Muestras de condolencia por el asesinato de dos jóvenes en Cuenca - efe

La Policía cree que el crimen de Cuenca fue planeado porque la cal fue comprada días antes

Morate intentó sin éxito viajar a Latinoamérica y llegó a interesarse por los países que no cuentan con acuerdo de extradición

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Sergio Morate es un asesino frío, un psicópata de libro que preparó con antelación la muerte de su exnovia Marina Okarynska, aunque no la de Laura del Hoyo, que estaba en el peor momento en el sitio menos adecuado, según fuentes de la investigación. Lo primero lo demuestra el hecho de que tres o cuatro días antes del suceso el sospechoso compró cal en un establecimiento de Cuenca; lo segundo, que este sujeto nunca supo que su antigua pareja había pedido a una amiga que la acompañara a recoger sus efectos personales del piso de la calle Río Gritos. [Consulte aquí la cronología de los seis días de desaparición]

Sin embargo, uno de los principales quebraderos de cabeza para los investigadores es demostrar dónde se cometieron los asesinatos. La lógica de los hechos apunta a que se debieron perpetrar en el piso del sospechoso, que tras dar muerte a las mujeres habría bajado los cadáveres al coche, estacionado en el garaje. El problema es que ni en la casa, ni en el estacionamiento se han encontrado restos biológicos de las chicas ni tampoco señales de violencia. Es cierto que pudo limpiar la escena del crimen, pero los expertos de Policía Científica cuentan con medios técnicos suficientes para detectar rastros mínimos.

Otra hipótesis sería mucho más extraña, pues supondría que hubiera «convencido» a las dos jóvenes de que subieran a su coche y haberlas matado en otro lugar. Solo habría sido posible con amenazas de muerte convincentes, porque hay que recordar que el motivo de la visita al piso era, precisamente, la ruptura final entre Sergio Morate y Marina.

Sin colaboración

La investigación de la Policía Nacional en torno a la muerte en Cuenca de las jóvenes no cree que el presunto asesino, Sergio Morate, contase con la colaboración de un excompañero suyo de prisión de nacionalidad colombiana del que se había sospechado inicialmente dado que disfrutó de un permiso penitenciario el mismo fin de semana en el que las chicas permanecían desaparecidas. No obstante, según han informado a Europa Press fuentes de la investigación, esa pista ha ido perdiendo fuerza tras confirmar que este preso disfrutó de su permiso de fin de semana en Alicante.

Así lo declaró el preso a los policías que le tomaron declaración en el marco de estas pesquisas. Las mismas fuentes han precisado que se ha podido certificar la hora a la que esta persona llegó a la localidad levantina por lo que se cree que no pudo ayudar a Morate. Ambos se conocieron durante el tiempo que el presunto asesino de las dos jóvenes pasó en la prisión de Cuenca.

Pese a que el preso colombiano tenga coartada, la Policía sigue sin poder descartar que Morate contase con la colaboración de otra u otras personas a la hora de secuestrar y dar muerte a las dos jóvenes, halladas este miércoles sin vida a la orilla del Río Huécar y cubiertas con cal viva. Lo que sí ha podido confirmar la investigación es que la cal fue comprada en Cuenca con varios días de antelación por lo que la hipótesis policial es que tenía planeada la acción.

Otra de las sospechas de los investigadores es que Morate contaba con la visita de su exnovia Marina Okarynska, pero desconocía que la chica iba ir acompañada de su amiga Laura del Hoyo. Esta circunstancia vendría a reforzar la teoría de que el presunto asesino habría actuado en solitario. La Policía otorga una especial relevancia al resultado de la autopsia a la hora de esclarecer este punto.