Budó y Costa, ayer en los actos de presentación de la Diada
Budó y Costa, ayer en los actos de presentación de la Diada - Efe

El independentismo vuelve a apropiarse de la Diada oficial

La Generalitat y el Parlament dedican los actos institucionales a «presos y exiliados»

BarcelonaActualizado:

El 11 de septiembre es desde la aprobación de la ley 1/1980 del Parlament oficialmente la Fiesta Nacional de Cataluña, una celebración que durante años, con todos los matices que se quieran, sirvió de aglutinante del grueso de las principales corrientes sociales y políticas en la comunidad. Con la eclosión del proceso soberanista a partir de 2012, la Diada se ha convertido casi en exclusiva en una celebración independentista, del que han sido expulsados, o se han acabado apartando por dignidad propia, todas las personas, partidos e instituciones no alineadas con el proceso rupturista.

Al margen de la manifestación que desde hace siete años arma la Assemblea Nacional Catalana en clave exclusivamente secesionista, los actos institucionales organizados por la Generalitat y el Parlament habían intentado ser un punto de encuentro más o menos neutral, un intento de preservar el mínimo común entre los principales partidos. Desde hace ya tiempo queda claro que ni eso respeta la mayoría «indepe» que ocupa plaza Sant Jaume y controla el Parlamento catalán, una apropiación de la Diada en clave independentista que tuvo su punto álgido el 11 de septiembre de 2017 (en vísperas del 1-0), en 2018 (coincidiendo con el primer aniversario del referéndum), y que volverá a suceder ahora en 2019.

Así y según se informó ayer, el Govern y el Parlament dedicarán la Diada a «la resistencia colectiva y la libertad de los presos políticos y exiliados» con la celebración de un acto organizado conjuntamente por ambas instituciones bajo el título «Tornarem» («Volveremos»), un lema por otra parte que casi parece una adenda al «ho tornarem a fer» («lo volveremos a hacer») del encarcelado Jordi Cuixart.

Según detallaron ayer la consejera de Presidencia, Meritxell Budó, y el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, el evento hará referencia «al momento excepcional que vive Cataluña» dado que, a juicio de Budó, «se celebra una vez más siguiendo en un contexto de represión y vulneración de derechos y libertades». «Acogida, persistencia y esperanza» serán los conceptos que guiarán el espectáculo que se celebrará a las diez de la noche la víspera de la Diada en plaza Sant Jaume, y donde también se homenajeará a los Mossos en el año de su tricentenario y se harán alusiones a la huelga de la Canadiense (1919) o al exilio republicano de 1939.

«Somos perseverantes: hemos resistido ataques y represión y lo volveremos a hacer», señaló la consejera Budó para justificar un acto en el que «presos y exiliados aportarán su testimonio». «Seguimos en pie pese a la derrota de 1714», concluyó.

Ya antes de que la Generalitat y el Parlament confirmasen el cariz independentista de la celebración oficial, Ciudadanos y PP anunciaron hace pocos días que no asistirían a la convocatoria, como tampoco hicieron, igual que el PSC, los últimos años.

«Tsunami»

En paralelo a la Diada institucional siguen los preparativos para la manifestación secesionista que se celebrará por la tarde en la plaza España de Barcelona organizada por la ANC, una manifestación marcada por la ya indisimulable fractura entre las distintas corrientes del independentismo. Ante la división de los partidos, iniciativas supuestamente de base, tratan de recoser la unidad «indepe»: es el caso de la iniciativa «Tsunami Democràtic», para realizar una «campaña constante, continua e inagotable» para «pacíficamente» dar «un nuevo impulso» al proceso soberanista. Sin novedad en el frente. Ayer los partidos constataron que solo están de acuerdo en que no se ponen de acuerdo.