La inmersión catalana aumenta el fracaso escolar inmigrante
Niños de varias nacionalidades juegan en el patio de un colegio de la localidad catalana de Salt - INÉS BAUCELLS

La inmersión catalana aumenta el fracaso escolar inmigrante

Varios informes resaltan que las peores notas se sacan en comunidades con lengua propia

ESTHER ARMONA
BARCELONA Actualizado:

La inmersión lingüística no sólo discrimina a los castellanohablantes en la escuela sino que limita el aprendizaje de los alumnos inmigrantes que llegan a esta comunidad, disparando el riesgo de fracaso escolar. En un momento de máxima sensibilidad lingüística tras la lluvia de sentencias que instan a la Generalitat a cambiar el modelo de enseñanza para que el castellano sea lengua vehicular, las estadísticas demuestran que la inmersión lingüística supone un «handicap» para los alumnos inmigrantes, paradójicamente también para los de origen latinoamericano (un 44% de los extranjeros) que topan con un idioma desconocido que dificulta su aprendizaje. El gobierno catalán conoce esta realidad, aunque ha mantenido durante años el modelo de inmersión como el modo que permitirá a los recién llegados prosperar social y laboralmente.

Informes consultados por ABC, entre ellos los PISA 2006 y 2009, constatan notables diferencias en el rendimiento de estos alumnos con respecto a los autóctonos. Cataluña, junto al País Vasco, ocupa los puestos de cabeza en cuanto a desigualdad educativa entre escolares inmigrantes y autóctonos. El importante impacto de la inmigración en la escuela catalana ha hecho también que en estos últimos años merme el nivel competencial general en las pruebas europeas, donde los alumnos con problemas de aprendizaje aumentan. Según el último informe PISA, las diferencias entre estudiantes nativos y no nativos son especialmente importantes en Cataluña, con una comunidad escolar inmigrante del 12,9%.

El análisis de la OCDE revela que la diferencia de rendimiento entre nativos y no nativos es de 82 puntos en el caso de Cataluña y de 71 en el del País Vasco, frente a los 49 de diferencia registrados en Cantabria, los 36 de Baleares o los 15 de Canarias. Si atendemos al apartado de comprensión lectora, la diferencia de puntos en Cataluña entre alumnado de fuera y de la comunidad es de 86. En el anterior informe de la OCDE, de 2006, la distancia en competencias entre los dos grupos de alumnado era incluso más alejada. Un 48,6% de los alumnos inmigrantes eran incapaces de adquirir unos mínimos conocimientos —datos elaborados por el CTESC en base a PISA 2006—, frente a un 15,5% de autóctonos que estaban en esta misma situación.

Se ceba con las chicas

En base a este informe, tanto los chicos como las chicas de origen inmigrante presentan malos resultados, aunque en el caso de las chicas son especialmente preocupantes. Un 55% corren riesgo elevado de fracaso escolar, frente al 16% de alumnos que presentan una situación tan delicada.

Otro estudio de la Fundación Jaume Bofill, basado en datos de la OCDE, constata las «preocupantes» desigualdades entre el alumnado catalán y el no nativo. En base a estos datos, los inmigrantes obtienen 70 puntos menos —38 puntos equivale a un curso escolar— que los autóctonos en todas las áreas de competencia, lo que confirma la desigualdad de oportunidades según el lugar de nacimiento.

Por último, un informe de la Universidad de Girona revela que se necesitan seis años de escolarización para que el alumno inmigrante llegue a tener el mismo dominio de la lengua en la que es educado que sus compañeros de clase no nativos. El mismo trabajo cuestiona la eficacia de las aulas de acogida, a las que llevan a los inmigrantes antes de inmersionarlos.