Una de las viñetas de «El azul es un color cálido»
Una de las viñetas de «El azul es un color cálido» - DIBBUKS

Julie Maroh: «No veo "La vida de Adèle" como una traición»

La película de Abdelatif Kechiche está basada en el cómic «El azul es un color cálido» (Dibbuks), de Julie Maroh

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En 2010, la joven autora Julie Maroh (Lens, 1985) publicó en Francia «El azul es un color cálido» (editado en España en 2011 por Dibbuks), una novela gráfica que narra la vida de Clementine, una joven cuya vida se altera el día que conoce a Emma. De una calidad incuestionable (el trazo de Maroh es tan sutil y elegante como el despertar a la vida de Clementine), el cómic no pasó inadvertido y se convirtió en una obra de referencia para la crítica francesa.

Al poco tiempo, el cineasta Abdelatif Kechiche (Túnez, 1960), llamó a la puerta de la autora francesa fascinado ante la historia. Ambos charlaron (largo y tendido, al principio; algo menos, después) y se fraguó el punto de partida del proyecto que derivó en la película«La vida de Adèle», protagonizada por Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux. Sin embargo, Maroh no terminó del todo contenta con el resultado artístico que mereció la Palma de Oro en Cannes.

ABC.es se puso en contacto con la autora (a través de Dibbuks) con motivo del estreno en España de la película, pero Maroh se excusó argumentando que se encuentra inmersa en su nueva novela y remitió al post que escribió al poco de conocerse el premio en Cannes. En él, la autora explicaba que, pese a «reconocer» su libro en la película y no verla como «una traición», «está a años luz de mi proceso de creación y representación, aunque sería muy tonto por mi parte rechazar algo con el pretexto de que difiere a mi propia visión».

Maroh reconocía que, desde que escribió el libro en el que se inspiró la película, «he pasado por un proceso demasiado inmenso e intenso para poder describir mis sensaciones de forma correcta». «Lo que me interesaba era la banalización de la homosexualidad», puntualizaba entonces la joven francesa, sin saber la polémica que después surgiría entre el director y las protagonistas, quienes llegaron a acusar a Kechiche de haberlas sometido a una presión excesiva durante el rodaje. El propio cineasta llegó a decir que, si pudiera volver atrás, no rodaría «La vida de Adèle». Pero volvamos al principio de Adèle. Y en el principio, fue la novela gráfica.

Julie Maroh aseguraba en la larga carta que no escribió «El azul es un color cálido» para predicar entre la comunidad homosexual («el libro no es solo para lesbianas», aclaraba), pero tras la publicación del cómic «me di cuenta del hecho de que hablar sobre una minoría, sea la que sea, contribuye a apoyar su causa (o la contraria) y nos sobrepasa por completo».

La obra de Kechiche

Con respecto a Kechiche, con el que se reunió en numerosas ocasiones (aunque tras el éxito de la película en Cannes Maroh asegura que no respondía a sus llamadas), la autora reconocía que siempre sintió «mucha admiración» hacia su obra y confió en él desde el principio. Eso sí, «para mí, esta adaptación es otra versión/visión/realidad de la misma historia», por lo que advertía: «No vayan a verla y esperen sentir lo que sintieron al leer "El azul es un color cálido". Reconocerán algunos tonos, pero encontrarán algo más».

Sin embargo, a la autora no le convenció (en absoluto) la visión que Kechiche trasladó a la película de la vida sexual de las protagonistas: «A excepción de algunas escenas, me parece una exhibición brutal, quirúrgica, exuberante y fría del sexo entre mujeres, convirtiéndolo en pura pornografía, y eso me pareció de muy mal gusto».

Pese a dicha sensación, Maroh tuvo claro desde el principio que «cuando aceptas una adaptación, la idea de traición debe reconsiderarse». «Perdí el control de mi libro tan pronto como se lo entregué a mis lectores» y nunca se le pasó por la cabeza esperar que Kechiche fuera en una dirección concreta, ya que hizo su propia versión de una historia que dejó de pertenecerme desde el momento en que llegó a las librerías».

No olvidemos que se trata de la primera vez en la historia del Festival de Cine de Cannes en que un cómic «inspira» una Palma de Oro y esa es «mucha presión añadida». De hecho, Julie Maroh llegó a acudir a la Croisette, aunque Kechiche no la mencionó en su discurso al recoger el galardón y fue bastante «invisible» en la alfombra roja. Es lo que tiene el cine, que a veces los focos no apuntan al protagonista.