al gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza, hace cuatro años. Con el alcalde Pedro Santisteve al frente, una de las primeras medidas de su gobierno municipal fue eliminar y borrar el nombre del Pabellón municipal Príncipe Felipe. Ahora, cuatro años después y tras acumular tres sentencias en su contra, el alcalde se despide de la legislatura repintando, por fuerza judicial, el nombre que borró en 2015.

Entre lo que costó el borrado y lo que ahora costará repintar las fachadas con la denominación oficial del pabellón, el coste total va a superar los 16.000 euros.

El equipo del alcalde Santisteve ha apurado hasta el último momento para cumplir esas sentencias. La primera la dictó un juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Zaragoza y dio la razón al PP, que fue quien denunció la decisión unilateral del gobierno Podemos-IU de eliminar el nombre del Pabellón Príncipe Felipe. La sentencia concluyó que fue una decisión ilegal, entre otras cosas porque el cambio de nombre de ese pabellón solo podía acordarlo el Pleno municipal, no unilateralmente el gobierno de Santisteve.

Aquel primer fallo fue recurrido, pero el Tribunal Superior de Justicia de Aragón falló de nuevo en contra del gobierno municipal, que a su vez recurrió otra vez ante el Tribunal Supremo. Éste se pronunció en el mismo sentido en diciembre de 2018, censuró por ilegal el borrado del Pabellón Príncipe Felipe que había llevado a cabo el equipo de Pedro Santisteve y dio cuatro meses de plazo para restituir el nombre de ese edificio.

En abril, a la vista de que el gobierno municipal no había repintado las fachadas del pabellón con su nombre oficial, Príncipe Felipe, el PSOE y Ciudadanos se unieron al PP para forzar al alcalde a que cumpliera de una vez por todas con la sentencia. Lo hicieron desde el consejo de administración de Zaragoza Deporte, la sociedad municipal de la que depende la gestión de ese pabellón.

Santisteve, que es abogado de profesión, fue advertido por esos grupos políticos de que se arriesgaba a incurrir en un delito de desacato si ignoraba la ejecución del fallo del Supremo, que ratificaba las otras dos sentencias previas. Y Santisteve, finalmente, justo cuando se agota la legislatura, se ha visto forzado a ordenar que vuelvan las brochas a ese edificio, para reponer lo que su gobierno municipal eliminó cuando arrancó su mandato. Los trabajos, que acaban de comenzar, se prolongarán durante días y costarán 9.000 euros, según el contrato que adjudicó recientemente el Ayuntamiento de Zaragoza. Cuando borró apresuradamente el nombre del Príncipe Felipe se gastó algo más de 7.000 euros. Brochazo va, brochazo viene, a los zaragozanos se les han ido más de 16.000 euros en borrar y repintar el nombre de este emblemático pabellón municipal.