Dolors Montserrat y Pablo Csado, en el Congreso - EFE

El PP aplaude la ruptura del pacto sobre el Poder Judicial, que nunca le convenció

Casado mantiene por ahora a Cosidó, pero la confianza queda claramente dañada

MadridActualizado:

El pacto sellado por el Gobierno de Sánchez y el PP de Casado para repartirse los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial y la presidencia del Supremo había levantado ampollas dentro del partido. Ni siquiera dentro de la dirección nacional, en el círculo más próximo de Casado, estaban convencidos de haber acertado con un acuerdo demasiado fácil para el Gobierno, que además daba alas al discurso «anti vieja política» de Ciudadanos. Por eso, cuando ayer Javier Maroto anunció a primera hora que el pacto quedaba roto, tras la decisión del juez Marchena de renunciar a la presidencia pactada del CGPJ y el Supremo, dentro del PP se aplaudió la decisión. Era una oportunidad para rectificar lo que incluso en el círculo cercano de Casado se había calificado de «novatada».

La rápida reacción de la dirección del PP le permitió recomponer su mensaje, alejarse de un «mal acuerdo», según lo definieron algunas fuentes populares, y recuperar el discurso de la regeneración, que se lo habían regalado en exclusiva a Ciudadanos. Casado intentó recuperar la iniciativa con más presión hacia el Gobierno: no se retomará la negociación mientras la ministra de Justicia, Dolores Delgado, siga en su puesto.Además, el líder del PP se comprometió a cambiar el sistema de elección de los miembros de CGPJ, para que sean los jueces los que tengan el protagonismo, y no los políticos.

En el equipo de Casado se admitió días atrás que se habían tenido que enfrentar a una disyuntiva importante al abrirse las negociaciones con el Gobierno de Sánchez: o el PP daba una imagen «institucional» y de máximo respeto a los plazos establecidos en la ley, o le ponía las cosas difíciles a Sánchez, quien además cargaría con la culpa por «romper» relaciones con Casado. Ganaron los que defendieron la cara más institucional del PP; perdieron los que querían más dureza contra el Gobierno. La realidad es que una vez cerrado el pacto, que por parte del PP pilotó el exministro Rafael Catalá, y hecho público, los populares vieron rápidamente que se habían precipitado.

Fuentes próximas a Casado creen que el comunicado de Marchena en el que rechaza cualquier componenda política para nombrarle presidente del Supremo estuvo motivado, primero, por la «irresponsabilidad» del Gobierno, al hacer público su nombre antes de tiempo, algo que atribuyen a la ministra Delgado. Pero reconocen que «la gota que colmó el vaso» y que pudo llevar a Marchena a renunciar fue la «imprudencia» manifiesta del portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó.

Génova se ha desmarcado del contenido del mensaje «privado» de Cosidó a los senadores, donde se refiere al reparto del pastel del CGPJ en términos poco decorosos para la independencia judicial. Casado mantiene por ahora a Cosidó en su puesto, pero en Génova se resisten a decir que sigue teniendo la misma confianza en él: esta ha quedado claramente dañada. Casado ha demostrado ya que no le tiembla la mano al exigir una regeneración, de fondo y de forma, dentro del PP y ha indicado el camino de salida para los que no lo cumplan.