Pincho de tortilla y caña, por Luis Herrero

Ganará Casado

El David de las bases le ha abierto una brecha en la frente al Goliat de las estructuras de poder

Luis Herrero
MadridActualizado:

¿Que quién ha ganado la primera vuelta de las primarias del PP? ¡Los tres!

Soraya ha tenido más votos que ninguno y ha demostrado que tiene más apoyos territoriales de los que le suponían cuando marcaba distancias con el partido desde la vicepresidencia del Gobierno. Además, en la disputa particular con su principal antagonista se ha llevado el gato al agua con indiscutible autoridad.

Casado ha pasado el corte contra pronóstico. El David de las bases le ha abierto una brecha en la frente al Goliat de las estructuras de poder. Sin el apoyo explícito de ningún presidente regional ha ganado en siete comunidades autónomas y se ha quedado a un palmo de haber dejado sentenciada la batalla de la sucesión a las primeras de cambio. Si Andalucía no hubiera decantado la balanza de la votación del lado de Soraya, por una diferencia digna de foto finish, a estas horas ya sería el sucesor de Rajoy sin tener que aguardar al segundo acto.

Cospedal tiene la llave

Cospedal presentó su candidatura con el objetivo prioritario de evitar que el partido cayera en manos de Soraya. Y aunque es verdad que le hubiera gustado ganar, o por lo menos seguir en liza, no es menos cierto que tiene la llave para hacer posible que su deseo principal se cumpla. A pesar del varapalo de haber quedado tercera, los resultados del jueves la convierten en el árbitro del Congreso del 20 de julio.

Así que los tres actores principales de la sucesión tienen buenas cartas en sus manos. Ahora hay que ver cómo las juegan. Si les tomamos la palabra, los tres dicen buscar lo mismo: convertir al PP en un partido más fuerte y más unido. La pregunta subsiguiente es de cajón: ¿y cuál de los dos finalistas está en mejores condiciones de cumplir ese propósito? Si el tortuoso sistema electoral de doble vuelta que establece el reglamento interno del PP no hubiera sido ideado para prevenir una eventual rebelión de las bases, sería el mismo cuerpo electoral que ha seleccionado a los dos finalistas quien tendría la potestad de decidirlo.

Pero no es el caso. Ahora son tres mil compromisarios, mucho más próximos al aliento de los aparatos territoriales que al de los militantes, quienes tienen la última palabra. Y han de pronunciarla sin saber a ciencia cierta cuál de los dos aspirantes legítimos a la presidencia sirve mejor a la causa de unir y fortalecer al partido. Menudo lío.

Soraya se ha autoproclamado la candidata preferida por los votantes del Partido Popular

Si yo fuera uno de esos tres mil compromisarios y me impusiera la obligación de actuar en conciencia, sin pagar tributos de obediencia ciega a los jefes de filas que muñen pactos oscuros en la trastienda, me haría dos preguntas. La primera, a propósito de la unidad: ¿quién divide más? Y la segunda, en relación a la fortaleza: ¿quién está en condiciones de obtener mejores resultados en las urnas? Las respuestas, a mi juicio, ofrecen pocas dudas. El 63 por ciento de los militantes que no ha votado por Soraya respalda liderazgos -Casado y Cospedal- que rechazan abiertamente la cohabitación con ella. No hace falta rascarse mucho la cabeza para extraer la conclusión adecuada.

Respecto a la segunda cuestión, Soraya se ha pasado la campaña entera esgrimiendo las encuestas para señalarse a sí misma como la candidata preferida por los votantes del PP. Pero esa no es la mejor manera de abordar la cuestión. Los votantes del PP, los pocos que van quedando tras los sucesivos descalabros electorales y demoscópicos, ¿cambiarían de apuesta si el candidato fuera Pablo Casado? Y si la respuesta es no, siguiente paso: ¿quién está en mejor posición para atraer a las urnas los votos que migraron a Ciudadanos y a Vox?

Velas a todos los santos

Pincho de tortilla y caña a que si pudiéramos ver por el ojo de la cerradura lo que hace Albert Rivera le veríamos poner velas a todo el santoral para que fuera Sorayasu contrincante. Después de todo ha sido ella, en su condición de vicepresidenta plenipotenciaria de Rajoy, quien ha dictado la política que acabó por desencadenar la trashumancia de votantes del PP a las urnas de Ciudadanos. ¿Que quién ganará la segunda vuelta? Elemental, querido Watson.

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