Medidas de seguridad instaladas en el Tribunal Supremo donde hoy arranca el juicio al «procés»
Medidas de seguridad instaladas en el Tribunal Supremo donde hoy arranca el juicio al «procés» - EFE

Las defensas del «procés» buscarán amedrentar al tribunal con Estrasburgo desde la primera sesión

Los acusados podrán evitar la imagen del banquillo si se sientan con sus abogados

MadridActualizado:

Ha llegado la hora de la verdad. El Tribunal Supremo inicia hoy el juicio oral contra los líderes del «procés», una vista que definirá la dimensión del mayor desafío del secesionismo catalán a la democracia española. Siete magistrados del Alto Tribunal tienen en sus manos el desenlace que pondrá nombre a la actuación de las antiguas autoridades de Cataluña, quienes se enfrentan a un total de 170 años de cárcel por pisotear todas las reglas de juego al declarar ilegalmente la secesión y aceptar el uso de la violencia para alcanzar sus fines.

¿Fue una rebelión, un atentado contra la Constitución ¿Una sedición, un mero delito contra el orden público? ¿O no se cometió ningún crimen, como consideran los acusados, que aseguran que fue un acto político? La verdadera batalla de los argumentos entre las partes -las acusaciones de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y Vox, enfrentadas a las defensas de los doce acusados- comienza ahora, en el solemne salón de plenos del Supremo. Todo lo que sucedió durante la investigación que comenzó en octubre de 2017 conduce a este momento clave.

A pesar de todo lo que hay en juego, la primera sesión de la vista oral se destinará previsablemente solo a las cuestiones previas de forma, como la vulneración de derechos fundamentales o asuntos procedimentales. Las defensas plantearán hoy una serie de impugnaciones con un objetivo «amenazar» al Supremo con su seguro recurso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que se encarga de enjuiciar las violaciones de los derechos reconocidos en la Convención Europea de Derechos Humanos, que España suscribió en 1977. La sombra de Estrasburgo planeará así sobre una vista que hoy será esencialmente técnica, pero vital para la continuidad del juicio.

Y es que según ha podido saber ABC de fuentes de la defensa, una de las primeras cuestiones en la que insistirán los letrados en esta primera sesión será en extender la sombra de la sospecha de parcialidad sobre al menos el presidente del Tribunal, Manuel Marchena, pese a que todas las recusaciones contra él fueron rechazadas de plano. Los letrados recordarán que Marchena fue el ponente de la resolución que admitió a trámite a querella de la Fiscalía y que, por tanto, está «contaminado». En su última aparición pública antes de sumergirse en el juicio, Marchena, quien recogió ayer un premio de la asociación de periodistas de Tribunales Acijur, recordó que es «tiempo de silencio».

Petición de suspensión

Resuelto este extremo, que tiene serias dificultades para prosperar, los acusados pedirán la suspensión de la vista hasta tener en su poder toda la prueba documental admitida por el Supremo en su auto del pasado 1 de febrero. Las fuentes antes citadas sostienen que sin esa prueba no pueden hacer los debidos interrogatorios a sus clientes, lo que conllevaría la vulneración de sus derechos y, por tanto, un motivo más para acudir al TEDH. Estrasburgo, en cualquier caso, nunca revisaría la sentencia del Supremo: su función se limita a valorar si se han vulnerado los derechos recogidos en la Convención Europea, lo que incluye por ejemplo un juicio justo.

Hasta ahora el tribunal del 1-O ha sido complaciente con las peticiones de las defensas, hasta el punto de que les ha permitido, en contra de lo habitual, que durante el juicio, si lo desean, estén sentados junto a sus abogados en vez de en el banquillo de los acusados, lo que tiene un menor coste para ellos a efectos de imagen pública.

Por el momento, y pese a que en lo político las relaciones entre el partido de Puigdemont y ERC ya no son lo que eran, en lo jurídico aparentarán una estrategia coordinada, como coordinada fue su actuación desde el «govern» para celebrar el referéndum burlando su prohibición. Son conscientes de que, para lo bueno o para lo malo, la declaración de unos beneficiará o perjudicará a los otros en la misma medida. La consigna es no arriesgar.

Durante en torno a tres meses, el juicio al «procés» concentrará la atención de España, que se acerca al ciclo electoral de los comicios locales y autonómicos del 25 de mayo. Los líderes del plan secesionista rinden cuentas por primera vez por un desafío que llegó más lejos que nunca: los acusados tramitaron una supuesta arquitectura legal a través de unas leyes manifiestamente ilegales y llegaron a declarar de forma unilateral la independencia de Cataluña, en una actuación que fracturó en dos a la sociedad catalana. La Fiscalía del Supremo considera que, con ese objetivo ilegal, los líderes del «procés» asumieron la violencia como un meido necesario para sus fines y les acusa por ello de rebelión. La existencia o no de violencia será la esencia del debate de los argumentos entre las partes, que llegará a su culmen con los interrogatorios, previstos para los próximos días.