Imagen del simulacro de fusilamiento contra Jaime Gelada
Imagen del simulacro de fusilamiento contra Jaime Gelada - pp

Los «trabucaires», del colorido folklórico al acoso político

Grupos como el que simuló el fusilamiento del concejal del Partido Popular en Cardedeu animan las fiestas patronales catalanas y tienen su origen en el XIX

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Las «collas de trabucaires» son una serie de colectivos folclóricos que animan las fiestas de ciertas localidades catalanas realizando disparos de pólvora con un trabuco -arma de fuego que posee un cañón corto y normalmente acampanado- y portando vestimentas propias del siglo XIX.

El nombre de «trabucaire» está tomado literalmente del catalán y, según la RAE, se traduce como «el que lleva un trabuco». Fue en el siglo XIX cuando se desarrollaron los «trabucaires». Se trataba de combatientes irregulares que portaban un trabuco y que tomaron parte en la guerra contra Francia (1793-95), la Guerra de Independencia (1808-1814) o las Carlistas, donde se posicionaron del lado de los insulgentes realistas.

Los «trabucaire» estaban formados en ocasiones por bandoleros y en otras por guerrilleros, mientras que distintos hombres de Iglesia también fueron trabucaires. Uno de los más conocidos fue el cura Manuel Santa Cruz Loidi, un sacerdote vasco cuya partida marchaba tras una bandera negra.

Un «héroe político»

Hoy en día, este colectivo ha intervenido en actos como la simulación del fusilamiento de Jaime Gelada, concejal del Partido Popular en Cardedeu.

Varios de los «trabucaires» implicados en este acto han sido identificados integrantes de ERC y de las CUP de la localidad, en lo que supone una nueva utilización por parte de partidos independentistas de elementos del folclore catalán para hostigar a partidos en contra del separatismo.

Los «colles de trabucaires» pretenden destacar el sentido del «bandolerismo catalán», que, según la web de la coordinadora de este colectivo, estaba condicionado por «la falta de correlación entre las estructuras socio-económicas y una población en aumento». Este colectivo también defiende la creación romántica del bandolerismo y de su protagonista, el cual se representa como una especie de «héroe político».