Inmediaciones del puerto de Barcelona - Marta Días

Colau estrena mano dura en seguridad

Barcelona activa un dispositivo contra el top manta tras años de manga ancha

BarcelonaActualizado:

«Estamos en un punto que ni es irreversible ni puede cronificarse». Queriedo lanzar un mensaje de calma, pero claramente consciente de que los últimos episodios de violencia callejera en Barcelona –que acumula cinco muertes violentas en la vía pública en lo que va de mes– son preocupantes, el nuevo teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle (PSC-Units), quiso lanzar el mensaje de que el Ayuntamiento se ha puesto las pilas para acabar con la degradación en la ciudad.

El concejal, que ha tomado las riendas en esta crisis –y que, de hecho, está dando más la cara por ello que la propia alcaldesa, Ada Colau– remarcó que «no es aceptable y nos preocupa» la complicada situación, por lo que se conjuró para «realizar un esfuerzo todos juntos» y trabajar con «colaboración estrecha» con los Mossos d’Esquadra y otros cuerpos policiales.

Batlle marcó perfil ante los medios tras dar explicaciones sobre un dispositivo policial para echar de la calle a los vendedores ambulantes ilegales que se han acomodadado, desde hace años, en las zonas más turísticas de la capital catalana. Un operativo que es el primer gesto de la nueva cara del gobierno de Colau en materia de seguridad y que choca frontalmente con las posturas defendidas por ellos mismos hasta hace poco.

De hecho, durante su primer mandato, se permitió que el fenómeno se extendiera, provocando la indignación de los comerciantes pero también del cuerpo de la Guardia Urbana, que sintió que no tenía el respaldo ni las directrices para actuar contra el colectivo, al que, desde el Ayuntamiento, se ayudó incluso con la creación de una cooperativa. Se calcula que en Barcelona hay más de 800 manteros.

100 agentes saturando la calle

El dispositivo policial se lanzó ayer con el epicentro en el paseo Juan de Borbón, en plena Barceloneta, una zona próxima al mar en la que centenares de manteros se habían acostumbrado a tener hasta cuatro hileras de mantas con bambas, equipaciones deportivas, bolsos y toallas. Un centenar de efectivos de la Urbana, Mossos y Policía Portuaria tomaron literalmente las aceras sobre las 9 de la mañana, con una veintena de coches, furgones, motos y también patrullas a pie, para saturar el espacio y ahuyentar a los vendedores ilegales, un dispositivo que será «permanente y sine die», destacó Batlle. Los planes municipales pasan por mantener el despliegue e ir modulándolo por el resto de zonas calientes del top manta, como la plaza Cataluña, el paseo de Gracia o las Ramblas.

Cierto es que los manteros no desaparecieron, como comprobó ABC. Ellos esperaban, en grupos y bajo la sombra, tumbados en bancos y sobre todo invadiendo los andenes de algunas estaciones de Metro, que quedaron llenos de sacos de material. Allí, la vigilancia privada no hizo nada, en parte para no despertar un conflicto con un colectivo que en alguna ocasión se ha mostrado violento con la policía.

Sintonía con la Generalitat

El del top manta es uno de los problemas que hace justo once días el consejero catalán de Interior, Miquel Buch, señaló, tras una Junta de Seguridad Local convocada con urgencia, como uno de los causantes del aumento de la degradación en Barcelona. Él argumentó que el fenómeno fomentaba las mafias, igual que lo hacen los narcopisos u otros grupos criminales organizados, y a su lado, Colau aguantó el ataque al colectivo como pudo.

La situación crítica en Barcelona ha llevado al Ayuntamiento a tener línea directa y sintonía total con Interior: ambas administraciones se reunirán de nuevo este jueves para pactar más acciones y el tema saldrá posiblemente hoy en la reunión de carácter institucional que Colau mantendrá este mediodía con el presidente de la Generalitat, Quim Torra.