David Romero, Ricardo Lop y Manuel Cruz, emprendedores online de Castelserás (Teruel)
David Romero, Ricardo Lop y Manuel Cruz, emprendedores online de Castelserás (Teruel) - fotos: abc
emprendedores

Castelserás 2.0: pasen y vean el «Silicon Valley» de España

Este municipio turolense concentra el mayor número de empresas online por metro cuadrado. Tiene 800 habitantes que venden por internet pan, alfalfa, tinta, juguetes y cuchillos que llegaron hasta los dominios de Charlton Heston

Actualizado:

¿Te has buscado en Google? David Romero tiene 39 años. Hace poco más de dos meses que ha puesto en marcha la última web del pueblo que concentra más empresas online de España: Castelserás, con poco más de 800 habitantes, enclavado en la comarca del Bajo Aragón turolense. En este municipio se «cibervende» pan, alfalfa, productos de segunda mano, juguetes, cosmética, tinta, impresoras, fotocopiadoras y hasta cuchillos. El negocio virtual de Romero, www.elarcadenoa.com, está destinado a la venta de productos de juguetería, material escolar y puericultura. Se lamenta: «Aparezco en la página tropecientas del navegador». David estaba trabajando en Madrid en el sector bancario cuando por razones personales y laborales se mudó en 2007 a este rincón rural del país. «Si estás esperando en casa, los trabajos no llegan y es muy difícil. Hay que probar algo sin tener que invertir mucho dinero y arriesgar. Ahora tengo esta web, a la que hay que dedicar muchas horas y la llevo yo solo. Al menos uno o dos años hay que esperar para que coja impulso», comenta.

En la tabla media de la «graduación» de Google aparece otra empresa castelserana. Tiendatinta -cuya dirección es www.tiendatinta.com- está regentada desde el año 2003 por Manuel Cruz, de 40 años. Ingeniero informático de profesión, contaba con esa ventaja cuando se lanzó a «exportar» a casa del cliente que lo requiera sus tóners de tinta, piezas de repuesto para fotocopiadoras, faxes y consumibles para impresoras. «No me he buscado en el navegador, no he valorado el posicionamiento por no saber hacerlo bien. Reconozco que no me lo he trabajado mucho, pero en compensación, hemos intentado hacer otras cosas bien para que el motor de búsqueda te marque como referente. Por ejemplo, es muy sencillo localizar los consumibles para un determinado tipo de impresoras y por ahí nos llega mucho tráfico de Iberoamérica y España. El navegador se da cuenta de que la gente repite búsquedas y consulta tu portal y te coloca mejor. En realidad, muchas veces hago de trampolín para otras empresas sin ganar un duro, porque me consultan, me piden asesoramiento y luego se lo compran a otro». Acostumbrado a que le asaeteen con multitud de dudas en la calle como el informático del pueblo, Cruz hace lo propio a través de su página virtual. «Pero sería lo mismo si tuviese una tienda con sede física, que la gente entra, otea el material, pregunta y...». A veces hay venta y otras no.

Ricardo, el visionario

Y el visionario, Ricardo Lop, presidente de la Asociación de Empresarios del Mezquín y propietario desde 1999 de una de las web estrella de su sector en todo el mundo: la venta de cuchillos, navajas y todo tipo de útiles de este mercado. Aceros de Hispania ha llevado armas al mismísimo Charlton Heston, a los militares que fueron a la Isla de Perejil, el filo blando al ya exministro José Ignacio Wert cuando reclamó aquello de «esto es la jungla y yo no tengo machete», comercializa la espada del Cid... Este empresario turolense es amante de las grandes «bombas» de marketing activo y no le cuestan un euro. Ingenia con cierta fruición ideas seudogratuitas como promocionar una web de naranjas haciendo llegar una caja a la puerta de la clínica donde Doña Letizia acaba de dar a luz; o jaulas con «un pajarito» dentro dirigidas a la Embajada de Venezuela en Madrid para que a Nicolás Maduro «el día que le lleve la contraria el animal, tenga donde meterlo» («como encierra a todos los que le contradicen, tales como el alcalde de Caracas, así lo podrá hacer con el material y la mascota óptimas que se comercializan acá», ironiza).

Este hombre ufano y dicharachero, que ha intervenido en numerosos «e-meetings», encuentra una respuesta fácil a su ubicación en la tabla alta de la parrilla: «Si pones cuchillos en Google, aparecemos los primeros». Todo empezó en un curso en la localidad sobre el correo electrónico cuando Lop ignoraba cómo se encendía un ordenador. Al bajarse del tractor, se encaramó a otro mundo nuevo. Le asombró la idea de que detrás de esa pantalla estaba todo el mundo, así que había que vender algo «por ahí» que pudiese aterrizar, empresas de transporte mediante, en cualquier punto del globo. Ahora tiene presencia en más de 150 países y factura 700.000 euros al año, con nueve personas contratadas a su cargo: «Te puedo decir mejor dónde no estamos, en Corea del Norte, Centroáfrica y poco más...».

