Real Madrid

Zidane y James: la felicitación que explica el cambio de actitud

El técnico ha tenido que variar su posición fija sobre el colombiano y Bale, que son «dos fichajes»; los dos jugadores también han adoptado otro rol, siempre en positivo, para rendir al máximo

Tomás González-Martín
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La revolución vivida en el Real Madrid es esencialmente psicológica. Todos han tenido que variar sus posiciones fijas para alcanzar un fin superior. En este caso, el fin no justifica los medios, sino que los transforma.

Zidane tuvo que bajarse del burro y aceptar que Bale y James, aunque no cene con ellos en su casa, son dos futbolistas de alto nivel y debe contar con ellos.

El británico y el colombiano también cambiaron de actitud. Descartados durante un tiempo, han trabajado al máximo, cuán Casemiro, en la pretemporada para ganarse el sitio en la plantilla . Y los consagrados han tenido que darlo todo en un nuevo sistema defensivo.

Hay un cambio de actitudes, de posturas, de sentimientos, de reacciones, necesarios todos para converger en un fin superior, rendir para el Real Madrid

Los hechos presenciados en Balaídos explicaron muchas reuniones. Zinedine se saludó con Bale cuando le sustituyó. Y la imagen que nadie ha visto ha sido la felicitación que se cruzaron Zizou y James, que no disputó ni un minuto, tras la victoria. Dice muchas cosas.

Hay un cambio de actitudes, de posturas, de sentimientos, de reacciones, necesarios todos para converger en un fin superior, rendir para el Real Madrid.

Todo ha sucedido por el primer cambio obligado de chip: el de Zidane. El marsellés es un tipo distinto, no tiene mitos de los banquillos ni se fija en nadie. Hace escuela con su estilo, que se basa en su forma de entender el fútbol, de sentirlo. Zidane tiene una filosofía que se opone a los ritos tradicionales de este deporte. Es un entrenador que cambia a su equipo desde dentro, con el mensaje nítido como medida más eficaz, con la aplicación de ideas que tiene claras en la cabeza y que expone cuando llega el examen de la competición oficial. «Al futbolista hay que decirle pocas cosas y muy claras».

Bale y James: tras dos meses en el mercado fueron integrados al trabajo defensivo; el galés lo hizo perfecto en Vigo

El primer quid de la cuestión es: ¿Por qué el Real Madrid no demostró este sacrificio solidario en una pretemporada que dejó a la afición blanca resignada, decepcionada? El francés tiene un par de argumentos. Uno, porque los jugadores estaban en plena preparación de la campaña, no se buscaba el resultado, todavía no habían alcanzado la forma y no podían desplegar físicamente ese esfuerzo máximo. Y dos, porque ha exigido ese trabajo táctico de ayuda total en defensa cuando tocaba, «en la Liga». Zizou sabía que el madridismo vivía en la preocupación y atacó la batalla de Vigo como una final.

Sacrificio para ganar por clase. La terapia de Zidane es puramente futbolística. Para volver a ganar hay que defender todos, ayudarse en las coberturas, vigilar cada uno a su par y encargarse de él. No puede haber rivales liberados del marcaje. Y eso lo tienen que hacer jugadores que poseen mucha calidad y están acostumbrados a crear y ser los marcados

El segundo quid de la cuestión es: ¿Por qué Bale y James cuentan ahora y eran transferibles hace diez días? Porque el Real Madrid no iba a malvender a ambos futbolistas y al no llegar ofertas válidas han sido reintegrados en la plantilla. Zizou, que expresó hace tres semanas que Bale tenía una oferta de China «y si se mañana mejor», ha tenido que aceptar la situación del mercado y ha cambiado el chip para valorar al británico y al colombiano en la medida de su calidad.

Bale, el cambio

«Gareth puede ser un jugador muy importante esta temporada», destaca el club. Y el técnico lo demostró al hacerle titular en el estreno liguero.

Expuestas estas verdades, el tercer quid de la cuestión es: ¿Qué ha hecho Zinedine para conseguir que unos jugadores que antes no defendían bien, lo hagan con eficacia ahora? La clave del cambio futbolístico del Real Madrid han sido las charlas que Zidane mantuvo con sus pupilos para advertirles que el único camino para volver a ganar era un salto adelante estratégico, con un esquema que requiere que los once defiendan y marquen a su rival particular, para intentar ganar por calidad. La terapia surtió efecto. Ver a Bale encargarse de un adversario durante hora y cuarto, hasta perseguirle en el área madridista y forzar un saque de esquina lanzándose por los suelos, fue la imagen perfecta de la revolución táctica que el francés ha conseguido introducir en la cabeza de tantos campeones de Europa. El galés y James fueron integrados en las sesiones tácticas después de un mes sin ser protagonistas en ellas y asumieron las premisas de sacrificio colectivo y actitud positiva que exigía esta evolución.

Creer en el sistema: la clave del éxito de la nueva estrategia, que requiere mucho trabajo físico sin balón, es que sus pupilos crean, en efecto, que es imprescindible para dar el salto adelante

Zidane habló directo, al grano, con la «vieja guardia», con los novatos y con los dos «fichajes». Las palabras del preparador fueron francas. O se juega con entrega y ayudas totales en el sistema defensivo o no conseguirán nada. La presión alta, sin dejar sacar el balón jugado al Celta, definió la mayor alegría de Zinedine. Verlo aplicar en el césped era la cumbre de su trabajo estratégico. Benzema ejerció de líder, al mandar a sus compañeros arriba, a morder. Y es que la inmersión de los capitanes en el proyecto fue el primer paso positivo que Zidane observó.

Los jefes del plantel dialogaron con sus compañeros e hicieron su terapia de vestuario. Bien lo sabían Ramos, Benzema y Marcelo. Era imprescindible el esfuerzo de todos en el sistema destructivo par recuperar el nivel. Si uno no vigilaba a su oponente, el equilibrio se rompía. Todos emparejados, sin dejar libertad a ningún rival. El mensaje interno caló hondo desde la cocina blanca. El resultado fue evidente. El Real Madrid no defendía con esta disciplina desde que eliminó al Manchester City en las semifinales de la Champions 2016, cuando empató sin goles en Inglaterra y venció en el Bernabéu con un golazo de Bale.

Los capitanes aleccionan: los líderes de la plantilla fueron los primeros en apoyar el plan del entrenador. Hablaron con sus compañeros en la cocina del vestuario de la necesidad de mejorar en la disciplina táctica y en la ejecución de un esquema que exige que todos trabajen en grupo

Los blancos no estaban por encima del Barcelona en la tabla clasificatoria desde la última jornada de la Liga 2016-17, cuando vencieron al Málaga de Míchel en mayo para ganar el campeonato. Han pasado 716 días. Allí estaba James. El reto de Zidane es que sus pupilos sigan creyendo a lo largo del tiempo en esta idea.