Real Madrid

Casemiro, el zapador, ha vuelto

Criticado por su flojo nivel en la campaña anterior, el brasileño recupera el mando del muro de contención planificado por Zidane

Tomás González-Martín
Actualizado:

La persona que más se puede alegrar por el «regreso» de Carlos Henrique Casemiro es el jefe que le manda, que le manda, Zidane. El francés presenció la temporada pasada el momento difícil de la carrera del brasileño, superado por el hundimiento de sus compañeros en tal medida que no podía defender por tres y entró también en barrena. Lo malo para el medio centro defensivo es que su labor, siempre oscura, nada mediática, se convertía en negra si no había triunfos, pues no podía subir al ataque y brillar con un gol. El aficionado no ve a los jugadores que destruyen con eficacia para que otros puedan lucir, solo mira lo bonito. Zinedine le ha recuperado para su nueva causa, porque es el alma, corazón y vida de su estrategia.

Su jefe es feliz. Zidane fue quien le convirtió en su eje defensivo hace tres años y es el hombre decisivo en este esquema

El entrenador siempre creyó en él. Para muchos, Casemiro fue la base armada de las tres Champions conseguidas con su mandato. Zizou fue quien le hizo titular imprescindible de su equipo el 2 de marzo de 2016, en la victoria por 1-3 en campo del Levante, tras la derrota sufrida ante el Atlético, 0-1, el 28 de febrero. Aquel 2 de marzo marcó la carrera del brasileño. Desde esa fecha fue el muro de contención del centro del campo del francés. Su jugador intocable para frenar el ataque contrario, romperle el ritmo y asegurar la posesión con pases a Kroos y Modric.

Labor oscura

En Vigo, el entrenador sonrió al revivir el trabajo eficiente de su medio centro. Casemiro fue, junto a Courtois, el hombre decisivo en el triunfo. Salvó un tanto que Denis Suárez ya cantaba y frenó con sus salidas al corte dos pases de la muerte del conjunto celtiña que eran de gol. Volvió a ser el Casemiro de antaño, el ejecutor de la labor de zapa, tan escondida para el espectador como necesaria para el jefe del esquema.

Con esa oscuridad ante el foco, Carlos Henrique suma ya 196 partidos oficiales en el Real Madrid. Lleva 18 goles. Todo el equipo festejó con felicidad extrema el que anotó frente a la Juventus en la final de Cardiff, con el 1-1 en el marcador, en el momento decisivo. Los jugadores lo celebraban especialmente porque el brasileño no puede subir muchas veces y enseñar su disparo. Su misión es la opuesta, evitar los tiros del contrario. En Balaídos también sacó su chut desde lejos, que puso en alerta a Rubén. Zidane quiere que muestre la potencia de su zapatazo y ascienda a rematar de cabeza siempre que la ocasión lo permita. Pero su clave es poner el muro. El sistema destructivo depende él. Si falla, todo se desmorona. Sabe que no puede fallar.