Bolsos falsos incautados por la Policía.
Bolsos falsos incautados por la Policía. - BELÉN DÍAZ

Las falsificaciones, un agujero negro para el empleo y la innovación

El tráfico de imitaciones representa el 2,5% del comercio mundial y destruye 100.000 empleos en España, entre directos e indirectos

MADRIDActualizado:

Puede parecer que no pasa nada por comprar un bolso falso o un CD pirata en cualquier mercadillo o acera, pero sí pasa, y mucho, ya que se están poniendo en serio riesgo los derechos de autor y de propiedad intelectual.

Un reciente informe de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha puesto de manifiesto que el comercio internacional de productos falsificados y pirateados representa hasta el 2,5% del comercio mundial, alrededor de 338.000 millones de euros, o hasta el 5% de todas las importaciones de la Unión Europea, el equivalente a 85.000 millones de euros.

En el caso de España, la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema) calcula que, entre empleos directos e indirectos, se pierden alrededor de 100.000 por este importante asunto. Además, las tiendas de nuestro país dejan de vender productos por importe de 7.088 millones de euros. Las principales partidas afectadas son las prendas de vestir y el calzado.

El mencionado informe hace también referencia a la correlación que hay entre la existencia de zonas francas en los países y el aumento del comercio ilícito de mercancías. En el mundo hay más de 3.500 áreas que se denominan zonas francas o de libre comercio, muchas de ellas establecidas en torno a puertos. En total, estas zonas dan empleo a 66 millones de personas y generan más de 365.000 millones de euros en valor añadido directamente con el comercio. Las estimaciones más recientes elevan el número de zonas francas en el mundo a las mencionadas 3.500 en más de 130 países.

Según los cálculos de EUIPO y la OCDE una zona franca adicional dentro de una economía se asocia a un incremento medio del 5,9% en el valor de las exportaciones de productos falsificados. António Campinos, director ejecutivo de la EUIPO, asegura que «esperamos que estas conclusiones respalden a los Gobiernos y a los responsables políticos a la hora de evaluar y abordar el daño económico que genera la falsificación y la piratería en todo el mundo».

La Junquera, puerta de entrada

En el caso de España una de las principales puertas de entrada de los productos falsos en La Junquera, donde existe hasta una especie de mercado, llamado «Els limits», en el que se pueden comprar todo tipo de productos falsificados. Este nombre ha saltado hace poco a la prensa porque el Gobierno de Estados Unidos lo ha incluido en su lista «Notorious Market 2017», una especie de lista negra, en la que después de cuatro años vuelve a aparecer España. La última aparición de un enclave español fue el mercado de «A Pedra» en Vigo, un sitio donde se vendían también falsificaciones de productos y que fue incluido en la lista negra norteamericana en 2013.

Estados Unidos enumera cada año los mercados físicos y digitales que considera que facilitan la venta de falsificaciones. En el caso de La Junquera, el organismo norteamericano, en concreto el United States Trade Representative (USTR), «urge al Gobierno español a trabajar con los propietarios, realizar investigaciones de los almacenes y proveedores y asegurar que se lleven a cabo acciones contra la comercialización de falsificaciones».

José Antonio Moreno, director de Andema, cree que «el mercado de la Junquera ha sido tradicionalmente uno de los puntos negros de la venta de falsificaciones en nuestro país. La Policía Nacional, la Guardia Civil y la Agencia Tributaria llevan años luchando contra una lacra tras la que se esconden delitos como el blanqueo de capitales, además de los grandes perjuicios que supone esta actividad en la economía y el empleo de la zona, o para el consumidor.

Hace poco más de un año, en noviembre de 2016, se realizó en la zona una macro operación policial que se saldó con 71 detenidos, 41 registros y 264.980 productos incautados valorados en 8 millones de euros, además del cierre cautelar de los establecimientos donde se hallaban los productos intervenidos. Sin embargo, meses después se levantaron las medidas cautelares de cierre de establecimientos y desde entonces se ha detectado presencia la venta de falsificaciones nuevamente.

Pero todo evoluciona y ya no hay que ir a La Junquera para comprar falsifacaciones. Está la compra online. Andema calcula que el 20% del total de productos falsos que llegan al mercado lo hacen a través de internet, porcentaje que además no deja de crecer. La mencionada asociación cree que a través de internet es mucho más difícil identificar una falsificación. «No puedes tocar el producto, ni verlo conclaridad. Hay que desconfiar de los artículos de marca demasiado baratos, de las webs desconocidas y que dan poca información», aseguran en Andema.

Los sectores más afectados por las falsificaciones son las prendas de vestir y el calzado, ya que suponen 4.127 millones de euros de ventas directas y 50.296 puestos de trabajo. Le siguen en importancia económica los medicamentos, con 1.170 millones de euros y 3.223 puestos de trabajo y en tercer lugar los cosméticos, con 949 millones de euros y 9.755 puestos de trabajo.

