La Policía custodia la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, en Madrid - De San Bernardo

La judicatura sigue en vilo en el caso Villarejo

El caso no sorprende por el nauseabundo olor de las cloacas, que lejos de trabajar para el Estado lo hacía en beneficio propio. Lo grave son las «amistades peligrosas» que relevantes jueces y fiscales mantenían con el excomisario encarcelado

MadridActualizado:

La fonoteca del excomisario José Villarejo, de la que solo se conoce una mínima parte, preocupa mucho en determinados ambientes judiciales. De momento, los audios han afectado únicamente al que fuera todopoderoso juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, y a la entonces fiscal y ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado. Pero es un secreto a voces que otros magistrados con puestos relevantes no sólo en el citado órgano jurisdiccional también han mantenido este tipo de relaciones peligrosas. Y por supuesto nadie duda de que el expolicía encarcelado las utilizará si cree que eso le beneficia.

Por la grabación de la ya famosa comida, difundida por Moncloa.com, se ha conocido, entre otras cosas, que Villarejo utilizaba a prostitutas para obtener información. Garzón y Delgado escucharon al expolicía, pero no reaccionaron y por tanto cabe deducir que les pareció normal este tipo de actuación.

Villarejo, además, alardeó de que tenía toda la confianza del magistrado, y así debía ser, porque el día anterior a admitirse a trámite el caso Gürtel se reunió con él, con el entonces comisario general de Policía Judicial, Juan Antonio González, y con el que era jefe de la UDEF, José Luis Olivera, para preparar este asunto.

Incluso, el expolicía asegura en esos audios que Garzón le dijo lo siguiente: «Yo de ti, no sé por qué, pero me fío, coño, porque eres un profesional, cojones, tú curras, no tienes ná, te pasa como al Gordo (Enrique García Castaño), no tenéis sentimientos». El Gordo fue detenido por una de las piezas de la operación Tándem, al igual que el también comisario Carlos Salamanca.

Contactos habituales

A estas alturas es difícil aventurar cuáles serán los próximos afectados por la difusión de nuevas grabaciones del ámbito de la justicia. El excomisario, y el resto de mandos policiales de su círculo, se movían sobre todo en el entorno de Garzón. Los contactos entre responsables de la Policía y personas relevantes de la Audiencia Nacional eran habituales y cualquier audio que se difunda ahora en el que aparezca alguna de ellas lanzará una sombra de duda sobre su trabajo. El líder de la trama Tándem es ahora un apestado y todo el que haya tenido contacto con él está marcado.

El excomisario ponía especial cuidado en sus relaciones con la judicatura. Es relevante que personas de su máxima confianza, como el abogado Rafael Redondo, en libertad tras depositar fianza desde hace solo unos días por el caso Tándem, tuviera intereses en el instituto de práctica jurídica Schola Iuris, en el que han cobrado por dar clases relevantes jueces y fiscales españoles. Algunas fuentes sostienen que ese centro estaba en realidad controlado por el excomisario y aseguran que las clases que se impartían estaban muy bien remuneradas. En cualquier caso, no se puede afirmar que esos profesores fuesen beneficiados por Villarejo, aunque para él sí podía ser una buena oportunidad de tender puentes con ellos.

Poder político y mediático

Pero más allá de sus conexiones judiciales, la impunidad de este individuo estaba amparada también por las buenas relaciones que mantenía con el poder político y mediático. Así, ha hecho trabajos para Interior tanto con los gobiernos del PP como con los del PSOE, y ambos le han permitido enriquecerse con sus actividades privadas, injustificables en un funcionario del Estado. Y asimismo ha sabido manejar a periodistas de medios influyentes a los que suministraba material comprometido.

También entre los políticos y determinados periodistas hay nerviosismo, porque si algo ha quedado demostrado es que este individuo grababa a todo con el que se relacionaba, aunque supuestamente fueran sus amigos.