Laura Urquizu, CEO de Red Points
Laura Urquizu, CEO de Red Points - NART CONCEPT
TECNOLOGÍA

Red Points, genuina ambición global frente a las falsificaciones

Respaldada por grandes fondos internacionales, esta startup quiere convertirse en referente mundial en la lucha contra el fraude online

MadridActualizado:

«Queremos ser la empresa referente en el mundo en la lucha contra el fraude online». Esa es la ambiciosa declaración de intenciones que lanza la navarra Laura Urquizu, CEO de Red Points, una pujante startup española con sede en Barcelona y vocación global que ofrece soluciones tecnológicas contra la piratería y las falsificaciones en el inmenso bazar de Internet. La compañía fue creada en 2011 por los emprendedores Josep Coll y David Casellas, pero apenas era un embrión cuando Urquizu se sumó al proyecto. Con experiencia en el mundo financiero y en el ecosistema del emprendimiento digital (fue responsable del fondo de capital semilla de Caja Navarra, entidad de la que era miembro del comité de dirección), Urquizu quedó deslumbrada con las posiblidades del proyecto Red Points. La sintonía con sus fundadores hizo el resto. Urquizu decidió dar un giro a su carrera y aceptar la propuesta de convertirse en la CEO de una startup que parecía estar en el momento oportuno, con la tecnología necesaria y en el sitio adecuado: un mercado potencial gigantesco.

Las expectativas no resultaron falsas. Red Point es uno de los singulares casos de startup capaz de pasar en solo dos años de uno a diez millones de dólares en ventas. En el foco de los grandes fondos globales, ha cerrado este año financiación por más de veinte millones de dólares para apuntalar sus capacidades tecnológicas y romper nuevos techos en su rápida ascensión comercial, como la apertura de una oficina en Nueva York. «Cuando los conocí aún era un proyecto pequeño que luchaba por crecer en el entorno de la piratería online y las descargas ilegales. Sus clientes eran productoras de cine, revistas... Pensé que tenían una oportunidad gigante si sumaban a su campo de acción la protección de las compañías contra los fraudes en la distribución online. Con eso ampliamos el market potencial en unas cien veces», explica Urquizu. La oportunidad era visible y estaba bien identificada. Urquizu no tuvo dudas en que era el momento de perseguirla: «Dejé todo lo que estaba haciendo, absolutamente todo. Era septiembre de 2014 y lo primero que hice fue reestructurar la empresa y potenciar la plataforma tecnológica, que ya presta servicios a más de 400 clientes», explica.

Es una de las escasas startup que ha conseguido pasar de un millón a diez millones de facturación en dos años

La inversión en tecnología es clave para responder a unas amenazas cada vez más sofisticadas. «Yo suelo comparar la piratería con un incendio en un bosque. Lamentablemente se extiende con gran rapidez, y no puedes hacer nada con cubos de agua, del mismo modo que un problema en Internet ya no se puede abordar de modo manual, solo con tencología», remarca.

«Nosotros estamos continuamente aportando inteligencia a nuestra tecnología con desarrollos de "machine learning". La propia tecnología aprende, de forma que cuando lanzamos nuestros buscadores son cada vez más inteligentes», precisa la CEO de Red Points. La firma tiene un buscador especializado para cada marketplace (Alibaba, Aliexpress, eBay...) que rastrea las posibles falsificaciones. Tras un proceso de validación, la herramienta puede, con el permiso de la plataforma, eliminar el enlace que ofrece la venta de material fraudulento. Un proceso automatizado similar a al que se establece con la piratería de contenidos.

La firma ha logrado 20 millones este año de fondos que respaldaron a firmas como Spotify o Alibaba

La CEO de Red Points reconoce que gestionar un crecimiento tan rápido no es sencillo. «No solo es el número de clientes o el desarrollo de tecnología, también es el crecimiento en personas, porque al final una empresa de tecnología no es nada sin sus personas. El equipo es lo más importante, y digerir un crecimiento en el que se duplican cada año las personas del equipo (serán 170 a finales de 2018 frente a la docena de 2014) es complejo. Hay que luchar mucho, integrar equipos y buscar el mejor talento para crecer más, pero reconociendo el que ya tienes dentro, que es el que te ha hecho llegar hasta donde has llegado», concluye.

La visión global de la empresa se traduce en la convivencia de empleados de 18 nacionalidades. Una vocación que «nos llevó a vender desde el minuto uno a cualquier parte del mundo. Solo el 5% de nuestros clientes es nacional», subraya Urquizu. Y que se extiende en la búsqueda de finaciación. «Desde el comienzo buscamos el apoyo de fondos internacionales que nos aportan algo más que dinero», afirma. Entre ellos está Mangrove, el fondo luxemburgués que apostó por Skype y Wix. «Es un fondo que se involucra con el CEO, que ayuda mucho, aportando todo su networking», afirma Urquizu. Northzone, el fondo sueco que dio alas a Spotify, o Eight Roads Ventures, el brazo inversor de Fidelity que impulsó a Alibaba, también han respaldado un proyecto antipiratería tocado por una genuina ambición.