Alberto Conejero, fotografiado en el Teatro Español
Alberto Conejero, fotografiado en el Teatro Español - MAYA BALANYÁ

Alberto Conejero: «Mi deuda con García Lorca es infinita»

El dramaturgo publica «Comedia sin título», continuación de la obra en la que trabajaba el poeta cuando le fusilaron

Madrid Actualizado: Guardar
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Cuando Federico García Lorca fue fusilado, en agosto de 1936, estaba trabajando en una nueva obra que había de seguir la estela de «El público» y «Así que pasen cinco años» –es lo que se ha denominado su «teatro imposible»–. De aquel texto solo quedó un emborronado manuscrito con el primer acto, que transcurre en un teatro, y diversas referencias en entrevistas y artículos. Por ellas se sabe, entre otras cosas, que era una obra «ultramoderna» y «sumamente fuerte», en la que el espectador no iría a ver lo que pasa, «sino a sentir lo que pasa», como se decía en «El heraldo de Madrid» el 12 de febrero de 1936, en un texto que recogió Ian Gibson en su libro «Lorca y el mundo gay».

También se sabe que el poeta granadino pensaba titular la obra «El sueño de la vida», como homenaje a Calderón de la Barca y su obra maestra. Y «El sueño de la vida» se titula el texto de Alberto Conejero que se publica, editado por Cátedra, la próxima semana. En el libro se recoge el primer acto lorquiano y la continuación que, «a la manera de Lorca», ha escrito el dramaturgo jiennense.

Alberto Conejero fantaseaba hace muchos años con la idea de continuar el texto allí donde Lorca lo había tenido que dejar. Jaime de los Santos, consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, le dio el espaldarazo definitivo. «Tras “La piedra oscura” y “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”, Jaime de los Santos me preguntó si tenía algún proyecto más relacionado con Lorca. Y le hablé de éste, que yo venía imaginando desde hace muchos años. Ha sido una obsesión tal que no he podido deshacerme de ella, ni con el tiempo ni con el vértigo de asomarme ahí, intuyendo además lo que podía venir… Jaime me animó a acometerlo y su apoyo ha sido decisivo».

¿Qué es lo que más le atrae de “Comedia sin título”?

Precisamente lo que no puedo nombrar, lo que pertenece al misterio, la pulsión de querer atender una llamada incierta. Siempre que terminaba la lectura del primer acto de Lorca no podía contener las ganas de escribir. Y esas mismas ganas, intactas desde hace años, son las que han movido «El sueño de la vida».

¿Por dónde decidió que continuarías el texto y por qué tomó esa decisión?

No hablaría de «continuación». He escrito un nuevo texto cuyo primer acto es exactamente lo que dejó escrito Lorca. Sin mover una coma ni un punto. Luego he seguido una cartografía de la que apenas quedaban noticias (los relatos de Margarita Xirgu y Pablo Suero, fundamentalmente) y mi propia intuición.

¿Y en qué ha consistido su trabajo? ¿Cómo ha quedado «El sueño de la vida»?

Creo que a veces perdemos la idea del juego, de la diversión (que no es distracción) y aquí hay mucho de eso. Encerramos el material tras una puerta de solemnidad, y ahí adentro sólo hay polvo y custodias nubladas. He escrito dejándome llevar, queriendo no saber demasiado, no pensar demasiado; hay algo de alucinación en la propuesta y me he entregado a eso. Sí tenía muy claro desde el principio el desarrollo de los personajes de la Actriz y del Criado. Tenía tantas, pero tantas ganas, de escapar, siquiera en una obra, del todo del realismo. Siento mucha nostalgia de aquellos lugares y momentos en los que el realismo no ha sido el sistema de representación imperante. Por eso admiro a Mouawad, a Rambert, a Liddell… y antes a Koltès y a Shakespeare y a Calderón. Todos han entendido la escritura teatral más cercana al misterio que al conflicto, más cerca de Dionisos que de Hegel.

Al realizar una tarea como ésta, ¿se trata de «imitar» el estilo del autor «original», en este caso García Lorca, o se intenta mantener la propia personalidad? ¿Ha hecho lo que usted hubiera hecho o lo que pensaba que Lorca habría hecho?

No hablaría de imitación sino de imantación. Pero es que mi escritura ya tenía parte de esa transferencia antes de «El sueño de la vida» y la tendrá después. Sólo que aquí está acentuada y además hay un trabajo de intertextualidad constante con toda la obra poética y teatral de Federico. Cuando llegaba el turno de una réplica y se me venía hasta la mano un verso de «Poeta en Nueva York» o una imagen del Diván o de una línea de una entrevista de Lorca la he dejado caer al papel sin miedo.

Ha dicho varias veces que Lorca es muy importante en su vida. ¿Por qué y de qué manera influye en su literatura?

Hay libros que, como de los amores verdaderos, no se sale indemne. Lorca ha escrito alguno de estos libros para mí. Llegaron cuando más falta me hacía y no me han abandonado. Reconocí mi vocación al leer «Bodas de sangre». Creo que la deuda es infinita entonces.