Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones - EFE / Vídeo: EuropaPress

Sánchez mantiene el pulso y pone a Iglesias ante la disyuntiva de votar en su contra por segunda vez

Pablo Iglesias advierte de que podría votar en contra de la investidura de Pedro Sánchez, como ya hizo en 2016, si no se cumple con su pretensión de que Podemos se siente en el Consejo de Ministros

MadridActualizado:

Solo existe una certeza: Pedro Sánchez se someterá a la sesión de investidura a lo largo del mes de julio. Era lo esperado, aunque sigue sin haber fecha concreta, pero ayer el presidente del Gobierno en funciones se lo transmitió a Pablo Iglesias en la reunión que ambos mantuvieron en La Moncloa. Sánchez solemnizó esta voluntad, según informaron fuentes socialistas, después de escuchar cómo el líder de Podemos no descartaba «votar en contra de la investidura» al no cumplirse sus demandas de entrar a formar parte del futuro Gobierno socialista.

La cuarta reunión entre ambos, al menos que se sepa, desde las elecciones del 28 de abril no provocó ningún avance concreto. Desde el PSOE se aseguró que Iglesias «no ha variado su posición manteniendo su exigencia de un Gobierno de coalición», mientras que Sánchez volvió a insistir en la misma fórmula de una cooperación en los ámbitos programático, parlamentario e institucional. Pero sin la anhelada presencia en el Consejo de Ministros que exigen desde las filas moradas. Pese a que se definió la reunión como «cordial», no se lograron avances importantes. De hecho, el bloqueo acabó por crispar a Iglesias, que elevó la presión sobre el líder socialista. La única novedad es que ambos están de acuerdo en crear una comisión de seguimiento del «posible acuerdo de gobernabilidad». Un magro avance, y ciertamente sorprendente, ya que se acuerda crear este órgano de seguimiento para un pacto que todavía no se ha alcanzado.

Al final del sanedrín, fuentes de Podemos lamentaron que dos meses después de las elecciones generales del 28 de abril «el PSOE no ha decidido si quiere un acuerdo con la izquierda o con la derecha para sacar adelante la investidura». Iglesias presionó ayer a Sánchez en sede presidencial para que «decida» cuanto antes qué formula de gobierno quiere pactar porque, según los morados, «España necesita un gobierno estable y de izquierdas». Durante la conversación, que duró aproximadamente una hora, el líder de Podemos pidió sin éxito al socialista «que le aclare cuál es exactamente su posición» y qué papel quiere para Unidas Podemos en el futuro gobierno. Los últimos giros en los discursos de algunos dirigentes socialistas, entre ellos las declaraciones del secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, durante las últimas semanas, generaron malestar y desconfianza en sus socios parlamentarios.

Ayer el líder de Podemos agitó una vez más los pactos regionales de La Rioja, Baleares y Canarias, donde el PSOE y Podemos han llegado a acuerdos para formar gobierno, pero de nada sirvió. El PSOE sigue inmovil. El secretario de Acción de Gobierno de Podemos y responsable del comité negociador de pactos, Pablo Echenique, seguirá con las carpetas sin estrenar porque sin avances los equipos de ambos partidos no pueden reunirse.

El PSOE reclama autonomía

Ambos son socios potenciales pero nunca pierden de vista que, precisamente por esa condición, son también rivales políticos y competidores electorales. Los dos está jugando sus cartas, tratando de traspasar al otro la responsabilidad de dar el siguiente movimiento. Fuentes de Ferraz trasladan la responsabilidad del desbloqueo de la situación a Iglesias: «Se espera que traslade su posición el líder de Podemos».

Desde el Gobierno, la vicepresidenta Carmen Calvo volvió a manifestar ayer su rechazo a la presencia de los de Iglesias en el Consejo de Ministros. Calvo justificó que la traslación proporcional del peso electoral a la formación del Gobierno no es la «fórmula de la democracia». La número dos del Gobierno volvió a insistir en la idea de que el problema para un Gobierno conjunto se encuentra en que la suma con Podemos «no da mayoría absoluta». En la cúpula socialista saben que tanto por la cuestión catalana, principalmente, pero también por cuestiones internacionales y económicas, el Gobierno no puede estar condicionado por Podemos si, además, necesita lograr apoyos adicionales que en determinados asuntos no podrán ser los procedentes de los partidos nacionalistas e independentistas.

Esto es, esencialmente, que Sánchez es consciente de que en determinados asuntos va a tener que mirar a su derecha. Calvo se refirió veladamente ayer a esta realidad al pedir a Iglesias que recuerde que los socialistas tienen que hablar con otros grupos también «a lo largo de los próximos cuatro años».