Es un pueblo con cortes de luz y zonas de sombra para la telefonía móvil

Perdigones en Afganistán -«deben querer hacer una guerra "low cost" con tanto perdigón», bromea-, navajas de Albacete en Albacete o suizas en Suiza, y espadas de Toledo en Toledo. «Lo más raro de nuestros pedidos es vender en el lugar de origen del instrumento: por ejemplo, acabamos de hacer llegar una espada romana a Roma para el rodaje de una película. Hay gente que se gasta 5 euros en una herramienta y paga 50 por el transporte, como si tuviese el dinero por castigo, pero les brindas mejor servicio y valoran su tiempo para encontrar un producto concreto». El otrora ganadero y panadero da con una de las claves que explican por qué un municipio con zonas de sombra para las operadoras de telefonía móvil y cortes de luz incesantes en las tormentas es un hervidero de empresas online en relación a la densidad poblacional: «En Madrid o París, sales a la calle y puedes comprar en cualquier lado lo que necesites. Aquí no hay gente, así que si quieres vender algo, tiene que ser por otros cauces. Es muy fácil quejarse y decir "no vendo los 5.000 productos físicos que tengo en la tienda"... ¡Pues reordénate y adáptate! Tienes tres tiendas virtuales de repente en internet, eBay, Amazon y la propia Red. Escaparates instantáneos donde todos los días entran consumidores potenciales».

El consejo 2.0 se lo ofreció Ricardo a su propio hermano Alberto, quien ostenta una tienda física ubicada a 9 kilómetros, en la ciudad de Alcañiz. Hijos de una estirpe de panaderos en el pueblo, ahora también brindan la opción de dispensar pan por internet. Pero en esta zona de grandes premios de velocidad, con el circuito Motorland y una gran afición a apretar el acelerador, Ricardo da cuenta de cómo ha corrido el negocio online. «Antes empezabas casi de cualquier manera. Ahora hay que arrancar con formación y recursos, porque si no te comen y la competencia es bestial. Para que tome vuelo una iniciativa son necesarias unas 3.000 horas de trabajo, al menos, y eso supone unos 30.000 euros, porque son horas que no destinas a otros menesteres», contabiliza.

El triunfo de Aceros de Hispania

¿Cuál es la razón del éxito de Aceros de Hispania? «El tema fundamental está en pensar que detrás de las visitas de Google y de las pantallas hay usuarios, personas que quieren tal y cual cosa o que no hallan el producto que están reclamando. Nosotros procuramos que detrás de una espada, esté su historia, por ejemplo, o contarles cómo es su mantenimiento», apunta Lop. Con una web muy intuitiva, sencilla, accesible, Google localiza si la gente «repone» o se va a echar gasolina a otro estand, y siempre con una mirada postrera en la recámara: «La estrella polar que te guía es la visa del cliente, así que tiene que ser fácil pasar por caja, con el precio puesto en dólares, euros y la moneda del país donde se conecte el internauta, así como dando todas las facilidades de pago que tiene la población (paypal, transferencia bancaria, giro postal, pasarela de pago, western union, contra reembolso, es indiferente...)».

«El enemigo a batir es la competencia feroz. Solo rivaliza un servicio ágil»

Y así hasta sus 58.000 clientes actuales, que se dice pronto.

Gigantescos molinos virtuales

Los tres comerciantes virtuales, David, Manuel y Ricardo, representantes de la miríada de iniciativas que han hecho de Castelserás el «Silicon Valley» español esgrimen la competencia feroz como el enemigo actual en las autopistas de la navegación y compra virtual. Se baten en duelo contra molinos gigantescos como Amazon, se malicia Cruz sobre su sector, «contra quien solo puedes optar por dar el mejor servicio al cliente posible y fidelizarlo con un servicio más ágil y asesorado que los demás», coincide la terna de varones. Y otro handicap, las dudas que genera todavía el pago por internet. «De cada cinco ventas, hemos detectado que dos de esos clientes llaman por teléfono para comprobar que detrás de esa página web, no hay una empresa fantasma, que es veraz que resolvemos las cuestiones que tengan y ofrecemos el producto a buen precio y a un cliente variado. Cuando se fían, repiten compra», aduce el informático.

La última de las reseñas que apuntan los residentes en Castelserás es que el éxito emprendedor ha estribado también en la complicidad entre los negocios virtuales. Unos y otros en este pueblo se han aliado en comando para proteger a los desinformados, interponiendo un dique contra la brecha digital y la marginación geográfica. Quieren fijar población en el pueblo a través de un teletrabajo que, desde sus casas, les permita llegar a fin de mes y prosperar en el ciberespacio.