Autorretrato de Pablo Pérez-Mínguez con Guillermo Pérez Villalta y Santiago Auserón
Autorretrato de Pablo Pérez-Mínguez con Guillermo Pérez Villalta y Santiago Auserón - COLECCIÓN PARTICULAR

El tsunami creativo de la Movida madrileña inunda el Museo ABC

Una exposición, que se inaugura hoy, indaga, a través de medio millar de obras sobre papel, en la importancia de aquel popular movimiento y su peso real en la cultura española

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Todos hemos oído hasta la saciedad hablar de la Movida. Pero, ¿en qué consistió realmente? El Museo ABC inaugura hoy una exposición, bajo el título «El papel de la Movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta», cuyo objetivo es, por un lado, acercar a las nuevas generaciones la producción artística de aquellos años, marcada por un tsunami creativo y social, pero, por otra parte, también quiere reivindicar el protagonismo del papel como soporte utilizado masivamente para expresarse, para reivindicar, para comunicar: dibujos, revistas, obra gráfica, carteles de películas, fotografías, portadas de discos...

Resulta difícil marcar el momento exacto del nacimiento de la Movida, aunque muchos lo sitúan en torno a 1977. No es en realidad un movimiento como tal (nunca tuvo un manifiesto teórico que lo respaldara). Fue resultado de una feliz coincidencia de un grupo de personas, en un momento y un lugar concreto (Madrid), que tenían los mismos gustos y objetivos. Eran inquietos, transgresores, modernos, querían pasarlo bien... Si preguntamos a la gente de la calle por los protagonistas de la Movida la mayoría coincidiría en algunos nombres: Pedro Almodóvar, Fabio McNamara, Alaska... pero hubo muchos más.

El artista onubense Pablo Sycet conoce muy bien y de primera mano la Movida madrileña. Es el comisario de la exposición, que puede visitarse, hasta el 22 de septiembre, en el Museo ABC. No se trata de una antológica exhaustiva de la Movida, pero sí reúne un número importante de obras –unas 500, que tienen un denominador común: todas tienen el papel como soporte- de más de 200 creadores que abarcan diversas disciplinas.

Así, cuelgan en las salas del Museo ABC los dibujos de Ceesepe, Fernando Vicente y El Hortelano, los cómics de Nazario, Mariscal y Kiko Feria, los diseños de Manuel Piña, Pepe Rubio y Jesús del Pozo, las fotografías de Alberto García-Alix, Miguel Trillo y Pablo Pérez-Mínguez, las portadas de Óscar Mariné, Juan Gatti y Diego Lara... Junto a ellos, nombres como Costus, Ouka Leele, Manolo Quejido, Carlos Franco... No faltan la literatura (Vicente Molina Foix, Eduardo Mendicutti y Luis Antonio de Villena) ni el cine (Colomo y, muy especialmente, Almodóvar, imagen más internacional de la Movida).

Tanta creatividad junta en Madrid hizo que se hablara de esta ciudad en todo el mundo. En agosto de 1983, «Le Monde» publicaba: «Nueva York, Londres, Ámsterdam... apenas resisten la comparación con un Madrid transformado que rivaliza con las grandes metrópolis de la modernidad». La muestra, dicen los organizadores, permitirá, en la distancia, abrir el debate sobre la importancia de aquel movimiento y su peso en la cultura española, cuando ya se han cumplido dos décadas de su muerte oficial que coincide, para algunos de sus protagonistas, con la sevillana Expo’92..

Dividida en 6 capítulos -pintura e ilustración, fotografía, diseño gráfico y música, moda, cine, letras y prensa-, las distintas disciplinas no aparecen como capítulos cerrados. Esta exposición, que no es una muestra sobre la Movida, sino sobre su papel y el papel que generó, es según su comisario Pablo Sycet Torres, también una reflexión sobre la relación de ósmosis entre todas estas disciplinas, hasta diluir sus límites formales y así llegar a extenderse más allá de sus territorios naturales, porque la renovación de usos y costumbres que supuso aquel movimiento –a caballo entre dos décadas– también es una parte importante de «El papel de la Movida».