Coctelería en la que tuvieron lugar los hechos
Coctelería en la que tuvieron lugar los hechos - Pep Dalmau

Un navajazo mortal en un robo agrava la crisis de seguridad de Barcelona

Una joven de 26 años fue apuñalada durante un asalto en un pub de la capital catalana

Barcelona Actualizado: Guardar
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Un nuevo robo con violencia en Barcelona acabó la madrugada de martes a miércoles con otra víctima mortal en la capital catalana, una joven de 26 años y vecina de El Vendrell (Tarragona). La apuñalaron en Smar, una coctelería del Puerto Olímpico de la capital catalana, tras robarle el «smartphone» cuando estaba de fiesta. Esta es la principal hipótesis con la que trabaja la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra, según explicaron fuentes de la investigación.

En la refriega también resultó lesionado un vigilante de seguridad, que había intentado ayudar a la víctima cuando trataron de robarle sus pertenencias. Pese a haber recibido un navajazo en el estómago, la vida del vigilante no corre peligro. Peor suerte tuvo la joven, que a consecuencia de las heridas murió a las pocas horas en el centro hospitalario en el que había sido ingresada en estado crítico.

En síntesis, según la versión de los testigos que a esas horas estaban de copas en la coctelería, la secuencia de los hechos fue la siguiente: los dos supuestos ladrones entraron en local tratando de robar pertenencias a los clientes. La joven, al ver que le había desaparecido el móvil, pidió ayuda al vigilante de seguridad, que intervino para recuperar el teléfono de la víctima. Fue al echar a los dos malhechores del local cuando uno de ellos sacó una navaja y les atacó. A la chica la acuchilló en el pecho y al trabajador en el estómago. Luego, se dieron a la fuga.

Al cierre de esta edición, los dos delincuentes todavía no habían sido detenidos. Para identificarlos serán claves las imágenes de las múltiples cámaras que hay en la zona, empezando por las que tiene el propio local tanto en su interior como en sus accesos y en la terraza. Ayer, los agentes de la Guardia Urbana ya se pusieron manos a la obra para tratar de identificar a los dos individuos.

Es el enésimo altercado que registra la degradada zona del Puerto Olímpico. A finales de julio, sin ir más lejos, muy cerca de donde ayer mataron a la joven, falleció un hombre durante una pelea multitudinaria que empezó en otro local. Ante el cariz que estaban tomando las noches en este frente marítimo de la capital catalana, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana mantenían un dispositivo especial en la zona. El operativo incluye la presencia de agentes antidisturbios.

Zona de conflicto

Hasta este verano, más allá de las habituales peleas en la zona, el Puerto Olímpico no había sido escenario de acontecimientos de especial gravedad. Los empleados de los locales adyacentes al escenario del crimen estaban ayer conmocionados. Un ataque «muy extraño», según valoraron algunos de ellos a ABC, que no podrían creerse que el crimen fuera consecuencia de un simple robo. «Era un local normal y corriente, con clientes habituales», explicaba ayer a este periódico el empleado de un local de la zona, que quería esconder su identidad por temor a represalias. Se enteró de lo que había pasado cuando oyó llegar a tres ambulancias y el gran despliegue policial.

Ante el enésimo caso violento del verano en la capital catalana, el teniente de seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, insistió en la necesidad de acometer profundas reformas en el Puerto Olímpico porque no puede ser que sea «una zona de conflicto permanente». No quiso entrar a valorar si lo que vive Barcelona puede definirse o no como una crisis de seguridad.

Más allá de cómo lo definan, el gobierno municipal que encabeza la alcaldesa, Ada Colau, es consciente de que «hay un problema» en esta zona. Hace tiempo que pretenden reconvertir esta zona en un lugar de «ocio, festivo y familiar». Sin embargo, de momento, no les queda otra que esperar a que caduquen las concesiones de los locales allí instalados para poder cambiar el uso de ese espacio.

La de ayer se convirtió en la decimoquinta muerte violenta del año en Barcelona, la mayoría producidas durante el verano. Y el suceso volvió a reactivar la refriega política sobre la crisis de seguridad de la capital catalana. Por parte del gobierno municipal fue Albert Batlle quien salió a escena para valorar los acontecimientos. La alcaldesa, a través de su cuenta de Twitter, dijo sentirse «muy afectada por la muerte violenta» y ofreció toda la colaboración a los Mossos para poner «a los responsables de este crimen en manos de la justicia». Ayuntamiento y Generalitat coinciden en reformar el Código Penal para que los jueces tengan más herramientas para perseguir la reincidencia. Para hoy, el consejero de Interior, Miquel Buch, ha convocado una mesa de trabajo para abordar esta crisis de seguridad.

También ayer se refirió al caso el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, que en declaraciones desde Marruecos mostró sus condolencias. Pese al desgraciado suceso, el ministro quiso dejar claro que España «es uno de los países más seguros, no solo de Europa, sino de todo el mundo», y que en Barcelona funciona una perfecta coordinación entre cuerpos policiales.

Por su parte, la portavoz en el congreso de Ciudadanos, Inés Arrimadas, responsabilizó a la alcaldesa del aumento de los delitos: «Colau no se puede buscar excusas, se deben a la mala planificación. Se ha dedicado a atacar y a cuestionar a la policía, y a defender a los que incumplen las leyes». El partido naranja propone modificar la Ley de Extranjería para facilitar la expulsión de los migrantes irregulares que cometan delitos de manera reincidente.