Los CDR, durante los actos vandálicos que protagonizaron en la AP-7 en octubre/ Radiografía de los CDR - EFE/ ATLAS

Los servicios de información de los CDR se esconden tras «Sanitaris per la República»

Con la excusa de atender a posibles heridos, sólo radicales, informan de los movimientos de la Policía

BarcelonaActualizado:

Los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), creados a imagen y semejanza de los castristas Comités de Defensa de la Revolución, han dado algunos pasos en los últimos meses, especialmente desde que el 4 de septiembre Quim Torra animó a mantener la presión de forma permanente, que hacen más peligrosos sus ataques filoterroristas. Aún funcionan como células autónomas, pero ya organizan cursos de resistencia para sus activistas, comienzan a utilizar de forma embrionaria un lenguaje convenido, utilizan aplicaciones telemáticas seguras para evitar ser vigilados por las Fuerzas de Seguridad y emplean a grupos sectoriales para hacer más eficaces sus acciones bajo el esquema de causar el mayor daño con el menor coste posible para ellos.

Entre estos últimos colectivos, a los «Bombers per la República», los más duros entre los duros en los ataques de los CDR, se les unieron en septiembre los llamados «Sanitaris per la República». Ambos tienen en común que están en primera fila, si bien los segundos, supuestamente, lo hacen para atender a aquellos que resulten lesionados. Sólo secesionistas, naturalmente.

Este grupo se dio a conocer en Twitter y Telegram -cuenta ya con más de 6.000 seguidores- y en su primera comunicación afirmaban que «en caso de necesidad, estaremos en la calle, a tu lado». «Sanitaris per la República» surge por una persona que afirma ser enfermero. En otro de sus textos se puede leer: «Hemos de conseguir ser la primera línea de atención sanitaria en las calles y facilitar el trabajo a los equipos de emergencia (...) Estudiaremos la zona de la manifestación adecuadamente. Se crearán grupos de dos o tres profesionales sanitarios bien identificados en diferentes puntos estratégicos que estarán permanentemente en contacto. Otros grupos o «lobos solitarios» estarán en los grupos más calientes»...

Precisamente esta última cuestión es la que más preocupa a las Fuerzas de Seguridad, porque la presencia en primera línea y lugares estratégicos de estos individuos les permitirá facilitar información a los comandos secesionistas sobre los movimientos de la Policía o su localización en cada momento del ataque que se esté llevando a cabo. Pero no solo eso; eventualmente podrían descubrir a los agentes que se infiltran entre los radicales para facilitar el trabajo de sus compañeros antidisturbios y detectar a los cabecillas.

«Sanitaris per la República» se ha preparado también en lo que se refiere a la adquisición de material para sus objetivos, y de hecho se ha detectado la compra de cascos y «walkies», no muy sofisticados pero sí suficientes para el objetivo de transmitir información en tiempo real. En uno de los tuits detectados, además, se explica que si se han comprado esos aparatos es porque las comunicaciones con los móviles son muy complicadas.

Aleccionados

Los CDR han acogido con alborozo la irrupción de este grupo, hasta el punto de que uno de ellos escribió que era «lo mejor que le ha pasado al independentismo en mucho tiempo». El bautismo de fuego para el grupo fueron los ataques con motivo de la manifestación convocada por Jusapol en Barcelona y los radicales quedaron muy satisfechos con su actuación y prestaciones.

También en el campo de una mejor preparación de las movilizaciones, los Comités de Defensa de la República comenzaron el septiembre pasado a impartir a sus seguidores cursillos sobre cómo actuar en las manifestaciones, provocar a las Fuerzas de Seguridad y reaccionar en el caso de ser detenido.

Eso sí, formalmente se asegura que esa resistencia debe ser pacífica, de modo que puedan seguir «vendiendo» a la opinión pública que se trata de gente de paz que es agredida brutalmente por las Fuerzas de Seguridad. De nuevo en este campo surge una organización, en este caso «En peu de pau» (En pie de paz), que juega un papel relevante.

Ese nuevo grupo fue el encargado de impartir numerosos talleres a los miembros de los CDR y a otros colectivos secesionistas, si bien a partir del 1 de octubre fueron la propia ANC y los citados comités los que tomaron el relevo. Estas técnicas de enfrentamiento con la Policía aprendidas en esos cursillos son las que luego utilizan en sus acciones, ya sean de acoso al Parlamento catalán, cortes de carretera o asaltos a las vías del AVE.

Las fuentes consultadas por ABC llaman la atención sobre otro elemento detectado en los últimos tiempos: la utilizados de un lenguaje cifrado en sus comunicaciones internas. Es cierto que se trata de un fenómeno incipiente, pero es un primer paso que demuestra que quieren actuar en la clandestinidad para que las Fuerzas de Seguridad no conozcan sus intenciones u organización.

La primera vez que se comprobó esa nueva forma de actuar fue con motivo de las movilizaciones por el aniversario del 1 de octubre, pero los expertos consideran que será algo que va a ir en aumento y que requerirá un sobreesfuerzo en la investigación. Y por supuesto abunda en la idea de la cada vez mayor «profesionalización y clandestinidad» de los CDR.

Alentados por Torra

Es necesario insistir, una vez más, en que todos estos saltos cualitativos, aunque incipientes algunos de ellos, se produjeron a partir de las declaraciones del presidente de la Generalitat Quim Torra en el Teatro Nacional de Catalunya. Su invitación a mantener una movilización callejera permanente para conseguir la independencia fue el detonante de esa sofisticación en los métodos de actuación de los CDR. La intervención de Torra con motivo del aniversario del 1-O -«amigos de los CDR, apretad», dijo entonces- terminó de calentar los ánimos.

Las consecuencias de todo ello ya se han visto en las últimas semanas y hoy puede ser otro día clave en la escalada de violencia de estos grupos, que comienzan a utilizar técnicas muy próximas al terrorismo callejero que se padeció en el País Vasco.