El problema de las falsificaciones no afecta solo España, sino que es un fenómeno global. En el caso de la Unión Eruopea el promedio de pérdida de ventas a causa de este problema es de un 7,4% aunque hay países, entre los que está el nuestro, que este porcentaje se eleva al 10%. A diferencia de lo que sucede en España, donde los productos que más se falsifican son la ropa y el calzado, en el caso de Europa el primer puesto se lo lleva la joyería y la relojería, seguidas de los bolsos de mano y las maletas junto a juguetes y juegos.

La verdad es que cuando se analizan los datos del conjunto de Europa se empieza a ver la importancia de este asunto ya que se destruyen nada menos que 786.716 puestos de trabajo entre directos e indirectos, según cálculos de la OCDE, fruto de una pérdida de ventas directas e indirectas de 83.291 millones de euros. En el conjunto del comercio mundial las pérdidas que ocasionan las falsificaciones se elevan a 338.000 millones de euros, equivalentes al 2,5% del comercio mundial.

Por países más afectados aparece Estados Unidos, una de las mecas del consumismo mundial, que está lógicamente en cabeza con alrededor de un 20% de sus productos afectados por las falsifiaciones, seguido de Italia, con un 15%, Francia y Suiza con un 12% cada uno, Japón y Alemania con un 8%, entre muchos otros. En el caso de España es alrededor de un 2%, según la misma fuente entre los años 2011 y 2013.

Y, como todo el mundo imagina, el principal país de origen de estos productos falsificados es China y Hong Kong, seguidos a mucha distancia de Turquía, Singapur y Tahilandia, según datos de la OCDE.

La Comisión Europea ha detectado que, para luchar contra los controles en las aduanas, los productos falsificados están llegando a Europa a bordo cada vez de barcos más pequeños, e incluso por envíos postales, prueba del aumento de la compra de estos productos a través de internet. y no de tiendas en sí. Este tipo de medios de transporte tiene también otra ventaja para los traficantes de este tipo de productos: los controles son más faciles de sortear y, en el caso de que sean detectados, se enfrentan a sanciones menores como consecuencia de la menor cantidad de material falso. Se da la circunstancia además de que estos traficantes son muy rápidos en detectar los puntos más débiles en materia de controles de entrada de mercancías en Europa y son capaces de desviar mercancías y reembalarlas para conseguir el objetivo de que entren en el Viejo Continente.

Una de las cosas que más preocupan en Bruselas en relación con este asunto son las falsificaciones de medicamentos y de principios activos para su elaboración, que se está convirtiendo en un problema global porque puede llegar a dañar la salud de los consumidores. Los estudios realizados por la Comisión Europea han detectado que India y China son los dos principales productores de medicamentos falsificados y, con el auge del comercio online, desde esos países los distribuyen por todo el mundo.

Las plataformas online, en el punto de mira

A nadie se le ocurriría pensar que una tienda o gran almacén no fuera responsable de garantizar la autenticidad de los productos que vende. Pues eso sucede en las grandes plataformas de venta online, entre las que está la popular Amazon, que miran para otro lado cuando se le pregunta la razón por la que vende productos falsificados.

Carlos Falcó, presidente de El Círculo Fortuny y de la European Cultural and Creative Industries Alliance (ECCIA), la alianza europea que integra a más de 500 empresas del sector en Europa que emplea a 1,7 millones de personas, aseguraba hace unos días en una entrevista a ABCque «los fabricantes de productos de calidad tenemos que hacer más lobby ante las instituciones de la Unión Europea. Con el desarrollo del comercio electrónico han aumentado los productos falsos que se compran por internet, ya que hay conocidísimas plataformas de venta online que aún no están en esta lucha de la defensa de la propiedad intelectual. Ahora estas plataformas tienen mucha presión, primero para que paguen impuestos, y segundo para que vigilen lo que se está vendiendo, ya que no es válido que digan que no saben que lo están vendiendo es falso, y además no es tan difícil saber de donde viene ya que normalmente estos productos entran vía Estambul».

Las falsificaciones es un asunto que preocupa también mucho a los fabricantes de perfumes, ya que es un delito contra la propiedad industrial. La asociación de fabricantes Stanpa lo define como «un intento deliberado de engañar al consumidor copiando y poniendo a la venta bienes con formulaciones, envases y aspecto de marcas registradas. Las falsificaciones son copias ilegales de mala calidad que pueden afectar a la salud y la seguridad del consumidor. Los perfumes, como otros artículos de lujo, son uno de los productos más falsificados pero también afecta a las cremas o jabones, entre otros».