La reunión de Comité Ejecutivo de Cs, celebrado ayer en la sede del partido, presidido por Rivera.
La reunión de Comité Ejecutivo de Cs, celebrado ayer en la sede del partido, presidido por Rivera. - EFE

Roldán dimite y fuerza el debate tabú en Ciudadanos: la investidura de Sánchez

El partido ratifica su veto al candidato del PSOE con 24 votos a favor, 4 en contra y 3 abstenciones

MadridActualizado:

Nadie en el Comité Ejecutivo de Ciudadanos (Cs), reunido ayer, esperaba la dimisión de todos sus cargos de Toni Roldán. Fuentes presentes en la cita aseguraron que ya el pasado viernes, cuando se especuló con su posible renuncia, este escribió a sus ya excompañeros de filas para negarles la mayor. Sin embargo, tres días después la noticia golpeaba con fuerza en la sede nacional del partido, en la madrileña calle de Alcalá, y el propio Roldán explicaba en su última rueda de prensa en el Congreso los motivos de su adiós: el giro a la derecha que percibe en Cs y la pérdida de «sus banderas». Momentos antes, avisó de sus intenciones a Albert Rivera, José Manuel Villegas e Inés Arrimadas.

No se va un cualquiera. Roldán era uno de los hombres de confianza de Rivera y sus discrepancias con las líneas seguidas por la Ejecutiva no impidieron su nombramiento como portavoz adjunto en esta legislatura. Además era el portavoz económico de Cs en el Congreso y el secretario de Programas del partido, puesto de máxima responsabilidad. Según informó ayer Cs, el exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto ocupará su asiento en el Comité Ejecutivo y Edmundo Bal, abogado del Estado purgado por Sánchez, será portavoz adjunto en el Congreso.

La cuestión de Vox

Roldán, en su comparecencia en el Congreso, explicó que «todos los lunes durante muchos meses» venía expresando su desacuerdo con una estrategia emprendida por la dirección que él no compartía. Como el pasado lunes, cuando el Comité Permanente aprobó la ruptura con Manuel Valls, fue Arrimadas la elegida para tratar de apagar el fuego. La portavoz de la Ejecutiva blandió como principal argumento que Roldán aprobó junto al resto de sus compañeros el veto a Sánchez y el rumbo negociador tras las elecciones del 26-M. Pero en él se trazaba también una línea roja a negociar con Vox que el partido, aunque lo niegue, parece haberse saltado. En su día José Manuel Villegas prometió que solo habría «foto» con Vox para resumirles los acuerdos ya sellados con el PP, pero desde entonces lo cierto es que PP, Cs y Vox han firmado un documento conjunto para la investidura del alcalde de Palencia, Mario Simón (Cs), han suscrito los Presupuestos andaluces y han acordado de forma indirecta la constitución de las Mesas de las Asambleas de Comunidad de Madrid y Región de Murcia.

El exdiputado catalán, sin edulcorantes, criticó vehementemente que su partido ha abandonado en su estrategia de superar al PP sus «tres banderas» originales: «el reformismo, la regeneración y la batalla contra el nacionalismo». En su discurso, cargó de la misma forma contra el «asalto a los cielos» de Podemos como contra «la reconquista» de Vox, y, atacando los «extremismos» y marcándolos como únicas opciones susceptibles de ser puestas en cuarentena, abrió la puerta a una línea que después retomó la primera Ejecutiva post Roldán: «España tiene una oportunidad histórica para construir un gobierno estable».

Sí, por primera vez, un miembro de peso en Cs aludía a una vía para negociar la investidura de Sánchez y no dejar la gobernabilidad en manos de Podemos y de los nacionalistas.

«Nos convertimos en azules»

«Yo me creí esa idea de la tercera España. No voy a participar más de la polarización política porque yo vine a hacer exactamente lo contrario», ahondó en su crítica, y remató: «¿Cómo vamos a luchar contra la dinámica de confrontación de rojos y azules que vinimos a combatir si nos convertimos en azules?».

Luis Garicano, responsable económico del partido y mentor de Roldán, no tardó en reaccionar y en prometer que, pese a la baja de su discípulo más aventajado, él seguirá defendiendo en la Ejecutiva liberal las ideas socioliberales que un sector minoritario del partido se resiste a abandonar. Es el mismo grupúsculo en el que se enmarcan Francisco Igea y Javier Nart. Fueron este último y Garicano los que forzaron en el Comité Ejecutivo una votación que parecía más que superada. El 17 de febrero, a más de dos meses de las elecciones generales, Cs aprobó por unanimidad el veto a Sánchez. Ayer se repitió la votación, con distinto resultado: de 36 miembros que componen la Ejecutiva, veinticuatro optaron por mantener el veto, cuatro por levantarlo -Garicano, Nart, Igea y Fernando Maura- y tres se asbtuvieron -Ignacio Prendes, Marta Martín y Orlena de Miguel, según pudo saber ABC-.

«Ha habido debate, mucho, pero no hay crisis», afirmaba ayer una de las personas que se abstuvo y que descartó que continúen las dimisiones. Nart dejó su asiento en la Ejecutiva, y por la tarde dimitió el candidato de Cs en el Principado de Asturias, Juan Vázquez.

En Twitter, Albert Rivera se limitó a dar las gracias a Roldán y a desear suerte a sus sustitutos. También a Carina Mejías, que será ahora diputada.